Después de aquel sueño, no pude lograr volver a dormir nuevamente. Esa escena me carcomía la cabeza, era imposible quitarlo de mi mente. ¿Acaso estaba destinada a sufrir por James toda la vida? Me vestí, y me observé en el espejo. La falda negra y la camisa roja lucían muy bien. Me veía muy llamativa, al punto de yo misma no saber si estaba vestiendome así por mi, o para demostrarle a Azul que no era una mujer aburrida. Quite esa idea de mi mente, y salí disparada a la cocina. Moría de hambre. Cuando crucé el pasillo, encontré a Alysa saliendo de su cuarto. Parecía adormilada, sus pasos eran toscos y su cabello estaba despeinado. —¿Dormiste bien? —pregunto intentando que vuelva a la realidad. —Ehh... —comentá ella aún dormida —. Creo que dormí demasiado. —Que envidia —agrego caminand

