16. Rosé Spritz.

4772 Palabras
Los rumores sobre el compromiso de Declan y Ellie no tardaron en correr, bastó que una de las secretarias mencionara la palabra "boda" para que en menos de veinticuatro horas, cada rincón del hotel, desde la recepción hasta la lavandería, hablara del mismo tema: la boda del heredero con una empleada de bajo nivel. Nadie sabía con certeza cómo había empezado el chisme, pero para el mediodía ya todos pronunciaban el nombre de la futura novia con una mezcla de asombro, burla y malicia; algunos la llamaban “oportunista”, otros “zorra”, otros simplemente bajaban la voz y fingían lástima al verla pasar. Y estaban los otros, los que empezaron a tratarla mejor, a sonreírle con servilismo y fingida cortesía, como si de pronto hubiese subido varios escalones en la jerarquía invisible del hotel. Sin embargo, Ellie caminaba tratando de mantener la frente en alto, entre los murmullos que la seguían fielmente, y no necesitaba más que ver a su alrededor para notarlo en las miradas, en las reacciones y en las conversaciones que se apagaban a su paso y revivían a sus espaldas, aunque ella fingía no escucharlos, pero cada palabra, cada mirada y cada gesto le recordaban lo absurdo de la situación. Por suerte, no libro esa batalla sola, Lydia, una de las pocas personas en las que realmente confiaba, no tardó en enfrentarse a más de un comentario venenoso, con mirdas acusadoras, ademanes despectivos o comentarios tan punzantes como certeros; mientras Eugene, se encargó de imponer respeto, silenciando cualquier burla con una sola mirada, castigando a los osados y reprimiendo cualquier intento de avance en contra de Ellie. Asi entre ambos trataron de protegerla, de amortiguar el golpe de una noticia que había escapado completamente de su control, aunque eso significó revelarle a su amiga parte de la verdad. Por supuesto que no mencionó la droga ni la agresión; transformó esa parte en una explicación más suave y amigable para evitar reclamos por su silencio, y simplemente la manejo como si hubiese ayudado a Declan por las circunstancias, que lamentablemente se volvieron en su contra obligandose a aceptar ese matrimonio, y que desgraciadamente también le había significado el final de su relación con Aarón. Y contrario a lo que creyó, Lydia no mostró mayor sorpresa, solo respondió que un matrimonio por conveniencia siempre era más seguro que uno por amor, al menos, dijo, una sabe cuándo empieza y cuándo terminará sin ilusiones ni lágrimas de por medio. - Un matrimonio por conveniencia es mejor que uno por amor, al menos así una sabe cuándo se va a acabar- Ellie repitió las palabras de su amiga frente al espejo de su habitación, preparandose para recibir a Declan y su padre en la noche que pedirían su mano. La joven intentó sonreír ante el comentario de Lydia, sin embargo, la lágrima que resbalo por su mejilla demostraba lo lejos que estaba de disfrutar la velada que tenía por delante. A pesar de su elegante atuendo, Ellie no podía dejar de sentirse asqueada y deprimida por lo significaba esta reunión para el resto de su vida, o al menos por los siguientes dos años. - Ellie, cariño!- su madre la llamó con un par de golpes en la puerta de su habitación, obligandola a tragar el nudo en su garganta, secarse el llanto y poner su mejor sonrisa. - Adelante!- exclamó, manteniendo una postura aparentemente relajada frente al espejo, mientras fingía darle los últimos toques a su arreglo. Alice entró algo apresurada y ansiosa, la mujer ya estaba completamente arreglada con un discreto y pasable conjunto de dos piezas, de saco y falda, color rojo; un atuendo que guardaba para ocasiones especiales y lucia lo suficientemente aceptable para presentarse ante los Ellsworth. - Ellie.....luces tan bonita!!