4-Fiestas y Besos

1795 Palabras
—Este lugar es genial —comenté. La feria realmente se sentía increíble. Las personas divirtiéndose, los enamorados que no perdían oportunidad para enrostrarme sus relaciones, en fin, parecía que el inverso se empeñaba en recordarme a mi jefe. —Vean lo que ganó Andrew para mi —Alysa sacudió un perro de peluche frente a nosotros. —Yo no dije que te lo daba —agregó su novio con tono de sorpresa. Alysa lo fulminó con la mirada por escasos tres segundos, y este rápidamente cambió de opinión. —¿Y ustedes qué hicieron mientras no estábamos? —mi amiga nos miró de manera pervertida, subiendo y bajando sus cejas. Abrí los ojos avergonzada por su actitud. —Sólo caminamos, y subimos a la rueda de la fortuna —dijo Matt tocando su cuello en señal de incomodidad. Al parecer el primo de Andrew todavía no se daba una idea de lo inmiscuida que puede ser mi amiga. —Excelente Matt, buena estrategia para tener más cerca a Alexa... —¡Alysa! —la regañé —. No seas tan metiche, mejor ya regresemos a la casa. Pensé que estarían tan cansados como yo de haber recorrido toda la feria, aunque era obvio que ninguno estaba de acuerdo con mi petición. Bufé, y Matt me miró extrañado. —¿Te aburres conmigo? —preguntó algo tímido. Me apresure a decirle que no era así. Sólo seguía algo molesta por el mensaje que me había mandado James, y el no poderlo sacar de mi cabeza me estresaba aún más. —Tengo una idea, vamos a bailar —mi ceño se frunció al escuchar aquello, pero a todos parecía agradables la idea —. Dale Alexa, te aseguro que te divertidas y cambiaras esa cara amiga. Asentí y nos encaminamos a la discoteca. En la parte delantera del automóvil mi amiga y su novio iban flirteando, y coqueteando. Literal podíamos morir por un momento de calentura. Matt por otra parte parecía más tranquilo, y cada que volteaba lo encontraba sonriéndome de manera dulce. Parecía muy diferente a... ¡Demonios Alexa! Quítate a ese hombre de la cabeza. Podrá ser muy sexy y encantador pero es un mujeriego que sólo quiere jugar contigo... Además es un descarado. —¿Todo bien? —me preguntó Matt. Al parecer mi ceño fruncido le causaba gracia. Decidí ya no pensar en mi jefe e intentar divertirme. —Si, sólo peleo conmigo misma... —¿en serio había dicho eso? Ahora creerá que soy una mujer inmadura. Llegamos al lugar que se hallaba atestado, y por fuera una gigantesca fila que ocupa dos cuadras me decía que tendríamos que esperar un largo tiempo para entrar. Iba a comentarles eso, cuando Andrew nos guió a la puerta, donde un hombre de tez oscura y corpulento cuerpo lo saludo amigable. —Andrew —le sonrió. —Mi hermano, vinimos a gozar —él se veía tan cómodo, que parecía que aquel era su segundo hogar. —Pasen, sabes que siempre eres bienvenido... —nos dejó pasar sin más. El resto nos hacia mala cara, pero debía admitir que se sintió genial que me tratarán como a un VIP. —Mi novio es el rey de la noche —bromeó Alyna. Dentro la música te incentivaba a moverte. Mi amiga tomó a Andrew por la cintura y lo empujó a la pista de baile. Sus cuerpos se refregaban el uno contra el otro. Era obvio que lo disfrutaba. Torcí mi boca un poco, me sentía incómoda. Matt y yo apenas si nos conocíamos. Mientras que ellos se conocían hasta sus lugares más oscuros. Matt me tomó por la mano, y me invitó a bailar. Dudé, pero acepté. Al principio la música era electrónica y bailamos separados, pero poco a poco se fue acercando a mi. Me tomó por la cintura, y nuestros cuerpos se juntaban. Él me miraba fijamente, y por segundos podía notar como la mirada de deseo crecía en su rostro. Parte de mi disfrutaba con su atención, que sabia que en ese momento era sólo mía, a diferencia de mi jefe, cuya atención se repartía entre todas en la oficina. Me acerqué más a él, comencé a imitar los sensuales movimientos que Alyna hacía. Parte de mi cuerpo se refregaba contra el suyo, y eso lo excitaba. Me detuve en cuanto la música acabó, y le Sonreí. Nos acercamos a la barra, seguidos por nuestros amigos comenzamos a beber con los demás. Excepto Andrew, que con el ceño fruncido sólo podía beber jugos, pues debía manejar. **** Alysa y Andrew ya habían entrado al departamento, dejándonos a Matt y a mi solos en la entrada, donde nos despedíamos. Era un chico muy divertido y de mente muy abierta, que me hizo sentir toda la noche muy cómoda. Jamás intentó propasarse, a pesar de que le di algunos situaciones donde podría haberlo hecho. —Me divertí mucho —comenzó a decir. Su rostro lucía tranquilo y algo dormido. La noche había terminado muy tarde —. Espero que lo de salir tú y yo, solos... Siga en pie. —No veo por qué no —le Sonreí. Me sentía cansada, los pies me dolían, pero a diferencia de la noche anterior no había bebido tanto como para terminar coqueteando con él