Los brazos de James se colocan firmes sobre el escritorio. Observo su rostro, y una sonrisa encantadora la adorna. Respiro profundo, y hago una mueca de cansancio. ¿Cómo le hago entender que no me interesa ser uno mas de sus juguetes? Antes de dejarme decir algo, él se adelante a hablar. —Te invito a comer. ¿Qué dices? —Lo siento, pero ya tengo cosas que hacer esta noche —trago, y me levanto para acomodar los archivos de la repisa. Puedo sentir su mirada fija en mi. Al voltear, lo veo mirándome con cautelo y curiosidad. —¿Y se puede saber con quién? —ruedo los ojos hastiada de seguir con esto. Dejó los papeles sobre el escritorio. Respiro profundo y lo miro con firmeza. Una negativa es mi respuesta a su pregunta. Lo boto ponerse tenso —. Quieres que te conozca, pero ni siquiera me d

