Ha pasado un día desde que nos internamos en las planicies Izgra y gracias a que contamos con la sabiduría de Mox y el reconocimiento aéreo de Artia, no nos hemos encontrado con ninguna criatura problemática y hemos evitado todos los asentamientos que hay por el camino.
Esto ha hecho que nuestro recorrido sea no solo seguro, también placentero hasta cierto punto. Eso claro, si no fuera por el hecho de que sigo cargando una molesta criatura en mi espalda. Al inicio creí que Imperia se iría al despertar, pero fui ingenuo.
Esta pequeña y molesta mochila con alas ha estado pegada a mí por algún motivo que no avanzo a comprender. Cuando tuvimos nuestro primer descanso, despertó y contrario a mis expectativas no se fue a la primera oportunidad.
En su lugar empezó a juguetear subiendo por mi cuerpo y mordisqueándome ligeramente, la peor parte de esta historia es que a Gresia le pareció una buena idea alimentar a la criatura, dándole un trozo de la carne de un animal que Shiba había cazado para nosotros.
Luego de recibir alimento, esta pequeña molestia empezó a juguetear con Gresia y cuando ambas se cansaron de jugar, Imperia sencillamente volvió a prenderse de mis ropas, metiéndose hábilmente bajo mi chamarra y acurrucándose a la altura de mi pecho.
—Vaya criatura molesta…—me quejé desde el árbol en el que estoy acostado.
—Raigar, baja del árbol y ven a dormir con nosotros—exigió Gresia, quien aparentemente vuelve lentamente a su antigua forma de ser. El hecho de que sea tan mandona es prueba de ello.
—Ella tiene razón miastro. Además, ¿cómo puede dormir de esa manera en la rama de un árbol-Mia? ¿Acaso es un gato callejero-Mia?
—Habló la gata del grupo…
—¡No soy una gata-Mia!—Shiba se quejó ante el mordaz comentario —Miaestro, ni siquiera yo puedo dormir de la forma en que lo hace usted-Mia.
La razón por la que dice eso es que, hasta este momento, he buscado siempre un árbol con ramas altas donde poder apoyarme y descansar. Honestamente tal como dice ella, es difícil dormir en un lugar como este, debido a que puedes perder el equilibrio en cualquier momento, lo que hace imposible descansar adecuadamente. Sin embargo, es difícil ser emboscado si duermo en lo alto de un árbol, además la incomodidad que me despierta repetidamente durante la noche me mantiene alerta y la altura me permite revisar los alrededores para evitar que nuestro grupo sea atacado.
Eso sin mencionar que una vez que te acostumbras, es inesperadamente cómodo dormir en un árbol si sencillamente colocas una manta sobre la rama para que sea un lugar más cómodo.
—No le prestes Importancia, Shiba. Tu duerme como te sientas más cómoda y yo haré lo mismo.
—Pero si no baja de ahí, no podré abrazarlo durante la noche-Mia.
—No soy un peluche, ¿sabes?
—¿Por qué siempre es tan huraño-Mia? ¿Está seguro de que no es un gato-Mia?
—Solo duerman…—respondí mientras produzco un profundo suspiro involuntario. Me sorprende que en este lugar nadie sepa lo que es un perro, pero sí conozcan lo que es un gato. Esto de alguna manera es curioso.
Después de quejarse sobre el lugar en el que duermo por veinte minutos o más, las chicas finalmente se rindieron y se acostaron junto a la fogata que Mox había preparado. Luego sentí un ligero movimiento en la rama en la que duermo, es Artia quien se posó en la rama tras dar una vuelta de reconocimiento.
—¿Encontraste algo problemático?—le pregunté a la arpía que acicala sus plumas con tranquilidad.
—No maestro, no encontré nada que pueda causar problemas.
—Ya veo— luego Artia caminó por la rama y se colocó cerca de mí.
—¿Maestro, puede moverse un poco?
—No, este es mi lugar, búscate el tuyo.
—Vamos, no tiene motivos para ser tan reservado, ya no intentaré matarlo, ¿sabe?
