24. Gibson.

4971 Palabras
Ellie llegó al hotel puntual como siempre, con la misma rutina que llevaba practicando desde hace poco más de un año; desgraciadamente ya no era una simple empleada más de aquel lugar, aunque hubiera querido ignorarlo y pretender que no podía ni debía asumir el apellido Ellsworth, como se lo aseguró a Declan; la realidad era que no era posible. Lo supo, no solo por la forma en que todas las voces se apagaron cuando llegó a formarse en la fila, sino por las miradas discretas que empezaron a acompañarla y los leves murmullos que susurraban a su alrededor. Aun así se mantuvo indiferente, ocupada en su celular y fingiendo que no era el centro de atención. Sin embargo, no era tan fácil como ignorarlo, pues en cuanto cruzó la puerta de entrada las miradas volvieron a perseguirla mientras checaba su tarjeta. La acompañaron a la estación de seguridad, donde revisaron su mochila aunque la atención del guardia estaba fija en ella, confundida y curiosa por tener que atender a la esposa del heredero; pero Ellie lo ignoró, sonrió agradeciendo el inexistente trabajo del empleado y continuó hacia la estación de uniformes, donde fue aún más evidente el apellido que llevaba a cuestas aunque no quisiese aceptarlo. Su presencia bastó para acallar las risas, las charlas animadas y los descansos tomados por iniciativa propia; todo acabó en el momento en que llegó, recibida con tanta autoridad como si prácticamente hubiera llegado Declan o incluso Richard. Todos fingieron cumplir con sus labores mientras las miradas se centraban en ella: muchas directas, otras cargadas de curiosidad, algunas críticas y solo un par bastante agresivas y llenas de odio, pero no respondió, no sonrió, no miró a nadie ni bajó la cabeza. Siguió adelante, sosteniéndose en la rutina, enfocada solo en sus asignaciones, y justo hoy empezaba en el decimo piso, un piso tranquilo dada la época del año y la poca afluencia de huéspedes, y eso era bueno para ella. Tendría que limpiar 8 habitaciones, lo que implicaba que no tendría tiempo para enfrentar incómodos encuentros con sus compañeras. Así subió con una sonrisa entusiasta, más una fachada para acallar miradas y rumores que un gesto genuino; afortunadamente, el ambiente en los pisos del hotel era muy diferente: más silencioso y controlado, las puertas se abrían con suavidad, las risas eran más sutiles, el aroma era distinto, pues olía a perfume y pulcritud. Esa era su rutina, una que agradecia y que esperaba, hoy no incluyera inconvenientes enfrentamientos que ignorar. Afortunadamente para ella, en cuanto salió del elevador, la risa de Lydia se dejó escuchar por todo el pasillo, llamando su atención. Ellie levantó la mirada por primera vez desde que llegó al trabajo para corroborar que, efectivamente, su amiga se encontraba ahí, acompañada por un par de compañeras que conocía bien, pero su presencia en ese piso era algo peculiar, o mejor dicho increíble, pues no eran sus asignaciones habituales, no para ellas que eran nivel 3. - Ustedes qué hacen aquí?!- cuestionó la joven, dejando su carrito de lado y caminando apresuradamente a su encuentro, ante lo que Lydia volteó a verla con una sonrisa complacida, como si ya hubiera estado esperando esa reacción. - Eso mismo podríamos preguntarte a ti- aseguró con un sarcasmo mal disimulado- pero este piso es para nivel 1, así que… supongo que eso lo explica todo- concluyó casi inocente, como si su objetivo no hubiera sido recordarle su nueva posición en la jerarquía del hotel. La joven la miró con un toque juguetón de reproche, pero su amiga mantenía ese semblante de falsa dulzura que, para ser honesta, agradecía. - Y hoy nos asignaron este piso- continuó como si fuera lo más normal. - Aquí?... pero ustedes son nivel 3 y se encargan de las habitaciones más exclusivas- debatió Ellie con inocencia. Las tres mujeres soltaron una carcajada genuina, pero fue su amiga quien, sin pedir permiso, le pasó un brazo por el hombro, sacudiéndola un par de veces. - Sí, más exclusivas… y también las más agotadoras.... mismo sueldo, menos trabajo, quién diría que no?, no somos mártires, Ellie. Las mujeres volvieron a reir al unísono mientras cada