17. Dark 'n' Stormy.

4842 Palabras
La cena inicio con un extraño silencio, los asistentes tomaron asiento alrededor de la mesa, Alice a la cabeza, Richard a su derecha mientras Declan y Ellie tuvieron que sentarse juntos, al otro lado de la anfitriona. Los platillos mostraban el esfuerzo que Alice puso en preparar la cena, un suculento y brillante jamón glaseado ocupaba el centro de la mesa, acompañado por un spaghetti en salsa de queso y vino, una ensalada mediterránea y por supuesto, las elegantes copas servidas con un vino rosado, no tan costoso como al que Declan y su padre acostumbraban, pero si lo bastante aceptable para el evento. - Y bueno....- Alice interrumpió el silencio en el que todos se miraban con discreción, esperando que alguien pudiera dar el primer paso para acabar la palpable tensión- cómo es que se conocieron?- una pregunta que tanto Declan como Ellie habian previsto, pero que no estaban totalmente preparados para responder, y se notó en el rostro de ambos y cómo instintivamente voltearon a verse. - Perfecto!- exclamó Richard dejando sus cubiertos en la orilla del plato- yo también he querido escuchar esa historia!- pero a diferencia de la mujer, él parecía más tranquilo, incluso emocionado por oír el relato. - Es.....fue.....- Declan titubeó mirando a Ellie esperando que interviniera pero ella estaba demasiado asustada para poder responder- fue algo....casual.... inesperado en realidad.....- sin embargo él era un experto en sobreponerse a situaciones adversas y lo hacía con absoluto control y elegancia- ocurrió..... afuera del hotel, una noche la ví saliendo bastante tarde y al parecer se quedó sin transporte, lo que debo admitir fue una suerte para mi, así que me ofrecí a traerla a casa, afortunadamente ella aceptó y en el camino la conversación fluyó maravillosamente....mejor de lo que habría esperado, y le pregunté si podíamos seguir en contacto, lo que aceptó y el resto....bueno....me supongo, es imaginable! Concluyó con una sonrisa mientras cortaba un trozo de jamón, pareciendo casual, aunque por dentro se mantenía a la expectativa y atento a cualquier señal de alerta. - Y de la nada se ofreció a traerla a casa?!- cuestionó Alice con cierta reticencia, pues sabía lo suficiente de esa familia como para sospechar que no eran del tipo que se mezclaban con los empleados sin ninguna razón- no es algo que uno asocie fácilmente con los Ellsworth. La mujer detuvo todo movimiento, solo observo a Declan directamente, observando sus reacciones aunque mantenía una sonrisa cordial en apariencia; en cambio él y su padre soltaron una carcajada bastante genuina por el honesto comentario. - En realidad, no fue un gesto desinteresado- el hombre respondió aún con la vista fija en el plato, no pretendía parecer alguien ansioso por justificarse, lo que sabía levantaría sospechas- no lo hice sin intención.... Ellie me gustó y aproveché la oportunidad- replicó con crudeza, la necesaria para ser convincente. Alice elevó una ceja, pero debía admitir que la respuesta directa y sin tapujos le agradó, al menos, Declan no parecía interesado en ser complaciente y agradable, lo que era bueno y aún así, todavía no tenía su completa aprobación. - Supongo que sabía que era una empleada? - Mamá!- Ellie intentó reclamar por su tan directo comentario pero la mujer solo le respondió con una calida sonrisa, haciéndole saber que era por su bien. - Así es- Declan intervinó rápidamente pero con la misma calma que requería la situación. - Y no le importó?...... después de todo usted es un hombre muy rico y poderoso.... francamente no lo veo enamorado de una empleada. - Jajaja.... por favor no me hable de usted, ya soy su yerno.... y no, en mi familia eso no es algo que importe mucho..... aunque no lo crea, Ellie me interesa genuinamente.... por eso seguí buscandola incansablemente hasta que afortunadamente....uhum.... aceptó salir conmigo!!