- exclamó su madre apenas la vió, acercándose a la joven para tomarla de las manos y darle una vuelta, para admirar mejor a su hija. Ellie forzó aún más su sonrisa, tratando de disimular las lágrimas que inundaban sus ojos, y afortunadamente para ella, su madre estaba más enfocada en revisar su arreglo que en el estado anímico de su hija, pero no podia culparla, la mujer decidió confeccionarle el hermoso vestido azul cielo, un tarea que le tomó una semana entera pero el resultado fue impecable. El vestido lucía perfecto en ella, confeccionado en mikado, de corte midi, que caía ligeramente por debajo de la rodilla; la falda, amplia y con un delicado vuelo, adquiría su estructura gracias a una sutil crinolina que Alice había cosido con suma precisión, creando una caída firme pero fluida, que se abría desde la cintura aportandole movimiento sin restar sobriedad; en contraste con el corpiño entallado que definía su figura, marcando su cintura debido a la aplicación tipo cinturilla, un detalle discreto que realzaba la silueta sin imponerse, rematado perfectamente por un escote recto, que realzaba su busto con delicadeza. Y los pequeños tirantes anchos lo proveian de un aire de elegancia contenida, pero que terminaba por dar equilibrio a la prenda. - Ahhh, mi niña......no es por nada pero te ves preciosa- Alice la tomo desde atrás por los hombros dandole un fuerte apreton mientras observaba el reflejo de su hija en el espejo. Y la joven mantuvo su tensa sonrisa, aunque se había esforzado en arreglar su cabello y maquillarse acorde a la ocasión, por dentro no dejaba de sentirse asqueada y violentada de una forma que aún no lograba comprender. - Estoy tan feliz por tí- exclamó depositando un suave beso en el hombro de Ellie, lo que acabo por derribar su fingida entereza y un par de lágrimas rodaron por sus mejillas pero ya no por la situación en si, sino por la mentira que estaba sosteniendo frente a la persona más importante en su vida: su mamá- no, no, no,no- Alice se apresuró a tomar un pañuelo de la mesa de noche y rápidamente seco las lágrimas de su hija, pues esa noche no quería que el esfuerzo que tuvo en arreglarse se viniera abajo- no, no llores cariño, solo es.... orgullo de una vieja cursi y sentimental pero no arruines lo hermosa que quedaste. Y de nueva cuenta, tuvo que tragarse su dolor, aunque por un instante mientras su mamá limpiaba el llanto, Ellie la miró fijamente, considerando por un segundo decirle toda la verdad; contarle lo ocurrido en aquella fiesta, el por qué no llegó a dormir, las razones para deshacerse de su vestido e incluso los análisis de ETS que se hizo hace casi dos semanas. Pero en el fondo era consciente que su madre insistiria en denunciar, impediría la boda, enfrentaría a Declan, y eso si su corazón soportaba semejante noticia, era mejor continuar con el plan, callar y fingir ser la prometida enamorada. - Ya, ya.....mejor dime- continuó Alice acariciandole las mejillas aún ligeramente húmedas- a que hora llega Aarón y su madre?!- cuestionó con contenida emoción, mirándola con amor y cierta nostalgia por la inminente despedida. Ellie tragó grueso, en más de una semana no había tenido el valor de contarle a su madre que su futuro esposo era Declan Ellsworth y no Aarón, como ella creía. Era un poco ridículo quizás, pero de alguna manera la joven encontró un pretexto, por mínimo que fuese, para eludir la conversación y no dar explicaciones para las que no estaba preparada. Desgraciadamente para ella, a escasos minutos de que llegaran sus inevitables invitados, ya no había mucho que hacer, solo esperar el interrogatorio que provocaría la inesperada presencia de Declan, y con algo de suerte, tener la capacidad de decir una mentira lo suficientemente convincente. "Ding, Dong" El sonido del timbre llegó hasta la pequeña habitación de Ellie, atrayendo la atención de ambas mujeres hacia la puerta entreabierta, y la joven supo que el tiempo se había acabado, no necesitaba más que ver la hora para saber que Declan y su padre habían llegado tan puntualmente que resultaba molesto. La joven bajó su mirada hacia su madre solo para comprobar que ya estaba sonriendo, acomodándose el saco con torpeza nerviosa, como si quisiera presentarse bien ante quienes creía que estaban al otro lado de la puerta. - Ya llegaron....