sin inhibiciones. —Nos hablamos mañana Alexa... —se acercó a mi y se detuvo a centímetros de mi rostro. Pude sentir como las mejillas se me calentaban. Su beso cambió de dirección a último momento, y terminó en mi mejilla derecha. Una pequeña sonrisa tímida brotó de mis labios. —Adiós... —comenté. Él volteo y comenzó a caminar en sentido contrario a mi. Iba a entrar al departamento cuando sentí su brazo en mi cintura. Me volteo hacia él y un beso se estampó contra mis carnosos labios. No mentiré, no se sentía tan bien como había soñado al besar a mi jefe, pero tampoco estaba mal. Seguí el beso, y al separarnos una sonrisita pícara me observó. —Perdón... —musitó con su frente pegada a la mía. Elevó la mirada —. Pero ya no podía aguantar más. Tragué. Lo vi alejarse. Del otro lado de la puerta una sorprendida Alysa me esperaba deseosa de oír cada detalle de lo que había pasado ahí afuera. En realidad, no tenía ganas de hablar de eso. Al menos no por ahora. Me escapé hacia mi cuarto, escuchaba sus pasos detrás de mí. Cerré la puerta, y me tiré en la cama. Rocé mis labios con las yemas de mis dedos. Matt besaba muy bien, pero no generaba en mi lo que James al sólo mirarme. El celular sonó. Lo tomé y contesté sin mirar quien era. —Hey, aquí me reporto para que después no digas que te ignoro —era Darla. —¿Si sabes que debiste llamar en la madrugada y no en la noche? —rodé los ojos esperando oír su escusa, y ella lo notó. No era la primera vez que me hacia esto. —Bueno, perdón —dijo indignada —. Es que al final el bombón y yo pasamos un día muy interesante juntos —tuve que haberlo sospechado. Darla no tenía impedimentos para disfrutar de lo que la vida le ofrecía y sin compromisos. Me encantaría tanto ser así, al menos por un día. De esa forma hubiera disfrutado con James, y Matt sin sentirme tan culpable. —Eres una perra —bromeé. Ella rió —. ¿Y qué harás mañana? —Aún no sé, debo resolver un problema con una campaña —su voz salió hastiada y fastidiosa. Darla detestaba que lo que planeaba no le saliera tal y como ella lo imaginaba —. Necesito encontrar una buena modelo que esté acorde al producto y mis subordinados no lo lograron. Por ende no me queda otra que resolverlo yo. —Relájate. De seguro la encuentras rápido. Ese es tu don —comenté mientras me cambiaba, con el altavoz del celular activado. —¿Estás borracha? —miré el teléfono sorprendida. ¿Cómo se dio cuenta? —No... —¡Mentira! —grito exaltada —. Alexa recuerda que soy la reina de las fiestas, yo reconozco cada estado de la borrachera —presumió orgullosa de aquello. Me tiré a la cama con el pijama puesto, y agarré el celular. El día de hoy había sudo agotador. Creí que distraerme me ayudaría a olvidarme de James, pero la intriga me carcomía. Deseaba que llegara el lunes para averiguar de una vez qué era lo que quería. —Bueno, salí a divertirme con unos amigos... —acepté al fin. Un grito agudo se escuchó al otro lado. —¿Y eran guapos? —dijo con voz sensual. Rodé los ojos y coloqué la almohada sobre mi rostro para ocultar el rojo de mis mejillas. —Ya me voy, tengo sueño —la interrumpí —. Byyee. —¡Nooo! No me cuel... —corté antes de que me inundara con preguntas. Sabia que si le daba mas detalles no me dejaría dormir. Lo que era seguro, es que el lunes me abordaría sin pensarlo dos veces. **** El lunes había llegado mucho antes de lo que estaba preparada. La mañana se sentía fresca. Casi me duermo por pasar la noche anterior ordenando curriculums. Había varias posibles secretarias que el señor Williams debía revisar. Muchas de ellas muy jóvenes y hermosas. Tenía que admitir que me daba celos pensar en que alguna le gustara de manera "no" profesional. Hasta que detenía a pensar que ese no era mi asunto. Un mensaje de Matt me había llegado temprano. "Ten un lindo día. Yo lo tendré porque pensaré en ti. ¿Te parece si salimos en estos días?" Leer eso me había dado algo paz, hasta que había ingresado a mi oficina. Darla me esperaba cerca de mi escritorio lista para lanzar sus preguntas. La detuve antes de que comenzara. —Buenos días, te prometo que en el almuerzo te cuento —ella frunció el ceño decepcionada y me seguia por detrás —. Ahora voy muy atrasada. —En el almuerzo no te salvas Alexa —contraatacó. Subimos por el ascensor donde no perdió oportunidad para contarme del chico con quién había estado —. Fue dulce y divertido, pero no creo que lo vuelva a ver. Estuvo bien para una vez, pero no para repetir. —Que exquisita —agregué entre risas y mirándola de reojo —. Nos vemos en el almuerzo. Bajé en mi piso y entre a mi pasillo. Saludé a unos compañeros pero grande fue mi sorpresa cuando al entrar lo vi a él sentado en mi escritorio. ¿No era muy temprano para esto? Me pregunté mentalmente.
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