—De momento…—respondí en voz baja. Luego tras ver su rostro simplemente me moví un poco y ella aprovechó el espacio para colocarse detrás de mí.
—Recuéstese maestro—ella me invita a acostarme en un espacio entre sus piernas y sus alas.
—¿Acaso eres una gallina o algo? No tengo motivos para recostarme en ese lugar.
—Vamos, deje de ser tan arisco—ella me jaló hacia ella sin pedir permiso y me acuno entre su cuerpo, colocando sus alas sobre mí como si fuera una cobija, la cual es muy cálida, debo agregar —Ha estado de mal humor desde que le preguntaron sobre sus talentos, ¿no?
—No estoy de mal humor Artia, es solo que…
—No tiene que contarme nada que no quiera. Después de todo, la gente suele ponerse a la defensiva cuando tiene algo que ocultar y sé que sea lo que sea no es algo malo.
—¿Cómo puedes saber eso?
—Pues, la primera prueba de que tiene un buen corazón es que me ha acogido incluso después de lo que intenté hacer—Dijo mientras toca cuidadosamente la herida que me hizo —Incluso ahora no parece tenerme miedo. Además de eso, duerme en este lugar para asegurarse de que todos los que duermen cómodamente abajo estén a salvo, ¿no es así?
—No es así, simplemente lo hago para mantenerme seguro, eso es todo. No soy tan buena persona como crees Artia.
—Si ese es el caso, ¿por qué no se ha deshecho del animalito que duerme en su pecho? ¿Por qué acepta estar cerca de una persona que intentó matarlo?
—Eso es…
—No importa cuánto intente parecer fuerte y malvado, al final su verdadera naturaleza sale a flote. Aunque si es algo malvado si me permite decirlo.
—Eres una gallina—dije para molestarla y cambiar de tema.
—¿Sí? Pues esta noche será mi polluelo, maestro—dijo mientras se acomoda y me cubre del gélido viento nocturno con sus alas.
Sin darme cuenta, el calor y la suavidad de sus plumas me hizo caer profundamente dormido. No logro recordar la última vez que me dormí de esta forma y la peor parte es que ahora mismo soy presa fácil para la emplumada dama que me acuna entre sus alas.
Así pasamos una tranquila noche más, hasta que repentinamente me despertaron en la madrugada y aún faltan unas cuantas horas para que el sol aparezca en el horizonte.
—¡Maestro!—Advirtió Artia mientras me mueve ligeramente.
—¿Sí? ¿Qué sucede?—respondí aún en proceso de despertar.
—Mire por allá.
Observe en la dirección en la que Artia señala y veo una brillante línea de fuego que se forma majestuosamente en los pastizales junto con una sombra en el cielo que se pierde momentáneamente entre las estrellas, antes de que otra gigantesca línea de fuego vuelva a aparecer y esa línea de fuego se dirige en nuestra dirección.
—No puede ser…—Ella luce increíblemente sorprendida —Esa cosa siguió mi olor hasta este lugar…
—¿Qué es eso?—pregunté de manera inmediata.
—Ese es el Drake que destruyó mi aldea—cuando la escuché no me molesté en preguntar por más detalles, ya que el tiempo que tenemos es muy limitado.
—¡Todos despierten y prepárense!—grité a todo pulmón.
—¡Miiiiia!—Shiba se desperezó de manera despreocupada —¿Qué sucede-Mia?
—¡Shiba toma a Gresia y lárguense de este lugar lo antes posible!
—¿De qué habla-Mia?—Su vacilación y confusión solo duró un segundo —¡Mia!—al ver lo que ocurría Shiba tomó el pequeño cuerpo de Gresia e inmediatamente empezó a correr —¡Miaestro, venga!
—¡Solo corre idiota, no mires atrás!—Dije apresuradamente y sin tacto —¡Síguelas Mox, ya los alcanzo!
—¡Sí!—Respondió Mox quien rápidamente se despertó y se puso en marcha.
—Maestro, usted también debe correr, esa bestia está siguiendo mi olor.
—Lo sé, lo escuché antes. Sin embargo, solo es cuestión de tiempo para que esa bestia se encapriche con el olor de los demás y los persiga.