una tomaba su respectivo carrito, avanzando por el pasillo con una ligereza que contrastaba con la hostilidad que la joven esperaba encontrar esa mañana. Así, las cuatro cumplieron con sus asignaciones, entrando y saliendo de las habitaciones, cambiando sábanas, toallas y rellenando amenidades, y fue hasta en la última habitación, que Lydia finalmente se quedó a solas con Ellie. Al principio todo fue tranquilidad y silencio, moviéndose con una coordinación que solo podía ser resultado de la confianza compartida, aunque su amiga no dejó de observarla con creciente curiosidad, hasta que no pudo contenerla más. - Pensé que ya no estarías aquí- dijo finalmente con aparente indiferencia. - Pero aquí estoy- aseguró Ellie con el mismo tono, sin levantar la mirada mientras doblaba una pequeña toalla. - Y eso es lo raro! - Raro por qué?- y su cuestionamiento logró que toda la atención de Lydia ahora si se centrara completamente en ella. - Raro porque eres alguien que puede largarse cuando quiera! - Ahí está el problema, yo no quiero dejar esto- bromeó como si se tratara de algo verdaderamente valioso. - Estás loca!- Lydia chasqueó la lengua dándole mayor énfasis a su comentario- si fuera tú, yo no lo pensaría dos veces; cambiaría este uniforme por ropa de diseñador y no volvería a tender una cama en mi vida.... y que el hotel se las arregle solo- pero Ellie no le prestó mayor atención; solo se encogió de hombros y continuó doblando las toallas- ni siquiera has pensado en volver a la universidad?, con todo lo que tienes ahora: recursos, influencias… - Uhm…- fue la única respuesta que obtuvo por parte de la joven, provocando que la mujer dejara de lado sus actividades, caminando hacia ella para tomarla de los hombros y obligarla a mirarla. - Qué pasa realmente?, hay algo más que no me has dicho? - No, no....no, qué podría ser?- Ellie bajó la mirada, sintiendo como el calor comenzaba a teñirle las mejillas de rojo- solo es que prefiero estar aquí. - No te creo, porque tú siempre quisiste salir del hotel y tener una vida más allá de este pasillo. - Pensar no siempre significa moverse realmente- replicó, retomando sus actividades y apartándose del contacto sutilmente. - Pero quedarse por costumbre tampoco va contigo. - Por ahora es preferible.... de otro modo sería peor. - Peor por qué, exactamente?- Ellie se mordió el labio; y aunque intentó seguir trabajando, sus movimientos perdieron precisión, y por supuesto Lydia, que no la perdió de vista en ningún momento, lo corroboró. - Porque el acuerdo no es tan simple- se excusó esperando que eso bastara para saciar la curiosidad de su amiga. Desgraciadamente no fue así, Lydia no se confirmaría, por lo que se adelantó de nuevo, inclinándose ligeramente para mirarla desde abajo. - No me digas que fuiste tan tonta para no pedir nada a cambio- replicó- el señor Ellsworth tenía las de perder y tú estabas en posición de exigir lo que quisieras, al menos eso fue lo que me diste a entender. - No es eso- dijo nuevamente y con la misma falta de convencimiento. - Entonces qué?, porque no tiene sentido que sigas aquí y lo sabes....todos lo sabemos!- Lydia hizo énfasis en la ultima frase, haciéndola aún más consciente que ella y su estadía en el hotel eran el tema de conversación. Finalmente Ellie sucumbió al cansancio de mantener esa absurda farsa, a ese agotamiento que no venía del cuerpo sino de lo emocional, de sonreír cuando no lo deseaba y fingir indiferencia cuando el peso de las miradas sobre ella se volvía insostenible; y sin más alternativa se dejó caer en la orilla de la cama, un gesto que Lydia imitó. - No quiero salir de aquí y tener que enfrentar......ciertas miradas.....no por ahora. - De quién?- su amiga frunció el ceño, acomodándose un poco más a su lado. - Aarón- la joven cerró los ojos por un instante, pronunciando aquel nombre con amargura. - El señor Ellsworth lo sabe? - No- Ellie negó rápidamente- y no quiero que lo sepa, no puede saberlo- sentenció consciente que eso solo lograría que Declan la aborreciera más, convirtiendo los siguientes dos años en un verdadero infierno para ella. - Eso es todo?!