- murmuró Alice con un dejo de emoción contenida- definitivamente Aarón es un perfecto caballero..... llegó muy puntual. Ese nombre bastó para tensar por completo a su hija, el estómago se le encogió y una presión incómoda le subió por el pecho, e inconscientemente dio un paso hacia la puerta, pero en el acto se detuvo, como si el cuerpo se negara a avanzar con la misma rapidez que la situación exigía. - Mamá....- intentó decir, pero la palabra se le quedó corta, sin fuerza suficiente para convertirse en advertencia. Sin embargo, Alice ya se había incorporado del todo, y sin aguardar más caminó despacio, pero con determinación. Para ella, aquella visita significaba confirmaciones, promesas cumplidas, una tranquilidad largamente esperada para su hija. Ellie, en cambio, apenas podía pensar en otra cosa que no fuera la escena que estaba a punto de estallar, la imagen de Declan cruzando el umbral, ocupando ese espacio tan íntimo, tan pequeño, tan lejos de los salones y las formalidades, le provocó un inconsciente temblor; ya no era solo el temor a la reacción de su madre, sino la certeza de que después de esa noche ya no habría marcha atrás. Y como un interminable tic-tac, el timbre volvió a sonar, esta vez con mayor insistencia, Alice apresuró el paso, seguida de cerca por una Ellie agitada, hasta llegar a la pequeña sala; la mujer, visiblemente emocionada, revisó su arreglo frente al espejo junto a la entrada y, acto seguido, se colocó a escasos pasos de la puerta, adoptando una postura tan natural como expectante. La joven, en cambio, se quedó inmóvil, observando la puerta con un nerviosismo creciente, incapaz de avanzar, con el cuerpo tenso y la mirada cargada de una expectativa que no sabía cómo contener. - No vas a abrir?!- preguntó su madre con suavidad, sin sospechar nada. Y aunque lo dudo un segundo, Ellie asintió lentamente, consciente que el momento de arrepentirse había quedado atrás. Se obligó a respirar hondo, a recomponerse lo justo para caminar hasta la puerta, aunque cada paso le pesaba más que el anterior; y sin entender muy bien cómo estaba sucediendo todo aquello, extendió la mano hacia el picaporte, sabiendo que en cuanto esa puerta se abriera, la verdad dejaría de ser una posibilidad futura para convertirse en un hecho inevitable. Y finalmente la puerta se abrió. Lo primero que quedo claro fue el contraste brutal entre aquel pasillo modesto y la presencia impecable de aquellos dos hombres. Declan estaba erguido, con un traje oscuro, tan perfectamente cortado que parecía ajeno al lugar, mientras sostenia un ramo de rosas frescas entre las manos; a su lado, ligeramente detrás pero igual de imponente, Richard, quien vestía con la misma sobriedad elegante de siempre, pero él llevaba una botella de champagne cuidadosamente envuelta en papel dorado descansando contra su antebrazo. Alice no esperó a que Ellie reaccionara, simplemente avanzó sonriendo, con ese entusiasmo nervioso que había ido acumulando durante toda la tarde. - Bienvenido, Aar....- empezó a decir, pero las palabras murieron en su boca en cuanto se percato de que aquel joven a quien había esperado no se encontraba ahí. Su sonrisa se congeló de inmediato, sus ojos se abrieron con desconcierto, recorriendo primero a Declan, luego a Richard, como si esperara que alguno corrigiera aquel error evidente, sin embargo, solo hubo silencio por parte de aquellos hombres. - Quién es usted?!