- concluyó con una aparente emoción, como si aquello hubiese sido todo un triunfo para él. La joven volteó a verlo apenas de reojo, las palabras de Declan parecían tan genuinas que por un instante hasta ella creyó que contenían un sentimiento real de satisfacción y alegría. Y se preguntaba cómo era posible que él pudiera lucir tan tranquilo, mentir con tanta facilidad y hablar como si realmente sintiera algo por ella, cuando todo se trataba de un mero trato mercantil en el que parecía ser la mercancía. - Y por qué insistió tanto?!- Alice no parecía querer darle tregua y desde luego ignoró la petición de Declan de hablarle con menos formalismo. - Porque su hija me gusto y mucho..... además de que es una mujer muy inteligente y dulce. - Y ese es mi mayor problema con usted, señor Ellsworth- indicó ya sin la menor cortesía, haciendo que todos detuvieran cualquier movimiento y la vieran directamente con cierta preocupación- mi hija es muy noble y dulce, es una chica que siempre trata de ayudar a los demás incluso a pesar de su propio bienestar, conmigo insistió en dejar la universidad para ayudarme con los gastos cuando yo enferme, sin importarle sus sueños.... - Mamá, para ...por favor!- pidió la joven con los ojos inundados de lágrimas, odiaba más que nada que Alice expusiera tan abiertamente su vida privada y no solo por lo mucho que significaba para ella el cambio tan radical que dió, olvidando su carrera y viendo como, mientras otras vestían ropa elegante y bonitos peinados, ella se conformaba con un uniforme de camarera que ni siquiera le pertenecía. Pero lo peor era que lo hacía frente a Declan, el hombre a quien justo ahora odiaba más que a nadie. Sin embargo, Alice elevó su mano haciéndola callar, pues sus razones, aunque cuestionables, eran muy válidas, ya que en lo único que ella pensaba era en el bienestar de su hija, sobre todo ahora que su mundo estaba a punto de cambiar radicalmente. Declan en cambio, por primera vez se sintió fuera de control, el hombre frunció el ceño mirando a la mujer y a Ellie, sin comprender del todo la historia que estaba escuchando. - Mi Ellie regresó a esta casa para cuidarme cuando todavía tenía una vida por delante- continuó Alice, con una severidad que no admitía réplica- renunció a oportunidades mejores, a trabajos más acordes con su preparación, para entrar a su hotel y lo hizo únicamente por las prestaciones, por el seguro médico, para que yo pudiera tener mis medicamentos asegurados mes con mes- y ni siquiera tuvo la necesidad de alzar la voz para que sus palabras llegaran firmes y claras- así que comprenderá por qué me resulta difícil creer que un hombre como usted... tan importante, tan poderoso, haya decidido ignorar a todas esas mujeres de apellido ilustre, de familias influyentes, que sin duda abundan a su alrededor, por mi hija- e hizo una breve pausa, lo suficiente para que no quedara duda de lo que deseaba transmitir- y no lo digo porque crea que Ellie es inferior a ellas, no, no se equivoque, mi hija es una mujer excepcional, íntegra, mucho más valiosa que cualquiera de esas señoritas criadas para adornar un apellido y cualquier hombre sería profundamente afortunado de tenerla a su lado- y su expresión se endureció aun más- pero no puedo confiar en alguien que aparece así- añadió, señalándolo de arriba abajo sin disimulo- en alguien que no fue capaz de presentarse como corresponde, que no dio la cara desde el inicio, no puedo permitir que venga después de 6 meses y pretenda llevarsela para convertirla en una conveniencia, en una figura decorativa o en una esposa de puertas para afuera, no voy a entregar a mi hija para que sea una fachada respetable mientras usted continúa con su vida, con sus compromisos... o con otras mujeres, no importa cuántos lujos prometa ni cuán grande sea su apellido, eso, señor Ellsworth, no es una oferta que yo esté dispuesta a aceptar. El silencio que siguió fue abrumador, todos se quedaron inmóviles, mirando fijamente a Alice, quien lucía muy orgullosa de su actuar. Pero las palabras de la mujer fueron tan directas que simplemente nadie, ni siquiera Declan, un hombre tan agresivo en los negocios y audaz en su actuar, pudo debatir. - Uhuj.....