—Sí, por eso me lo llevaré lejos y…
—Eso no va a funcionar, nosotros vamos a pie, esa criatura nos alcanzará tarde o temprano y sería terrible que nos alcance cuando estemos en nuestra aldea. Además de eso, incluso si te la llevas lejos, ¿tienes alguna forma de incapacitar a esa criatura para que deje de perseguirte?
—…—Artia se quedó en completo silencio.
—Puedo usar mí devorador de almas para debilitar a la bestia, el problema es que no tengo forma de alcanzar a esa criatura…
—Entiendo maestro, la atraeré hacia usted.
—Hahaha, esta es una muy mala idea; solo espero que no escupa esa llamarada cuando se acerque a mí.
—Ahora que lo dice, si esa criatura escupe sus llamas usted morirá antes de poder acercarse…
—A todo esto, ¿sabes la clasificación de esa criatura?
—[C+] como base.
—¡¿Qué?!—no pude evitar producir una exclamación de sorpresa ante la respuesta de Shiba —“Si mal no recuerdo, mi clasificación de rango [G+] ¿Me estás diciendo que esa bestia en un rango [C+]? ¿Para qué pelear? Estamos muertos…”—pensé.
Tras analizar el cuadro que apareció en mi cabeza en aquella batalla de coliseo, he llegado a comprender varias cosas, tras investigar un poco y hacerle unas cuantas preguntas el profesor Latros cuando tuve la oportunidad.
Lo primero es que hay una división en rango individual y rango de r**a. Es decir, que una r**a por norma general se engloba en un rango y lo que determina el rango de r**a es el número de personas que lo ocupan.
En otras palabras, si más de la mitad de los miembros de una r**a ocupan un rango, ese será el rango de r**a que mostraran las piedras de análisis. Por otro lado, los individuos también puedes crecer y ocupar un rango propio. Sin embargo, eso es algo que sencillamente no se puede saber sin poseer una piedra de análisis, por lo que personas como los aventureros y otros con profesiones similares, toman como referencia el rango de r**a para determinar la fuerza base de una criatura.
Para poner esto en perspectiva, el rango que ocupan la mayoría de las razas que conozco hasta el momento es el rango [G] El rango más bajo.
Individualmente, yo ocupó el rango [G+] tras matar a aquel león y hay un total de diez niveles de separación entre rangos. Por lo que yo tengo 10 niveles de diferencia con una persona que ocupa el rango [G] en nivel 1. Ahora, según el profesor Latros, los rangos van desde el rango [G] en lo más bajo, hasta el rango [SSS+] que es el rango que ocupan las entidades conocidas como dioses, lo que significa que no hay nadie conocido que ocupe ese rango.
Entonces los rangos se dividirían de esta manera: SSS+, SSS, SS+, SS, S+, S, A+, A, B+, B, C+, C, D+, D, E+, E, F+, F, G+, G. Tomando en cuenta todos los rangos, para que una persona llegué al rango [SSS+] tiene que subir un total de doscientos niveles; lo que es imposible sin vivir una vida horrible.
Esto significa que hay un abismo de 80 niveles entre la criatura que destruye los pastizales a la distancia y yo. Si tomamos en cuenta estos factores y consideramos que los números jamás te traicionan; estamos muertos.
Dicho eso, si logro mermar la fuerza de la criatura usando mi devorador de almas, supongo que alguna oportunidad tendríamos de escapar. Sin embargo, intentar algo como cazar a esa criatura es sencillamente una completa locura.
La pradera y las hojas del árbol en el que estamos vibran ante el poderoso rugido de la bestia en la distancia que se acerca a una gran velocidad a nuestra posición.
—Maestro…—Artia sujetó mi mano, imagino que fue por un acto reflejo impulsado por el miedo.
—Tranquila, no te dejaré morir sin pelear primero—dije luchando para que mi voz no tiemble —Como mínimo haré sangrar a ese maldito.
Ella me observó con incredulidad, pero en lugar de dudar de mis palabras, simplemente sujetó mi mano con más fuerza.