- exclamó incrédula, soltando un largo suspiro- por eso te escondes aquí y no disfrutas de tu nueva vida?!, solo por Aarón?!- pero su amiga no respondió simplemente agacho la cabeza un poco más- porque si somos honestas, ser una martir por él a estas alturas es una tontería! Ellie levantó la cabeza abruptamente, mirándola con genuino desconcierto ante sus palabras, su ceño se frunció casi en su totalidad, mientras la duda del por qué Lydia le reprochaba de forma tan directa se dibujo en todo su rostro. - Qué quieres decir?- cuestionó confundida. - Que no le veo el caso, cuando él ya se revolcó con cuantas mujeres pudo en las habitaciones de este mismo hotel, francamente no creo que le haya dolido mucho la ruptura y tu matrimonio, así que intentar guardar las apariencias por él no debería ser tu prioridad- y quizás cualquier otra persona habría dado esa noticia con más tacto, sin embargo, para alguien tan cinico ante la vida como Lydia, disfrazar la verdad era una perdida de tiempo. Los ojos de Ellie se llenaron de lágrimas, por un instante no hizo más que verla, con la boca entreabierta y un gesto que se debatía entre sonreír o llorar amargamente, obligando a Lydia a abrazarla por los hombros, por supuesto que no esperaba fidelidad después de casarse, pero tampoco esperaba que él volviera a una vida en la que ella nunca parecía haber importado. - Lo lamento, pero así es.....y francamente quería creer que Aarón sería diferente contigo, pero.....- la mujer dejo la frase en el aire aunque quedó perfectamente claro el sentido que quería darle- y no creo que deberías esperar más para disfrutar esta oportunidad y aprovechar para decirle a tu esposo lo que paso con su sobrino, tarde o temprano va a enterarse y es mejor que lo sepa por tí..... - No es que no quiera decirle- dijo con la voz entrecortada- es que ahora no puedo, no estoy preparada!- y genuinamente tenía miedo de la reacción de Declan- necesito tiempo, hacerme a la idea de que mi vida cambió....quiero mantener algo de normalidad antes de continuar....aunque sea de esta manera, es lo único que me permite seguir sin derrumbarme, después de todo lo que perdí!- y aunque no lo mencionó directamente se refería a su relación con Aarón y su tranquilidad. - Esta bien- Lydia no pareció del todo convencida pero asintió- así será entonces, solo no te quedes en el hotel demasiado tiempo- declaró señalando el carro de limpieza- sal de aquí antes de que tu vida se vuelva solo esto.....como la mía- añadió con melancolía. Ellie asintió abrazándola, no había encontrado el consuelo que esperaba y por supuesto que las revelaciones que le hizo no ayudaron a hacerla sentir mejor, pero al menos era un alivio poder dejar de lado la pesada carga que implicaba mantener la farsa de su matrimonio y poder compartirla con alguien, por un instante. Ambas regresaron a sus actividades y aunque la joven pretendía que podía enfocarse en su trabajo, sentía un extraña sensación de cansancio, el cuerpo se le había quedado inquieto, con una tensión persistente en el pecho que no lograba disipar; las palabras de su amiga volvían una y otra vez, insistentes, clavándose en su pensamiento con una claridad incómoda. No era ingenua respecto a Aarón, nunca lo había sido del todo, y aun así dolía, no por él, como se empeñaba en repetirse, sino por la culpa que la atormentaba haciéndola sentirse responsable, como si sus acciones lo hubieran empujado a ese comportamiento. Le resultaba más fácil cargar con esa idea que aceptar que él hubiera decidido cruzar esa línea por voluntad propia en cuanto se sintió liberado Y por supuesto que Lydia no dejo de observarla en ningún momento con una preocupación que no terminaba de irse, pero ahora que estarían más cerca podía ayudarla y cuidarla tal como había prometido. Pero la tensión, inquietud y desasosiego se había vuelto parte del matrimonio, porque al igual que ella, Declan también tenía consecuencias que enfrentar; el hombre llegó al hotel cansado y un poco descompuesto de los días que llevaba a cuestas, de los problemas sin resolver y de las contradicciones que no dejaban de atormentarle la mente. Para él, el hotel y su oficina le daban algo de la necesaria y ansiada calma, estar ahí le devolvía la lógica y control suficiente, desgraciadamente para él, ahí lo que lo esperaba era un nuevo enfrentamiento. Richard se encontraba ya en el lugar, de pie al lado del escritorio, con el semblante endurecido y las manos crispadas sobre el mango de su bastón con una fuerza que le tornaba los nudillos blancos, y con la mirada fija en la puerta, aguardando el momento en que su hijo cruzó el umbral totalmente indiferente, pero la fuerte e imponente voz de su padre se dejo escuchar, obligando al hombre a levantar la mirada con sorpresa y desconcierto. - No te dije que resolvieras el problema con tu esposa!! El recién llegado dejó caer los hombros y soltó un suspiro profundo, levantando el rostro para mirar a su padre con una indiferencia que era aun más insultante para Richard que su pasividad. - Esa orden venía con fecha de caducidad?!- preguntó con una ironía que no intentó disimular, pero que obligó al hombre mayor a adelantarse hacia él, con un andar pesado y firme, un poco atropellado producto de la furia que le despertaba su hijo. - No es momento para tus estúpidas bromas, en vez de estar jugando deberías preocuparte por lo que implica que tu esposa siga como camarista, tienes una idea de lo que he escuchado en dos....dos....dos días que llevas de matrimonio?!- Richard levantó la mano con dos dedos erguidos frente al rostro de su hijo, dándole más énfasis a sus palabras- dos malditos días y ya hay rumores corriendo por todo el maldito hotel......acaso no los has escuchado o siquiera te importan? - Me importan y mucho- Declan tragó saliva sintiendo como cada músculo de su cuerpo volvía a tensarse- pero no puedo hacer nada al respecto cuando ella insiste en seguir trabajando. - Ella lo decidió?- cuestionó mirándolo fijamente pues no parecía una decisión que una mujer cuya vida acababa de cambiar para bien tomara libremente, al menos no era lo que su experiencia le dictaba, así que no tenía otra opción que asumir que todo era obra de su hijo. - Sorprendentemente sí!- y el tono irónico regresó, pues sabía perfectamente lo que su padre implicaba con su pregunta. Richard entre cerró los ojos, enmarcando aún más el rostro de Declan, observándolo a detalle, esperando encontrar una fisura que confirmara sus sospechas, pero él se mantenía imperturbable, respondiendo al gesto con una tranquilidad tan sorprendente como estudiada. - Y por qué tomaría una decisión semejante..... cuando tiene todo para empezar a disfrutar una nueva vida?- y desde luego que no lo dejaría pasar tan fácilmente , no cuando necesitaba una explicación convincente a lo que estaba recorriendo los pasillos del hotel- o es que hay algo sobre este matrimonio que es más turbio de lo que pretendes?! Declan negó rápidamente, adelantándose hacia su escritorio para dejar su computadora pero con la tranquilidad autoimpuesta que requería el momento y la farsa que debía mantener; y con esa misma indiferencia se giró hacía su padre quien no lo perdió de vista ni un segundo, atento a cada uno de sus gestos y movimientos. - Vas a seguir insistiendo con esa tontería? - No es una tontería- replicó con voz grave, dando un par de pasos al frente- y no seguiría insistiendo si tú hubieras tomado cartas en el asunto como te lo pedí.....pero al ver que Ellie sigue como camarista no tengo otra alternativa que prestar oído a los rumores. - No tienes que creer esos rumores, yo ya hablé con ella- declaró soltando un largo suspiro intentando controlar la tensión que le subía por la espalda- no quiere dejarlo, y no sé que más quieres que haga: amarrarla, encerrarla, amenazarla?!, esas no son formas de empezar un matrimonio.....y si bastante cuestionables.....incluso ilegales- añadió con un dejo de broma. - Tus jueguitos no te mantendrán en la presidencia- replicó Richard firme y medido- y sí lograrán que la junta se cuestione tu capacidad para dirigir el hotel......y si es verdad que ya hablaste con ella- mencionó correspondiendo al sarcasmo- al menos debes saber cuales son las razones que tiene para seguir ridiculizando a la familia. Pero ni siquiera Richard, conociendo a su hijo tanto como lo hacía pudo preveer la reacción del hombre. Declan se irguió completamente acercándose con una rapidez amenazante, clavando su total atención en su padre; su rostro se torno rápidamente rojo, sus ojos brillaron con una furia irreconocible, los labios se tensaron en una linea recta dura y apretada, su torso se adelantó con dejo de amenaza bastante perceptible, mientras el pecho se le infló con una violencia estridente. - Ten cuidado, ten mucho cuidado!!- advirtió señalandolo con el dedo índice, mientras su tono de voz se volvió peligrosamente bajo- mi esposa no esta ridiculizando a nadie!!! El cuerpo de Richard se inclinó hacia atrás sutilmente, observándolo sorprendido, reconociendo a un hombre que parecía sensible y vulnerable a las insinuaciones que afectaban la imagen de Ellie, y dispuesto a defenderla sin medir las consecuencias de a quien se enfrentaba, eso era algo bueno pues implicaba que no había nada extraño de lo cual preocuparse y aún así no dejo de ser interesante la reacción totalmente desproporcionada, comparada con su control habitual. - Bien, muy bien.....entonces explícame....por qué lo hace?- y su tono de voz se transformó con ligera calma. Declan se recompuso, peinándose el cabello hacía atrás sin ser muy consciente del nivel de su reacción, pero si del control que debía recuperar. - No quiso ahondar en eso, seguramente para ella es un cambio muy grande, o tal vez tenga miedo de quedarse sin nada si el matrimonio llega a fallar. - Entonces si ella esta dudando, es porque hay algo raro con este matrimonio, no?- aseveró con mucho convencimiento. - Lo unico "raro" que tiene mi matrimonio , es que fue demasiado apresurado, así que entiendo perfectamente las razones de mi esposa para no dejar de lado su trabajo y espero que tengas la mínima decencia y respeto para que también las entiendas. - No vas a hacer nada al respecto?- le reprochó con incredulidad, pues no era algo que Declan aceptara tan fácilmente, no el Declan brutal e implacable que él conocía. - Es su decisión y sí, la voy a aceptar, porque no pretendo obligarla a cambiar cuando aún no esta lista y si el costo es que tengamos que aguantar las miradas, chismes y rumores....así será entonces.....después de todo no es la primera vez que los Ellsworth se enfrentan a una situación similar. El hombre no dijo más, le otorgó a su padre una ligera sonrisa, burlona y condescendiente y simplemente regreso a su escritorio con la intención de retomar su trabajo, dejando a Richard boquiabierto y tenso por la falta de respuesta y acción, pero si su hijo no pretendía tomar cartas en el asunto, él no lo dejaría pasar. Así que asintió antes de salir de la oficina caminando con un andar apresurado, atravesando el largo pasillo que lo separaba de su propio despacho; necesitaba algo más que las torpes excusas de su hijo así que en cuanto cerró la puerta detrás de sí, se adelanto hacia su escritorio tomando el teléfono con una rapidez sorprendente para su edad. - Eugene, dile a Ellie que suba a mi oficina, por favor- y sin importar lo tenso de su estado mantuvo la propiedad que su papel y años de perfeccionamiento siempre le exigían para ocultar sus emociones al mundo. Y con la misma premura colgó, comenzando a caminar por todo el lugar de un lado para otro, repitiendo y murmurando improperios ante las pueriles respuestas de Declan, dudando de su capacidad para manejar ciertas decisiones, tratando de darle sentido a su falta de intervención y a las acciones de su nuera. Pero por más que intentara darse una explicación convincente, en es punto nada lograba brindarle saciedad y necesitaba intervenir antes de que todo se desbordara. Finalmente un par de tímidos golpes se dejaron escuchar en la puerta, el hombre trago el nudo que tenía atorado en su garganta y sonrió con amabilidad, ansiando que la joven visitante pudiera darle más luz a este enredado acertijo. - Adelante- indicó con tranquilidad. La puerta de la oficina se abrió con lentitud, Ellie apenas y se asomó levemente detrás de la madera, sosteniendo el pomo con manos temblorosas y un rostro desencajado. - Me mando llamar?- cuestionó con nerviosismo, y con una sonrisa tambaleante. - Así es, adelante hija, adelante- la invitó a entrar con un ademán ligero y amistoso. Evidentemente, la joven dudó un segundo mirando hacía el otro extremo del pasillo donde la puerta del despacho de Declan permanecía cerrada. No tenía idea de que era lo que su suegro pretendía pero tampoco deseaba averiguarlo, desgraciadamente para ella no tenía otra alternativa que enfrentarlo sola y con una latente cautela entró, apenas cerrando la puerta con leve movimiento. - Bienvenida hija- indicó el hombre mayor abriendo los brazos mientras se acercaba a ella. Ellie se quedó petrificada cuando sintió como los brazos de Richard la rodeaban con una calidez inesperada, aunque no retrocedió ni correspondió del todo, solo apoyo levemente las manos en la espalda de su suegro, permitiendo que el contacto durase lo necesario para que quedase satisfecho. - Gracias por venir tan pronto, sé que estas en medio de tu turno- declaró sosteniendola por los hombros- aunque eso ya no importa en realidad- bromeó con ligereza mientras la tomaba del brazo para conducirla al elegante sillón Minotti de su oficina, dónde ambos se sentaron, uno a lado del otro y con una sonrisa, Richard la observo por un instante, pensando cuál era la mejor forma de abordar la conversación, pero su pasividad no hacía más que avivar el nerviosismo de la joven, que comenzaba a moverse inquieta con un gesto de evidente incomodidad en su rostro- tranquila querida- habló dandole una pequeña palmada en el dorso de la mano- solo quería hablar contigo de ciertas situaciones que me tienen un poco preocupado..... no quiero meterme en lo que no me importa, pero inevitablemente me enteré que decidiste seguir trabajando en el hotel.... y para ser honesto me parece un poco extraño- prosiguió sin perderla de vista un solo instante- por supuesto que lo platique con Declan, pero él me aseguró que aún no te sientes preparada para.... para asumir por completo tu papel como su esposa- la pausa que siguió fue corta, pero Richard no tenía intención de apresurar la conversación- eso es verdad? Ellie soltó el aire que había estado conteniendo, aflojando un poco la tensión de su cuerpo mientras agradecía mentalmente que Declan no la hubiese dejado sola con la explicación, adelantándose a dar una excusa a su comportamiento; de lo contrario ella no habría sabido qué decir sin caer en contradicciones o delatarse. - Si- respondió en un hilo de voz. - Segura de que es tu decisión?- preguntó, no con severidad, sino con la gravedad de quien tiene que cuidar reputaciones y corazones a la vez- y que nada tiene que ver con Declan?, porque si esto es decisión suya, te aseguro que no voy a permitir que los asuntos no resueltos de mi hijo afecten la reputación del hotel… ni pongan en entredicho su matrimonio- la joven levantó la mirada genuinamente confundida mientras su ceño se fruncía un poco, aparentemente Richard había responsabilizado de todo a su esposo, como si nadie creyera que ella fuera capaz de tomar semejante decisión- lo sé, es sorprendente- aseguró consciente de lo que el semblante de Ellie quería expresar- pero.....mi hijo es un hombre bueno, inteligente, noble y bondadoso, bastante hábil en los negocios.... y Dios sabe que es mi adoración y debilidad, pero....debo reconocer que no siempre le dí un buen ejemplo, no siempre tuvo al padre que necesitaba y soy consciente que muchos de mis errores lo marcaron y lo lastimaron profundamente.... más de lo que me gustaría admitir.... por eso necesito saber: es él quien te está obligando a seguir en tu empleo, o de algún modo te está poniendo a prueba?! La mirada de Richard sobre ella se volvió potentemente seria, demostrando la seriedad que este asunto implicaba para él, pero lejos de ayudar a la joven, la puso aún más nerviosa. Ellie balbuceó casi en un susurro sin saber que decir con exactitud, no tenía una respuesta más allá de la que Declan había dado, y que al parecer, no convenció mucho a su suegro. - Así que decidiste resolver esto por tu cuenta y a mis espaldas, ignorando sus deseos y mis advertencias- la voz de Declan se dejo escuchar desde la puerta de la oficina, llamando la atención de los presentes por la dureza del tono y la ausencia total de amabilidad. El hombre estaba en el umbral, con la mano cerrada alrededor de la manija, el cuerpo tenso, la mirada fija en la escena frente a él y aunque no dijo más su sola presencia alteró el aire de la habitación, como si hubiera llegado demasiado pronto o exactamente justo a tiempo. Richard abrió los ojos con algo de culpa, arqueando la ceja al verse descubierto en su pequeña travesura, no tenía idea de cómo su hijo se había enterado de lo que estaba haciendo, pero teniéndolo frente a él era claro que sus intenciones no bastarían para apaciguar su enojo. - Cariño, nos permites un segundo?!