- Richard se aclaró la garganta, mirando a su hijo y consciente de que, por primera vez en mucho tiempo, alguien lo había dejado sin respuesta- sé que no confía en esto- indicó señalando a la pareja frente a él- y no la culpo, yo tampoco lo hice, he de confesar que también me pareció.... apresurado, pero si Declan ha decidido casarse después de seis meses es porque no tiene dudas, le aseguro que mi hijo no es un hombre que actúe por impulso cuando se trata de algo tan serio....mi hijo no es un hombre que falte a su palabra y si ha decidido casarse con Ellie, es porque no tiene dudas y porque cree genuinamente en lo que siente por ella. Declan llevó la copa a los labios, intentando disimular el nudo que se le había formado en la garganta ante la convicción con la que su padre hablaba, sin embargo, no tenía alternativa más que continuar con la farsa o corria el riesgo de perderlo todo, incluso la tambaleante relación con Richard. - Y por lo demás, puede estar tranquila..... el respeto que le dara a su hija será inquebrantable! - El respeto no se promete- debatió Alice con calma, dejando la servilleta a un lado y entrelazando las manos sobre la mesa- se demuestra, y no me malinterprete, no dudo de que pueda ofrecerle estabilidad, comodidades, una vida resuelta, pero eso no es lo que me preocupa, lo que si me cuesta es creer en un hombre poderoso que llega de la nada con un anuncio de boda, y que espera que yo crea que todo es por amor.... eso es lo que no puedo aceptar y mientras no escuché una justificacion aceptable para esta situación, no entregaré a mi hija para que sea usada, exhibida o ignorada cuando deje de ser útil - Ellie no correra ningún riesgo con este matrimonio, se lo aseguro..... todo se hará de manera correcta, yo personalmente le doy mi palabra de que el contrato prenupcial será equitativo y garantizará la seguridad de su hija en todo momento- pero esa afirmación lejos de brindarle algún consuelo, solo aumentó la desconfianza en Alice, quien alzó la barbilla de inmediato, fijando la mirada en Richard en un gesto de desaprobación absoluta. - Contrato prenupcial?!- repitió, sin ocultar su incomodidad- por qué mi hija tendría que firmar algo así? - Es lo justo y lo necesario- respondió el hombre mayor con calma- es lo que solemos hacer, dadas las circunstancias y el nivel de nuestra familia, no es una falta de confianza, es una medida de protección. - Protección para quién?- debatió Alice entrecerrando los ojos- para mi hija.... o para su apellido? - Para ambas partes, y eso incluye a Ellie también, el acuerdo garantizará su estabilidad, su seguridad, así nada quedará al azar- sin embargo, la mujer negó enfática y lentamente con la cabeza, como si dicha explicación no hiciera más que confirmar lo que temía. - Entonces no hay boda- sentenció- porque si necesita un contrato para sentirse seguro con mi hija, es porque no confía en ella.... nosotras no venimos de familias que se protegen con papeles, somos personas trabajadoras, yo no eduque a mi hija para que se casará por interés ni para mejorar su estatus y si esa es la razón para proponer un contrato prenupcial.....No cuenten con nosotras!! Y la mujer dejó en claro su posición, mirando fijamente a Richard, lo que comenzaba a llamar la atención de él y de Declan, pues físicamente no parecía una mujer muy intimidante. Sin embargo, no se acobardaba de ninguna manera en su presencia, algo que hombres importantes y de negocios volvían habitual frente a los Ellsworth. Por lo que Declan dió un paso al frente, rompiendo la frágil tensión, el hombre no levantó la voz ni adoptó el tono firme que usaba en los negocios; aun así, su intervención llamó la atención de todos. - Creo que tiene razón- dijo, mirando a Alice de frente- un contrato prenupcial no es la mejor manera de demostrar que mis intenciones son sinceras. - Declan, eso no es...