3—Llamadas Confusas

1935 Palabras
Subí las escaleras de camino a mi departamento. La cabeza me daba vueltas, un poco. Me iba sosteniendo por la pared para no terminar estampada contra el suelo. Debía admitir que las palabras de mi jefe seguían nublando mis pensamientos. Me daba tanta intriga lo que quería decirme... ¿Acaso yo le gustaba? No... O ¿si? Tantas cosas pasaban por mi cabeza que casi termino pasando de largo mi departamento. Tomé mis llaves de mi bolso, dios, este lugar esta lleno de cosas. Cuando al fin las encontré intenté colocarla en la cerradura pero mi visión estaba distorsionada y esa torpe cerradura se movía. En cuanto logré entrar, dejé mi carrera en la mesita junto a la puerta y me deshice de mis zapatos. Los pues me mataban. Camino al cuarto me fui deshaciendo de mi vestido y accesorios para acabar semi desnuda sobre mi cama. La imagen de James vino a mi mente... Mordí mi labio al imaginar que lo tenía cerca... Despacio mis dedos se fueron acercando a mi necesitada parte íntima. Poco a poco mi mano bajaba más, la sonrisa de James, su mirada... Su toque... Imaginar todo de él me prendía más y más. Cuando llegué a mi necesitado sexo mis dedos se deslizaron con delicadeza... Un pequeño gemido escapó de mis labios. Mis dedos se introducían con mayor facilidad y rapidez, logrando que mis paredes ardieran por más. Deseaba tanto tener a mi jefe dentro de mi, que sin dudar continúe con aquellos movimientos, los espasmos se aceleraban y el orgasmo llegó. De mis labios escapó una sola palabra... "James". ***** El celular me despertó. Estaba tan dormida que respondí sin fijarme en el nombre que aparecía en la pantalla. —Estás loca... —la voz de Darla se escuchaba confusa y arrastraba las palabras. Miré la hora. Eran las 2 de la mañana. Fruncí el ceño —. Ni loca me iré... Shhh, tú no me.... —una voz masculina se oía de fondo. Al parecer ella aún seguía en la fiesta —. Alexa, no iré con este desconocido a nin... gún lado. —Darla, no puedes conducir —me acomodé en la cama. Que me hablara de ese tipo me hizo recordar a mi jefe, y por ende, lo que había hecho en cuanto regresé al departamento —. Todo estará bien, ese hombre lo contrató James. —Me importa un... ¡Él es mi jefe en el trabajo, pero no tiene que meterse en mi vida! —la callé antes de que dijera alguna locura —. ¿Y si me secuestra o me viola? Digo, bueno feo feo no está... —¿Qué? —agregué confundida. ¿Y ahora de qué me hablaba? —Si no fuera un metiche yo le daría... En fin, iré. —suspiré aliviada al oirla decir aquello. —Verás que estarás bien, así que tranquilizate. —Si desaparezco di que fue tu culpa. Soy demasiado guapa para morir ahora —resopló. Reí involuntariamente ante aquel disparate. La borrachera la volvía mas perra. —Llámame en cuanto llegues. Besos. —Llévame bombón, pero si te pasas de listo recuerda que fui campeona intercolegial de karate —gritó a todo pulmón y luego corto. ¿Qué acaba de pasar? Volví a acostarme, un poco pensativa. Esperaba que nada le pasara a Darla, es cierto que era una loca, pero también es mi amiga. Intenté volver a domir. Me acomodé en mi suave cama y me dejé llevar por el que fuera el dios del sueño. Luego de unos diez minutos el teléfono volvió a sonar. Bufé molesta. Saque con desgano mi brazo de la cama y lo tomé sin mirar, pues todavía no lograba dormirme. —¿Ves qué no había nada por lo que espantarse, Darla? No era para tanto. —Bueno —una voz masculina de tono grave me contestó del otro lado —. En realidad no soy Darla, pero me parece que si te contara todo lo que pienso en estos momentos —era James. Mis mejillas se sonrojaron automáticamente al oírlo hablar —, tal vez si te parecería para tanto. —Señor Adams... —respondí con un hilo de voz. Miré la pantalla del cel celular para cerciorarme de que se tratara de él, y en efecto. No era un sueño. —Volvimos a las formalidades, señorita Williams —su tono galán y elocuente no me pasaba desapercibido. En la fiesta, el alcohol me había hecho hacer idioteces que no sostendría con la cabeza fría —. Es una verdadera lástima. —¿Necesita algo? —agregué mas seria. Su tono seductor no me iba a endulzar el oído. Conocía a la perfección a ese hombre... Y no podía caer en sus brazos. Aunque me muriera por probarlos. —Varias cosas, a decir verdad —ahí estaba de nuevo, su tono de superioridad. Me enervaba la sangre que creyera que podía manejar a todas las chicas por igual —. Pero la pregunta es si ¿estás dispuesta a ayudarme en este juego? —Si no es algo sobre trabajo, supongo que puede esperar hasta el lunes —mi voz salió firme. Aunque por dentro me derretía. Lo oí suspirar al otro lado de la línea. —Sabes, eso sólo me motiva más. Aviva el juego de la seducción —en mi cuarto no lograba que mis pensamientos fueran claros. ¿Por qué de pronto se interesaba en mi? —. ¿Está retándome, señorita Williams? —Tómelo como quiera. Yo no soy un un juego, y espero sepa que haga lo que haga, no me hará cambiar de opinión. No soy tan tonta como usted puede llegar a creer. —Jamás creería eso, Alexa. Y en cuabto al juego... Ya tendremos tiempo para cambiar eso —su