- Declan continuó, centrando toda su atención en su esposa. Ellie apenas sonrió con algo de nerviosismo, pero no tenía el menor interes en involucrarse de más en los complicados problemas que padre e hijo tenían. Y aunque la forma en que la llamo no le agradó del todo, prefería mil veces dejarlo pasar y solo retirarse, por lo que sin dudarlo un segundo, asintió, levantándose de inmediato para encaminarse a la salida, concentrada únicamente en irse, no esperaba nada más de esa conversación y francamente no lo necesitaba. Pero al llegar a la puerta, justo cuando paso enfrente de Declan, él deslizó su mano firme por la cintura de la joven, deteniéndola apenas lo suficiente. El contacto la tomó por sorpresa y antes de que pudiera reaccionar, él se inclinó lo justo para depositar un breve beso en sus labios; no fue un gesto torpe ni impulsivo, fue medido, contenido, claramente parte de la farsa. - Perdón- dijo en voz baja- por la descarada e inconsciente intervención de mi padre. Ellie se tensó de inmediato, su cuerpo se tornó rígido con la incomodidad latente y aun así, no se apartó bruscamente; aceptó el gesto solo el segundo necesario, consciente de dónde estaba y de quién los estaba mirando. Pero en cuanto tuvo margen suficiente, salió de su agarre con cuidado, deslizándose fuera de su alcance lo más rápido posible, recuperando la distancia sin hacer ruido con una mueca leve, nerviosa, sin intención alguna de prolongar el momento. No quería saber más, no quería seguir siendo cuestionada y aprovechando la oportuna intervención de su esposo, salió rápidamente de aquella oficina, dejando a Declan y Richard solos mientras se miraban fijamente por un par de segundos que se sintieron eternos, el joven lucía verdaderamente molesto mientras su padre algo avergonzado aunque no arrepentido. - Qué creías que estabas haciendo?- preguntó, con una calma que no engañaba a nadie. - Asegurándome de que las cosas estén en orden- Richard sostuvo su mirada sin intención de defenderse. - No te corresponde, no con ella y no de esa manera. - Es mi nuera y es parte de esta familia… y de este hotel, y si hay decisiones que afectan ambos frentes, tengo derecho a hacer preguntas, necesitaba respuestas que, curiosamente, tú no me has dado. - Te dije lo que necesitabas escuchar, no más- explicó intentando contenerse. - Y no fue suficiente.... y si me hubieras dicho qué está pasando exactamente- debatió su padre con firmeza- no habría tenido que intervenir, pero te dí la oportunidad de explicarte y aun así decidiste protegerla.... incluso de mí- aseveró siendo muy directo ya. - Solo estoy haciendo exactamente lo que tú me pediste- dijo con la voz más baja, más firme- cuidarla, protegerla.... ser un escudo para Ellie, sin importar a quién tenga que enfrentar. - Eso me incluye a mí?- Richard lo observó en silencio unos segundos antes de responder, pero Declan le sostuvo la mirada sin pestañear. - Sí. - Por lo visto, no puedo ni siquiera hablar con mi nuera sin que tú intervengas- Richard ladeó la cabeza, incrédulo de que su hijo se hubiera tomado tan en serio su advertencia, pero aquello demostraba lo sensible que era ante Ellie y no sabía si era prudente, dada su posición- no crees que eso es más que proteccion?!.... es un exceso de vigilancia! Pero Declan no se molestó, al contrario, una sonrisa astuta apareció en su rostro, un gesto colmado de advertencia. - Siempre la estoy cuidando-respondió-Ellie no está sola.... en este hotel no la pierdo de vista, porque sé exactamente lo que implica para ella ser la esposa del futuro presidente.
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