- replicó Richard con preocupación pero su hijo simplemente alzó la mano, sin siquiera mirarlo, deteniendolo con amabilidad para no darle espacio a una innecesaria discusión. - Lo sé y entiendo perfectamente las razones, pero Ellie y yo ya hablamos de esto, y no fue algo improvisado ni superficial, como pareja llegamos a acuerdos claros, suficientes para ambos, y no sentimos la necesidad de plasmarlos en un papel porque coincidimos en lo más importante- y la mirada de Alice se clavó en Declan, pero su gesto estaba lejos de ser amistoso o consecuente. - Y eso qué significa exactamente?- preguntó de forma muy directa. Declan sostuvo su expresión un segundo más y luego giró la cabeza hacia Ellie, tomandola de la mano con cuidado para depositar un beso lento, suave y calculado en la palma de la joven, quien sintió el urgente instinto de apartarla; sin embargo, el hombre estaba convencido de llevar su farsa hasta las últimas consecuencias y mantener las apariencias, sin importar lo que ella pudiera sentir. - Significa que quiero casarme con su hija porque la amo- dijo con una serenidad que no parecía ensayada, volviendo la mirada hacia Alice- y entiendo que esa palabra, viniendo de mí, después de seis meses y de presentarme de esta forma tan abrupta, puede sonar vacía, por eso no voy a pedirle que confíe a ciegas- el hombre hizo una breve pausa, eligiendo con cuidado cada palabra- y sé que no estuve presente como debí durante el noviazgo, no voy a negarlo ni justificarme, mi trabajo, mis responsabilidades y, sí, mi cobardía para involucrarme de una manera más visible me mantuvieron a distancia..... fue un error, uno que reconozco y del que me hago cargo- Ellie bajó la mirada, intentando zafar su mano y no formar parte de aquella mentira, pero Declan no aflojó el agarre- sin embargo, mi ausencia no fue desinterés....fue miedo a hacerle daño, miedo a exponerla a un mundo que no siempre es amable, y también miedo a aceptar que alguien como su hija pudiera importar tanto en mi vida, pero cuando lo entendí.... cuando acepté lo que sentía, supe que no quería seguir posponiéndolo ni esconderlo más- y como si fuera parte de un guión respiró hondo, suavizando su gesto- y tal vez para usted esta boda es apresurada, lo sé y quizás no es la historia romántica que usted habría imaginado para su hija, pero no es una huída ni un capricho, es una decisión consciente.... en la que no solo le estoy ofreciendo a Ellie una vida de lujos y comodidades, le estoy ofreciendo compromiso, presencia, responsabilidad y la certeza de que, a partir de ahora, no voy a desaparecer- explicó mirando fijamente a la mujer, quien no apartó los ojos de él- no pretendo ser perfecto, ni espero que me crea solo porque llevo un apellido o porque puedo ofrecer estabilidad material, eso no es amor, y usted lo sabe..... lo único que puedo prometerle es que voy a hacer todo lo que esté en mis manos para cuidar a su hija, respetarla y demostrarle, con hechos, que elegirla fue la mejor decisión que he tomado. Declan apretó un poco más la mano de Ellie, manteniendo ese gesto tierno mientras le acariciaba con el pulgar el dorso de la mano. - Y le puedo prometer que no voy a usarla, ni esconderla, ni relegarla a un segundo plano, Ellie no es una fachada para mí..... es la mujer con la que quiero construir algo real, incluso si eso significa aprender sobre la marcha y equivocarme en el proceso, pero nunca a costa de ella. El silencio regresó a la mesa, Alice permaneció inmóvil unos segundos más, observándolo con atención, buscando alguna grieta en su discurso, hasta que finalmente su expresión se suavizó. - No voy a decir que me tranquiliza todo lo que ha dicho- admitió la mujer con cierto recelo- pero sí puedo ver que no está hablando a la ligera- su mirada se desvió hacia su hija, evaluando su rostro, su tensión y su silencio- y eso, para mí, ya es algo, no porque me convenza la prisa ni porque confíe ciegamente en usted.... sino porque, por primera vez en esta noche, creo que mis preocupaciones no le son indiferentes. - No lo serán nunca- Declan asintió con respeto, sin sonreír. Y mientras Alice y su futuro yerno se sonreían