voz seductora me hacia recordar mis más locas fantasías. Pero debía controlarme. Porque aceptar algo de él, podía terminar arruinando mi vida. —Hasta el lunes, señor Adams —colgué y me tiré sobre la cama. Suspiré. Este hombre terminaría con mi cordura. ¿Por qué tenía que ser tan malditamente sexy. **** La extraña llamada de mi jefe hizo que mi sábado comenzara horriblemente mal. Por estar concentrada en eso, amanecí besando una almohada que creí, en mis sueños claro está, que era él. Ni en el mundo onírico estaba a salvo de él. Me intrigaba tanto el por qué de su cambio conmigo, pero a la vez, me negaba a aceptar la respuesta lógica. Me quería para unos acostones de unos días, para luego deshacerse de mi, como lo hizo con varias en la oficina. Yo no caería en ese tonto juego. Fui a la cocina dispuesta a prepararme un pequeño desayuno, cuando de la habitación de Allysa vi salir a mi amiga con su novio. Ambos se sorprendieron de verme allí. —¿Qué haces aquí? Pensé que estarías con... —miró de reojo a su novio. Y se acercó hacia mi —. Bueno, con quién tú sabes... —¿Quieren que vuelva al cuarto así cuchichean a gusto? —preguntó a tono de broma Andrew. —No, sólo necesito que ella acepte que no me acosté con nadie —hice hincapié en la última frase —. ¿Ok? Alysa bufó y nos sentamos a tomar un desayuno liviano. El malestar de ayer no me permitiría tomar nada muy fuerte. La puerta sonó, y Andrew salió disparado a abrir. La mirada en el rostro de mi amiga me intrigaba. Si expresión divertida me hacia recordar a las caras que solía hacer cuando fraguaba algún plan a mis espaldas. —¿Por qué me miras así? —le dije, en lo que tomaba mi celular para leer el mensaje que acababa de llegar. —Bueno, tal vez arreglé un plan B, por si lo de la noche de pasión con tu jefe —mis mejillas se sonrojaron al pensar en James —. No se daba del todo bien. —¿Qué hiciste? —dejé el teléfono en la mesa. —¿Te acuerdas de Matt? —asentí, lo recordaba vagamente —. Pues... La voz de aquel muchacho resonó a mis espaldas. Abrí los ojos como platos, e inconscientemente me miré. ¡Traía mi pijama vieja! Salí disparada a mi cuarto, escuché la risita que escapó de los labios de Allysa. Mi amiga estaba loca. ¿Cómo me pudo hacer eso, y sin avisarme? Digo, el chico no es feo, pero al menos me hubiera avisado. Entré al cuarto, y me cambié lo mas rápido que pude. Quizás no era tan mala idea distraerme un poco. Las cosas con James sólo me daban dolores de cabeza. Necesitaba librar mi mente de su influencia. Me peiné, y maquille un poco. Quería lucir natural. Me observe en el espejo, estaba bonita y de buen ver. Tomé el celular, y recordé el mensaje que no había leído. Al ver de quién era se me revolvió el estómago. Lo abrí. "Espero con ansias el lunes, señorita Williams. Le aseguro que nos espera una conversación muy interesante, la cual quiero creer, que nos llevara a un lugar muy tentador para ambos. —James." Eso me descolocó. ¿Por qué se esmeraba en molestarme tanto? Decidí ignorarlo y salir a ver a Matt. No me permitiría seguir pensando en él. Las risas que provenían de la cocina inundaban todo el lugar. Acomodé el vestido rojo que me había puesto, y aparecí frente a todos como si nada. El rostro de Matt al verme se iluminó con una sonrisa muy encantadora. Lo saludé con un beso en la mejilla y me senté a la mesa. —Vaya... Buenos días. Estás hermosa —le agradecí. Allysa se rió por lo bajo, y el rostro de Andrew parecía divertido. Ambos disfrutaban con la escena. —Si la hubieras visto hace unos segundos... —comentó el novio de mi amiga. Lo fulminó con la mirada. —Mi amiga siempre está hermosa —le interrumpió Allysa —. Además es buena cocinera, trabajadora, y muy sexy y salvaje —mis mejillas estallaron y mi mirada de asombro le causo gracia a todos. —¿Me quieres vender o qué? —pregunté con un tono de indignación. —Relájate, sólo bromeo. Todos saben que no sabes cocinar —le di un pequeño golpe y Matt interrumpió nuestra conversación. —Yo tampoco sé, así que no pasa nada. Reímos, y Andrew no tuvo mejor idea que el salir todos juntos. La feria estaría repleta por ser sábado, y que mejor para distraerse que subir a miles de juegos. Luego que todos dijéramos que sí, Andrew y Allysa fueron a cambiarse. Nos dejaron a Matt y a mi solos. Ninguno soltaba palabra. —Sabes, ayer no te pude sacar de mi mente —comentó. Lo miré sorprendida, y su contagiosa sonrisa me pareció aún mas intrigante —. Te veías tan hermosa que... Casi te pido salir ahí mismo. —Bueno... Quizás yo habría aceptado —tal vez no era del todo cierto, ya que James estaba en el medio, pero estaba cansada de vivir mi vida entorno a él. Y si James podía cambiar de novia cada rato, ¿por qué yo no podría hacerlo también? —¿Y si te lo pido ahora? ¿Aceptarías? —nos miramos un momento. Me mordí el labio sin darme cuenta, y tardé unos segundos en aceptar. —Si quiero, Matt. Allysa y Andrew salieron del cuarto. Se veían felices y enamorados. Nosotros decidimos dejar en secreto nuestra pequeña salida, al menos por ahora, era sólo asunto nuestro.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR