Durante el almuerzo Darla y yo aclaramos varias cosas sobre Cameron. Me quedó muy claro que no había forma de deshacerme de su presencia, por lo que al menos por una semana tendría que tratar de no cruzarmelo. Si seguía de esta manera pronto que tendría que quedarme trabajando desde casa, pues había más personas con las que no quería cruzarme que las que no me molestaban. Suspiré resignada, y decidí que esto no me afectaría. Ya le di a Cameron un poder que tuvo antes, y que me lastimó. No dejaría que lo siguiera haciendo, y menos ahora. —¿Me perdonas? —preguntó por décima vez Darla, desde que subimos al ascensor. Asentí decidida. Ella no era culpable... Del todo. A veces las cosas se salen de nuestro control. —Ya te dije que si —la miré confiada —. Pero la próxima al menos avisame con u

