Ella se apartó de mí, y se quitó el top y el pantalón, quedando de nuevo medio desnuda. Buscó en el placard. Era obvio que tardaba más de la cuenta a propósito, y que se paraba en una pose sexi para calentarme. Realmente era muy difícil no acercarme, hacerle la tanga a un lado y penetrarla en ese mismo instante. En otro momento lo hubiera hecho. Pero en esa ocasión estaba consciente de que su continua provocación era solo para castigarme. Aunque, por otra parte, tenía la esperanza de que ella misma cayera en su propia trampa. Que ella se terminara excitando tanto como yo, y se entregara nuevamente. Por fin sacó una nueva muda de ropa. Era una falda blanca con un estampado de figuras simétricas negras que se asemejaban a mariposas y flores, y una blusa blanca, que parecía ser varios talles