- preguntó instintivamente. Alice giró lentamente la cabeza hacia Ellie, con el ceño fruncido y con una mezcla clara de confusión y molestia, buscando una explicación que no encontraba en ninguna parte. La expectativa que había traído consigo se desmoronó en cuestión de segundos, reemplazada por una inquietud que ya no pudo disimular. Sin embargo, Ellie permanecía inmóvil junto al marco de la puerta, sintiendo cómo la situación se le escapaba de las manos, observando la ilógica escena enmarcada por: el ramo de rosas, la botella de champagne, la presencia de Richard; y todo confirmaba aquello que había evitado decir. Nadie supo cuánto tiempo paso, si fueron 15 segundos o quizás 15 minutos, hasta que Declan finalmente rompió la fragilidad del momento, dando un pequeño paso al frente, sin perder la compostura, consciente de que aquel era el primer golpe real de una verdad que ya no podía seguir ocultándose. - Perdona la pequeña demora- dijo con suavidad y aparente ternura, mientras avanzaba hacia Ellie, tendiendole el ramo de rosas con una sonrisa medida, cuidadosamente ensayada para parecer natural- pero definitivamente valió la pena esperar..... luces hermosa. Las palabras tensaron a la joven de inmediato, lo supo por la rigidez en sus hombros, por el leve temblor en sus dedos al tomar las flores y aún así levantó la vista y sonrió, una sonrisa delicada, casi perfecta, como si aquel cumplido la hiciera genuinamente feliz. Alice observó la escena sin parpadear, su semblante se contrajo aún más mientras su mirada iba de Declan a Ellie con creciente desconcierto. Esto no era lo que ella había esperado y mucho menos encajaba con la historia que le habían contado en los últimos meses, y estaba a punto de exigir una explicación cuando el hombre se adelantó un paso más, cerrando con elegancia cualquier intento de interrupción. - Señora Bradshaw- dijo, tomando la mano de Alice con cortesía- permítame presentarme, Declan Ellsworth, el prometido y futuro esposo de Ellie..... me habría gustado conocerla en otras circunstancias, con más calma, pero supongo que el amor no siempre respeta los formalismos. Alice quedó paralizada ante la afirmación del hombre, por supuesto que él no era la persona que esperaba dijera semejantes palabras, así que no se molestó en disimular lo contraído de su semblante, un gesto abiertamente de enojo. Y sin ninguna cortesía retiró la mano, mirando fijamente a su hija, como esperando que Ellie hablara de una vez. - Ellie....- empezó a decir, sin embargo, Declan no le dio espacio. - Permítame presentarle a mi padre- añadió de inmediato, girándose hacia Richard- Richard Ellsworth. La mujer centro su atención en el elegante hombre que dió un paso hacia ella, pero no por su presencia sino por su nombre, Richard era uno de los hombres más ricos del país y estaba en su casa, lo que resultaba increíble y quizás un poco complaciente sino estuviera tan confundida y enojada por la burla que ocurría en sus narices, y sin ningún miramiento. Mientras Richard, con una sonrisa educada y controlada, alzo ligeramente la botella de champagne a modo de saludo, ante lo que Alice apenas pudo reaccionar. El ritmo de la escena que Declan impuso con precisión, no le dejaba margen para ordenar sus pensamientos. Ellie apretó el ramo contra su pecho, consciente de que cada gesto, cada palabra, estaba construyendo una mentira que ya no podía detenerse, dejando que Richard diera un paso al frente, evitando que el silencio se volviera incómodo. - Richard Ellsworth- se presentó con educación, con una voz cordial casi conciliadora, como si intentara bajar la tensión que se había instalado en el umbral- y créame, señora Bradshaw, yo reaccioné exactamente igual cuando me enteré- el hombre alzó ligeramente los hombros, restándole peso al momento con una media sonrisa- pero así es el amor..... llega sin pedir permiso. Alice no sonrió, sus ojos regresaron de inmediato a Ellie, clavándose en ella con una exigencia muda, esperando una explicación que no llegaba. Pero el gesto severo de su madre hizo que a la joven se le encogiera el estómago, por lo que Declan volvió a intervenir antes de que su futura suegra lo echará todo a perder. - Probablemente debimos ser más conscientes.... más formales desde el inicio- admitió con aparente humildad- pero no pude evitarlo...... simplemente me enamoré como un loco de la dulzura de Ellie- la joven apenas y contuvo el aliento sabiendo que no era lo que su madre deseaba escuchar- ahora quiero hacer las cosas como corresponde- continuó Declan con increíble timidez que no era natural en él- por eso estoy aquí, para pedir su mano en matrimonio, como debe ser- y con absoluta calma, esbozó una sonrisa ligera- claro.... si es que logramos pasar de la puerta. La broma quedó flotando en el aire, consiguiendo que Ellie reaccionara por puro instinto, asintiendo con un movimiento breve de cabeza, en un gesto demasiado automático. - Mamá....- murmuró, llamándola con cautela. Sin embargo, Alice parecía atrapada en un trance, observando a los dos hombres, luego a su hija, como si tratara de ordenar una realidad que se le había impuesto sin previo aviso; hasta que finalmente, con un gesto contenido, tomó la botella que Richard aún le ofrecía. - Por supuesto..... pasen- dijo, haciéndose a un lado. Declan y Richard entraron primero, mientras Alice cerró la puerta tras ellos, pero no apartó la mirada de Ellie ni un segundo, desafortunadamente ese silencio inquisitivo decía más que cualquier reproche. - Siéntense, por favor- indicó, señalando la sala, ambos hombres obedecieron de inmediato, acomodándose con cortesía, en tanto Alice se giró hacia su hija con un rostro marcado de severidad- Ellie, acompáñame a la cocina- ordenó- hay que poner el champagne a enfriar..... y esas rosas en un florero. Pero su tono de voz estaba lejos de ser conciliador, al contrario era cortante, severo y la mirada, claramente amenazante; por lo que Ellie supo que no tenía alternativa, solo bajó la vista y siguió a su madre, sabiendo que, una vez a solas, ya no habría espacio para sonrisas fingidas ni evasivas. Y no se equivocó, apenas cruzaron el umbral de la cocina, Alice dejó la botella de champagne sobre la mesa con un golpe más sonoro de lo necesario. La mujer recargo ambas manos sobre la madera antes de girarse hacia Ellie, pero en su rostro ya no había rastro de cordialidad ni sorpresa, al contrario, lucía serio, tenso, endurecido por una mezcla de desconcierto y enfado contenido. - Explícame qué está pasando- exigió sin rodeos- y dime dónde está Aarón, porque hasta donde yo sabía, era él quien iba a pedir tu mano. La joven bajó la cabeza de inmediato, mientras se mordió el labio inferior con fuerza, como si eso pudiera contener todo lo que se le agolpaba en el pecho, pero no respondió. - Ellie- insistió Alice, ahora con un tono más cortante- háblame, dime qué está sucediendo aquí y quién es ese hombre que asegura estar perdidamente enamorado de ti.... - Es.... es complicado-murmuró por fin, con un tono apenas audible. - No parece tan complicado-replicó soltando un resoplido incrédulo- seis meses.... seis meses de relación con un muchacho que se suponía hoy pediría tu mano en matrimonio y de la nada aparece otro diciendo que está enamorado de ti y que se van a casar.... así que dime: qué pasó con Aarón. Las palabras terminaron de quebrar lo poco que Ellie estaba sosteniendo, sus ojos se llenaron de lágrimas, el mentón le tembló y volvió a agachar la cabeza, incapaz de articular una explicación coherente. - Es que.....- susurró la joven encogiéndose aún más, Alice la observó unos segundos más, sin ceder, con esa firmeza que siempre había usado cuando sabía que algo no estaba bien. - Nunca me he metido en tu vida ni en tus decisiones- continuó- pero trajiste a dos hombres que no conozco a esta casa, y uno de ellos pretende casarse contigo, un hombre del que nunca oí, así que creo que merezco una explicación. Ellie no respondió, y las lágrimas que intentó contener comenzaron a deslizarse en silencio, y solo entonces la dureza de Alice se quebró, la mujer exhaló despacio y dio un paso al frente, tomando el rostro de su hija entre las manos, con cuidado, obligándola a alzar la cara. - Mírame mi niña- pidió, ahora con voz más baja- qué está pasando, Ellie?- los ojos de Alice recorrieron su expresión desencajada, la tensión en su mandíbula y el miedo mal contenido- dime si hay algo que me estes ocultando?, no importa quién esté en la sala ni lo importantes que sean, si hay algún problema.... si alguien te está presionando, usando o amenazando, estoy de tu lado, siempre.... lo sabes, cierto?!