Ella se envolvió con la toalla y se fue a su cuarto, sin decir nada. Era difícil estar en el cuarto de al lado, con tanta tensión s****l entre nosotros. Pero si ella hubiera querido que tuviéramos sexo, lo habría manifestado, en lugar de preguntármelo. Cuando estuve lo suficientemente cansado como para dormir, me dio sed. Bajé a la cocina. La luz estaba encendida. Me pregunté con quién me encontraría. Y entonces recordé a Zoe. Mi joven tía. Mi hermosa tía. Esa chica misteriosa a la que me había cogido hacia tres meses. Sin habérmelo propuesto, había hecho cornudo a tío Julio. Y la verdad era que no me arrepentía en absoluto de haberlo hecho. Incluso ahora, ya sabiendo que se trataba de mi tía, dudaba de que pudiera contenerme si tuviera la oportunidad. Lo que no quitaba que mi sintiera in