complacidos, Ellie sintió cómo el estómago se le revolvía de pronto, una náusea seca y urgente que tuvo que contener apretando la mandíbula. Las palabras de Declan seguían resonándole por dentro, no por lo que decían, sino por lo fácil que le había resultado decirlas; pues cada frase había salido medida, firme, convincente, demasiado convincente, y la soltura con la que había construido esa imagen de hombre enamorado la dejó helada. Incluso la forma en que la había tomado de la mano, el beso en su piel, el tono cálido con el que había pronunciado su nombre, todo había sido parte de la puesta en escena, y no pudo evitar preguntarse cuántas veces más había hablado así, cuántas verdades había acomodado hasta volverlas irreconocibles. La sensación le subió hasta la garganta, pero ya no era solo asco, era rabia contenida por haberla usado de ese modo. Por mentirle a Alice sin titubear, mirándola a los ojos, sabiendo exactamente qué decir para desarmarla, por decidir por ella, una vez más, y empujarla a sostener una farsa que la dejaba expuesta y sin voz. Ellie mantuvo la mirada baja, temiendo que cualquier gesto la traicionara, si hablaba, si respiraba demasiado hondo, todo se le iba a notar y eso era lo peor: que él lo sabía; y contaba con que ella se quedaría ahí, soportándolo, mientras él convertía su vida y sus sentimientos en un discurso impecable. Y lo odió en ese instante con una claridad nueva, no por la boda, ni siquiera por la mentira en sí, sino por el descaro, por la facilidad con la que había usado el amor como argumento, y a ella como prueba, sin importarle lo que le estaba costando mantenerse sentada, fingiendo que no sentía ganas de levantarse y salir corriendo. Mientras que sus acompañantes parecieron relajarse por un instante hasta que Alice, aún con la mirada fija en Ellie y en la actitud cabizbaja y retraida decidió lanzar un último cuestionamiento antes de decidir dar su bendición. - Ellie, mi niña- exclamó en voz baja pero lo suficientemente firme- y tú.... te quieres casarte con él? Declan seguía sosteniéndole la mano, pero su atención se mantuvo en el plato frente a él. No giró el rostro hacia ella ni buscó su expresión, solo permaneció quieto, casi respetuoso, como si la decisión no le incumbiera, sin embargo, su invisible presión se hizo presente. La joven apenas y levantó la vista lentamente, encontrándose con los ojos de su madre, y a pesar de la severidad en ellos había un destello de genuina preocupación, pero también una esperanza contenida. El deseo, un poco ingenuo, de creer que su hija estaba eligiendo por sí misma; y tras unos segundos Ellie miró a Richard, el hombre lucía atento, serio, pero también sereno, como si estuviera seguro que ella no rechazaría a un buen partido, como lo era su hijo. Y nuevamente sintió el impulso de decirlo todo, de romper esa escena cuidadosamente construida y gritar que no, que no era así, que nada de aquello había sido una elección. Ellie sintió cómo la verdad se le acumulaba en la garganta, pidiendo salir, desgraciadamente Declan no estaba dispuesto a permitirle un segundo de valentía y basto que ejerciera una presión mínima sobre su mano para que comprendiera que decir su asfixiante verdad era un error del que se terminaría arrepentido. La joven cerró los labios, tragó saliva y contuvo las náuseas que se agolpaban en su garganta, pues sabía que no podía titubear, que cualquier vacilación abriría una grieta que ya no podría cerrar, y con toda la voluntad de que fue capaz, forzó una sonrisa, pequeña y controlada. - Sí- dijo al fin, con una voz que no parecía del todo suya- quiero- Alice soltó el aire con lentitud, como si esa palabra terminara por despejar cualquier duda que hubiese tenido. - Entonces habrá boda!!... no voy a interponerme si es lo que tú deseas- anunció la mujer y con tranquilidad sonrió, aunque su aparente aceptación fue lo suficientemente medida, vigilante y llena de reservas. - Que alivio!!!.... por un segundo pensé que me iban a dejar plantado antes de la boda!!!- Declan exclamó bromeando con ligereza, pretendiendo que todo aquello fue, solamente, un malentendido menor. Y nuevamente llevó la mano de Ellie a sus labios, besándole en los nudillos con suavidad y con la naturalidad de alguien que sabía exactamente cuándo y cómo hacerlo. Con la misma tranquilidad le soltó la mano, solo para acariciarle la mejilla, despacio, en un aparente gesto de afecto legítimo; y la joven sostuvo la sonrisa que el momento exigía. Y aunque lo deseaba, no apartó el rostro, ni siquiera se movió, solo dejó que la dinámica retomara su curso; con la certeza, un tanto amarga de que, una vez más, su silencio había decidido por ella. La cena continuó sin más inconvenientes, los platillos se degustaron con singular alegría, las copas se llenaron más de una vez, mientras la conversación fluía en torno a la boda; Richard habló de fechas posibles y de lo sencillo que sería organizar un evento de tan importante magnitud gracias a los recursos de la familia. Declan secundó cada comentario con seguridad, aportando detalles, proponiendo lugares, sonriendo con la soltura de quien está acostumbrado a dirigir reuniones y cerrar acuerdos. Mientras Alice hablaba entusiasmada del vestido que ella misma coseria para el evento, de telas y siluetas, de adornos y pedrería. Y en cuanto a Ellie se obligó a participar, asintiendo cuando debía hacerlo, sonriendo en los momentos correctos y respondió a las preguntas de su madre, sin embargo, cada palabra le exigía un esfuerzo consciente, una atención constante para no desentonar, para no dejar escapar el cansancio que empezaba a acumularse detrás de sus ojos. Hasta que, después de lo que a la joven le pareció una eternidad, la cena terminó, los planes quedaron trazados de manera preliminar y las promesas se escucharon con una naturalidad avallazadora. En tanto, Richard agradeció la hospitalidad con una cortesía impecable, Declan se despidió de Alice con afecto medido y una última sonrisa convincente. Pero Ellie se vió obligada a extender el martirio más allá de la puerta principal, acompañando a su prometido hasta el pequeño jardín de la casa, obedeciendo a una inercia que ya empezaba a odiar. - Lo hiciste bien- el hombre la felicitó ya sin rastro de su falsa cortesía, girándose hacia ella, tomandola de la mano y con una sonrisa demasiado feliz para resultar genuina. La joven no necesitó mirar atrás para saber que Alice los observaba; lo sentía en esa presión que él ejercía y que la obligaba a seguir representando su papel. Y aprovechando esa impuesta aceptación, Declan le sostuvo el rostro entre las manos, un contacto que la tensó de pies a cabeza. - Qué está haciendo?- susurró entre dientes- no le bastó con haberme tocado más de lo que debía esta noche?! El reclamo no logró su objetivo, el hombre no retiró las manos, al contrario, su expresión se suavizó con una ternura impostada y calculada para convencer a cualquier mirada ajena de que eran una pareja despidiéndose con afecto. - Relájate- murmuró él con calma- hay una imagen que mantener. Sin más dilaciones se inclinó lo justo para que el gesto fuera visible desde la casa y del vehículo donde Richard aguardaba; rodando sus labios, afortunadamente no hubo urgencia ni profundidad, pero sí un gesto que resultaba incómodo. Ellie apoyó las manos en sus hombros para apartarlo, un impulso inmediato, casi desesperado, pero Declan respondió afianzando el agarre en sus mejillas, sosteniendo el contacto apenas un segundo más del necesario para que ella entendiera que no podía romper la escena. Cuando él se separó, lo hizo con naturalidad, como si nada estuviera fuera de lugar, solo la soltó, pero mantuvo la cercanía, mirándola con esa calma que a la joven le resultaba insoportable. - Ya está- indicó en voz baja- por hoy terminó la farsa....hicimos lo que teníamos que hacer. Y con la misma facilidad se apartó, alzando la mano en dirección a la casa, mientras ella se obligaba a reaccionar, siguiendo el gesto con la mirada solo para ver como su mamá devolvió el saludo desde la ventana. Su expresión ya no era de desconfianza, sino de alivio, incluso de una satisfacción discreta que le apretó el pecho a Ellie. Declan caminó hacia el vehículo sin volver la vista atrás, con la seguridad intacta, dejandola con los dedos aún entumecidos por el coraje, tragándose la mezcla de rabia y dolor que le habían dado a su boca un sabor amargo, observando como él se marchaba en su elegante vehículo. El trayecto de regreso para padre e hijo se volvió más largo de lo habitual, el auto avanzaba con suavidad por las calles casi vacías, envuelto en un extraño silencio que ni la música apagada ni el ruido del motor lograban romper. Richard miraba al frente, con ambas manos sobre su bastón; Declan iba al volante observando el camino sin prestarle realmente mucha atención. Pasaron varios minutos, hasta que Declan decidió romper la quietud, había algo que le intrigaba sobre la inminente y rápida aceptación de su padre hacia Ellie cuando regularmente solía ser muy precavido con las mujeres que se acercaban a él. Incluso bajó otra circunstancias habría insistido encarecidamente en que se firmara el acuerdo prenupcial, sin embargo, parecía haber dejado el tema por la paz con tanta facilidad y sin darle mayor importancia. - Qué te pareció Ellie?- preguntó sin rodeos, aunque el tono le salió más mesurado de lo que esperaba- qué opinas de ella?! - Parece una buena chica- Richard soltó un suspiro largo, no giró la cabeza, ni siquiera buscó la mirada de su hijo, solo respondió- dulce, educada y amable...- pero por el tono que usó, su hijo sabía que había algo oculto en sus palabras, y con una breve mirada invitó a su padre a continuar- y eso....es lo que me preocupa. - Por qué habría de preocuparte?- Declan frunció el ceño y giró completamente el rostro hacia él, pues la reacción de su padre era muy diferente a la que esperó. - Porque esas cualidades no sobreviven fácilmente en nuestro mundo, aquí la gente no respeta la dulzura ni la amabilidad; las usa..... y lamento decirte que habrá quienes se acerquen a ella solo para hacerte daño, para obtener algo de ti o, peor aún, por simple entretenimiento. - Ellie no es tan débil como aparenta- debatió con mucha firmeza, pues aún estaba seguro que ella había sido la responsable de haberlo drogado y usado por avaricia. - No he dicho eso, pero ella parece ser una chica buena, demasiado buena, y eso, hijo, la vuelve vulnerable en un entorno que olvidó hace tiempo ese tipo de virtudes- el auto giró sobre la avenida principal, tomando un camino que dejaba atras la clase media de la ciudad dándole paso a un entorno que ellos conocían a la perfección- y si has decidido casarte con ella, no solo la estás eligiendo como esposa, la estás exponiendo..... a los rumores, que ya corren por el hotel- aseguro con una sonrisa condescendiente- a la presión, a personas que no tendrán miramientos, y si ese es el camino que vas a seguir, entonces tendrás que ser consecuente, cuidarla y protegerla- e hizo una pausa, su tono de voz se volvió más serio y con un dejo paternal que hace años ya no usaba con Declan- tendrás que convertirte en su escudo- concluyó como una advertencia. El hombre no respondió de inmediato, solo mantuvo su atención al frente, pero esta vez no vio el camino, las palabras de su padre comenzaron a tomar forma en su mente y a adquirir un peso inesperado. - Porque si no estás dispuesto a eso- continuó con el mismo tono y severidad- entonces no tienes derecho a arrastrarla a un mundo que puede devorarla. Aquella advertencia fue lo último que se dijo, el silencio regresó, pero ahora de manera muy diferente, más pesado y preocupante. Por primera vez desde que había anunciado aquella boda, Declan no pensó en estrategias, en control ni en apariencias, pensó en la carga real de lo que estaba haciendo, en lo que implicaba sostener una decisión que ya no solo lo involucraba a él. Y el matrimonio dejó de parecerle una jugada calculada para convertirse en algo peligrosamente aún más complejo.
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