- la joven tragó saliva, temblando, atrapada entre el deseo de derrumbarse y el miedo a decir en voz alta aquello que ni siquiera ella había logrado ordenar. Ellie dudó un segundo, fue un titubeo casi imperceptible, en el que la verdad estuvo a punto de salir; pero la imagen de su madre, su corazón delicado y el miedo a lo que una confesión completa podría provocarle, la obligaron a tomar otra decisión. - Mamá- dijo al fin- lo siento, pero yo.....yo en.... en realidad nunca salí con Aarón. La frase cayó con incredulidad, Alice frunció el ceño, claramente confundida, a punto de preguntar algo más, pero la joven se le adelantó sabiendo de que no podía dudar ni dejar cabida para más cuestionamientos. - Nunca fui su novia, en realidad- continuó con rapidez- la verdad es que.... siempre tuve una relación con Declan. - Qué estás diciendo?- preguntó Alice, desconcertada- y por qué nunca me lo dijiste?, por qué mentiste sobre Aarón? Ellie apretó los dedos contra el ramo que aún sostenia, el cual se había vuelto su escudo y ancla para continuar con la mentira que debía contar. - Aarón solo fue una coartada- respondió en voz baja. - Una coartada?- la interrumpió su mamá genuinamente confundida- cómo que una coartada?!, pero si yo lo vi, Ellie, lo vi más de una vez venir a recogerte a la puerta de esta casa. - Sí....- admitió, titubeante- él venía por mí, pero no para salir conmigo, solo me llevaba a ver a Declan. - Qué?!- exclamó Alice, alzando la voz- por qué?, por qué harían algo así? - Porque Declan es mayor que yo.... y pensé que eso te molestaría..... creí que no lo aceptarías y por eso Aarón ayudaba a su tío, para que pudiéramos vernos sin problemas. Alice cerró los ojos, respirando hondo, intentando procesar lo que estaba escuchando, afortunadamente para Ellie, no dudó ni un segundo de lo que estaba escuchando. - Por qué mentirme de esa manera?!- preguntó al cabo de unos segundos- cuándo pensabas decirme la verdad?! - Al principio creí que la relación no llegaría tan lejos- explicó Ellie con pesar- por quién es Declan..... por lo importante y poderoso que es, y luego llegó un punto en que ya no supe cómo decirte la verdad sin lastimarte. - Si me lo hubieras dicho desde el principio....si me hubieras hablado con honestidad, lo habría entendido-Alice la observó en silencio durante unos segundos, ordenando sus pensamientos con calma e intentando darle sentido a todo lo que su hija revelaba, pero cuando volvió a hablar, lo hizo con calma, pero sin suavizar la verdad- lo que no acepto es que me dejaras llegar hasta aquí, a esta reunión, sin saber lo que realmente estaba pasando. - Lo siento....- murmuró Ellie, casi sin voz. Su madre negó con la cabeza, adelantándose al frente, rodeándola con los brazos para abrazarla con firmeza, no para consolarla del todo, sino para sostenerla pues du cuerpo comenzaba a temblar visiblemente. - Respóndeme algo- pidió en medio del gesto- todo lo que me has dicho es verdad?, no hay nada más que deba saber?- la mujer hizo una breve pausa, respirando hondo y pausadamente- de verdad quieres seguir con esta cena.... y casarte con Declan? Ellie cerró los ojos, conteniendo las lágrimas que le ardían en la garganta, pero ya no importaba que tanto quisiera negarse, al final, ya no tenía alternativa y simplemente asintió, aun cuando el gesto le costó. - Sí..... quiero hacerlo. - Está bien- Alice exhaló lentamente y entonces se apartó, sujetándola de los hombros para mirarla de frente- entonces no vamos a hacer esperar a mi inesperado futuro yerno- sin embargo, ante aquellas palabras su expresión se endureció un poco- pero no te equivoques, que se siente a esta mesa no significa que lo haya aceptado, primero voy a conocerlo y, a partir de eso, decidiré si puede o no casarse contigo, por qué no me importa quien sea ni qué tanto dinero tenga o lo importante que es, si no considero que sea digno de ti no pienso aceptar la boda- añadió, sin rodeos- y después de la cena, tú y yo hablaremos con calma, espero que entonces me cuentes toda la historia, sin omitir nada, de acuerdo?