Pasaban los minutos y mi nerviosismo crecía a medida que la botella se vaciaba. Llegamos al punto en el que Juanjo ya se había quedado solo en ropa interior, al igual que yo, cosa que me avergonzaba, pero por otra parte prefería eso con tal de disminuir los tragos que tomaba. Matías se reía como un tonto, y largaba suaves eructos a cada rato. Entonces Juanjo y Rosina perdieron otra vez. Sentí que el corazón se me aceleraba. Ella no soportaría tomar mucho más sin quedar completamente borracha, y no tenía ni un poco de ganas de ver desnudo a mi primo. No obstante, hicieron exactamente lo opuesto a lo que temía, lo que, me percaté inmediatamente, en realidad era mucho peor. Así que Juanjo se sirvió un trago de whisky y se lo tomó. Y Rosina… Mi prima se quitó la calza. Nos quedamos mirándol