- Ellie forzó una sonrisa y asintió de inmediato. - Gracias, mamá. - Vamos, tu novio está esperando- su madre le limpió el rastro de lágrimas con los dedos y con más calma tomó la botella de champagne, colocandola en una pequeña cubeta metálica, muy alejada de la que la bebida requería pero por esa noche bastaría. Madre e hija salieron de la cocina, aún acomodándose al cambio brusco de ánimo, cuando se encontraron de frente con Declan en el pasillo. Él parecía haber estado esperando ahí más de lo debido, tenía las manos tensas y la atención fija en la puerta por la que ellas acababan de salir, pero al verlas, se irguió de inmediato. - Lo siento!- dijo con rapidez, casi anticipándose al sobresalto- iba a buscarlas.... quería saber si necesitaban algo. Ellie y Alice se detuvieron al mismo tiempo, el encuentro fue tan repentino que a la joven se le escapó una inhalación corta llena de preocupación por lo que él pudo haber escuchado. Mientras Alice frunció el ceño por reflejo; Declan, en cambio, ya había reparado en los ojos enrojecidos de su prometida y en el brillo húmedo que no desaparecía del todo y su gesto cambió de inmediato, sin pedir permiso, dio un paso al frente y la sujetó con cuidado: una mano en su cintura y la otra rodeándole el antebrazo, como si necesitara comprobar que no había dicho más de lo debido. - Te encuentras bien cariño?!- preguntó, bajando la voz- te ves algo..... afectada. El contacto hizo que Ellie se tensara en el acto, sus hombros se endurecieron por un instante, pero reaccionó rápido e instintivamente alzó el rostro y compuso una sonrisa suave en tanto negaba con la cabeza. - Estoy bien- respondió muy a su pesar- solo fue el momento..... todo esto.... supongo que me superó un poco. Declan la observó con atención, como si buscara algo más en su expresión: una fisura que confirmara sus dudas, pero no la encontró, o decidió no insistir; en lugar de eso, deslizó el brazo con más firmeza y la atrajo hacia él en un abrazo casi protector, y a pesar del asco que le provocó, Ellie no correspondió ni se apartó, se limitó a quedarse quieta, aceptándolo. Desde un costado, Alice observó la escena con detenimiento: la forma en que él se había acercado, la preocupación evidente, el gesto casi automático de proteger a su hija, todo lo que había esperado estaba ahí, y eso bastó para tranquilizarla brevemente, incluso sus facciones se suavizaron y una leve sonrisa apareció en su rostro. - Bueno- dijo entonces, con tono práctico- creo que ya es hora de seguir con la velada, no hagamos esperar más a nadie.... las emociones pueden guardarse para después. - Tiene razón- respondió Declan, soltando a Ellie y dando un paso atrás- disculpa preciosa!- y con absoluto control y elegancia, se acomodó el saco con un gesto mecánico, recuperando su compostura habitual, permitiéndoles el paso como todo un caballero- por favor. Dejó pasar primero a Alice y luego a Ellie, quien no se molestó en disimular su gesto de repulsion hacia él, pero no fue la única, la expresión de Declan también cambió: la calidez desapareció y fue sustituida por una seriedad tensa, casi molesta, a la que la joven no correspondió; simplemente mantuvo la vista al frente y avanzó sin decir una palabra. Declan cerró los labios, respiró hondo, siguiéndolas en silencio hasta la sala, dónde Richard los esperaba, observando todo a su alrededor con atención y cierta curiosidad. - Richard- Alice se adelantó unos cuantos pasos hacia el hombre- acompáñenos al comedor, por favor. - Claro- respondió él de inmediato, esbozando una sonrisa educada mientras se apoyaba en el bastón- adelante. Uno a uno, comenzaron a avanzar hacia la pequeña mesa, modesta y exquisitamente preparada para la velada. El ambiente se había vuelto más formal y solemne como si todos fueran conscientes de que la velada apenas comenzaba y que, detrás de esa aparente cordialidad, quedaban muchas cosas por decir, y otras tantas por ocultar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR