Sombras en el cielo (Parte 2)

2703 Palabras
La luz y el calor del fuego se extiende por las praderas, iluminando el oscuro paisaje a la distancia mientras una gigantesca sombra se acerca a nosotros, la arpía a mi lado luce nerviosa y puedo ver a los animales correr despavoridos en todas direcciones. Es como ver un desastre natural en todo su esplendor y la verdad no tengo idea de cuál es el rumbo de acción correcto. Sea lo que sea que se acerca a nosotros no es algo que pueda ser derrotado con métodos normales. Además de eso, está el tema de los niveles que todavía es algo abstracto para mí. Puedo darle sentido a nivel estadístico, pero no estoy seguro de cómo debería evaluar un nivel ya que no entiendo ni conozco la diferencia que hay entre un nivel y otro. Aunque si tomamos la lógica de la programación de un juego como base, la criatura en la distancia con toda seguridad tiene estadísticas mágicas y defensivas más altas que nosotros. En momentos como este me gustaría haber tenido alguna consola o haber jugado algún juego por más de una hora, porque si ese fuera el caso, quizá no estaría tan indeciso en este momento. Bueno, llorar sobre el agua derramada no tiene sentido de todas formas, así que usemos los factores que tenemos a nuestra disposición. Esa criatura tiene un excelente olfato, debe medir 14 metros o más, por lo que veo su visión nocturna tampoco es mala y tiene alas… Ok, esto es un poco deprimente ¿Cómo enfrentas una criatura así? —¿Tienes alguna idea Artia?—pregunté a por falta de ideas propias. —Si hubiera obstáculos podría perder a esa bestia con facilidad, pero al estar en campo abierto mis posibilidades de escape no son buenas. —Ya veo y para colmo esa criatura es gigantesca…—cuando dije eso, repentinamente una idea llegó a mi cabeza —Espera…. ¿Gigante? Eso es Artia, esa es su debilidad. —¿De qué habla? Como yo lo veo ese es el principal problema. —No, al ser una criatura tan grande hacer movimientos bruscos le es imposible y eso no es todo, si ese pesado cuerpo cae de manera brusca al suelo sufrirá fracturas irreparables y sus órganos internos colapsaran por su propio peso. En otras palabras, la forma de matar a esa criatura es hacerla caer al suelo, así de simple. —No creo que sea tan simple—respondió con una profunda vacilación. —¿Puedes distraerlo mientras busco algo que se parezca a una cuerda? —¿Para qué quiere algo cómo eso maestro? —Ya no tengo tiempo para explicarlo, ¿puedes hacerlo o no? —Lo intentaré… —Muy bien, cuando esté listo gritaré con todas mis fuerzas y esa será la señal para que vueles hacia mí. —Entendido. —Cuídate Artia y si ves que no puedes hacerlo, sencillamente retírate. Dejando esas palabras salté del árbol en que estamos y usando mis recién adquiridas capacidades físicas mitigué la caída. Debo añadir que tuve que ignorar el fuerte dolor que la caída produjo en el hombro que tengo lastimado, ahora mismo no tengo tiempo para quejarme de ese tipo de cosas. Sin perder tiempo empecé a buscar a mi alrededor cualquier cosa que pueda parecerse a una cuerda, no importa si es una enredadera o lo que sea. Artia por su parte voló valerosamente hacia la criatura mientras me compra algo de tiempo para encontrar lo que estoy buscando. El problema es que no puedo evitar observarla de reojo porque me preocupa su seguridad, lo que dificulta mi búsqueda. Artia voló cerca de la bestia y el brillo de sus plumas iluminadas por la tenue luz de las llamas atrajo satisfactoriamente la atención de la criatura. En el momento en que esos dos se encontraron dio inicio un peligroso juego aéreo del gato y el ratón. Debo decir que la movilidad aérea de Artia es impresionante, ella es capaz de hacer movimientos gráciles y pulidos, junto con bruscos quiebres al aletear y caer en picada de forma repentina. Es necesario añadir que su forma de volar desafía varias leyes físicas, pero una mirada más atenta revelo que esos bruscos quiebres son producto de algo más. Normalmente una criatura que vuela no puede simplemente detenerse de golpe y cambiar de dirección y menos a la velocidad que se mueve Artia. Sin embargo, hay unos pequeños destellos que se producen en el momento en que ella cambia de dirección bruscamente, por lo que puedo decir que de alguna manera ella usa algún tipo de magia de manera inconsciente, la cual le permite detener el impulso de vuelo. Lo que significa que Artia está poniendo en práctica las tres leyes de Newton en ese magnífico espectáculo aéreo y gracia a ello puede distraer de alguna manera a su descomunal contrincante. Básicamente ella usa la ley de la inercia para moverse de manera continua, ya que un objeto que está suspendido bajo una fuerza que en este caso es la gravedad, permanecerá siempre a una velocidad constante a menos que no tenga ningún estímulo externo. Luego ella usa la ley de la dinámica para hacer quiebres bruscos y para lograr eso, usa un soporte mágico que altera su velocidad de movimiento para realizar un movimiento diferente, ya que la ley de la dinámica dice que para que un objeto altere su movimiento es necesario un factor externo que altere ese movimiento. Ahora, mi gran favorita. Toda acción tiene una reacción igual y opuesta, el principio de acción y reacción. En este caso el aleteo que ella produce en el momento en que cambia de dirección enviándola en una dirección deferente a la que aletea. Es un espectáculo y despliegue físico realmente hipnótico, que ahora mismo no tengo tiempo de seguir observando. Rápidamente empiezo a buscar por el lugar y tristemente no encuentro nada, lo que me hace entrar en pánico hasta que, al ver a la distancia, puedo ver un árbol que tiene unas ramas muy particulares. No son lianas, que sería lo ideal, pero sus delgadas ramas caer como si fuera cuerdas, y aunque son frágiles ramas que pueden fácilmente ser destruidas por el aleteo de esa criatura, si puede entrelazar barias su resistencia aumentará mucho. No me molesté en pensar demasiado en ello y simplemente corrí en dirección a ese lugar mientras observo a los protagonistas pelear en el cielo. La bestia tiene mucha más velocidad que Artia si volaran en línea recta, ya que la envergadura de sus alas es mayor. Sin embargo, la movilidad de Artia obliga al Drake a dibujar amplios arcos en vuelo para seguirla, ya que al no tener plumas que puedan ceder a la resistencia del viento, sus alas con membranas podrían dañarse si el movimiento es demasiado brusco. Dicho eso, es prácticamente un milagro que Artia no haya sido alcanzado por esas temibles llamaradas que escupe el Drake siempre que tiene oportunidad, por lo que en realidad es un duelo aéreo muy cerrado. Cada uno tiene una manera única y deferente de suplir sus respectivas falencias. La bestia lucha por alcanzar con sus temibles fauces a una asustada Artia que hace todo lo que puede, para evitar cada uno de los mortales ataques. Tardé un tiempo considerable en llegar a mi destino y rápidamente revisé las ramas que vi a la distancia y para mi desgracia están lejos de ser ideales, los tallos que sostienen las hojas son demasiado firmes, por lo que no solo no pueden ser entrelazados, sino que se romperán con facilidad al recibir presión. Sin embargo, las ramas los tallos más tiernos no tienen ese problema, por lo que busco varios tallos tiernos y los arranco saltando. Esto despierta a la pequeña criatura que cargo en mi pecho, de la cual me había olvidado completamente. —Hola pequeñita—le dije de manera cariñosa por algún motivo que no avanzo a comprender —Es hora de que te vayas de este lugar o podrías morir. Rápidamente y sin cuidado arranque a la pequeña criatura de mi camiseta y la saqué del interior de mi chamarra, luego la observé. —Bueno, ahora vuela y ten una larga vida pequeña Imperia—sin ningún tipo de cuidado la arrojé para que volara lejos. Contrario a mis expectativas, la estúpida criatura volvió a sujetarse de la parte trasera de mi chamarra —Que sepas que si te mueres es tu culpa por ser tan terca—dije mientras me encojo de hombros. Inmediatamente después de fracasar en mi intento de deshacerme de mi polizón, seguí buscando más ramas que pudieran servirme y las trencé de manera descuidada tan rápido como pude, luego hice un nudo en los extremos y probé su resistencia, la cual no era la ideal, pero es lo mejor que tengo a mano. Además de eso, amarré una pequeña roca en uno de los extremos. Con la cuerda improvisada en mi mano, arranque sin cuidado varias ramas más, luego me subí al árbol y grité con todas mis fuerzas. —¡¡¡Artia!!! Afortunadamente Artia logró escuchar mi grito a pesar de la distancia e inmediatamente se dirigió hacia el lugar en el que estoy. —¿En qué puedo ayudarle miaestro?—repentinamente una vos sonó desde abajo del árbol. —¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios haces en este lugar Shiba?! ¿Dónde está Gresia? —La deje al cuidado de Mox-Mia. No podía dejar que pelearan solos contra esa criatura-Mia. —…Olvídalo, no hay tiempo para esto—reprenderla pasó por mi cabeza y rápidamente deseché la idea —Sube aquí y sujeta esto. Shiba trepo hábilmente al árbol y sujetó el otro extremo de la cuerda improvisada que solo tiene seis metros de largo como mucho. —Cuando esa criatura pase cerca del árbol saltaremos sobre su lomo y no olvides que debemos enredar esto sobre la base de sus alas. —Entiendo-Mia. Artia hizo un brusco quiebre antes de empezar a volar a ras de la pradera y al Drake le costó algo de trabajo seguir ese movimiento. Sin embargo, pronto se puso al día y empezó a seguir a Artia desde una altura similar y gracias a sus poderosos aleteos cierra la distancia entre ellos de manera bastante rápida. Artia pasó junto al árbol en el que estamos cuando las fauces del Drake empiezan a encenderse ligeramente como un presagio de una futura llamarada. —¡¡¡Ahora Shiba!!!—grité y salté sin cuidado a la espalda del Drake y Shiba hizo lo propio. Ambos caímos en la espalda del Drake y nos sostuvimos como pudimos de la pequeña cornamenta que decora la espalda del Drake. Bueno, ese solo fue mi caso, Shiba usó sus afiladas garras para sostenerse. Rápidamente me sujeté de la base de una de las alas del Drake y usando la roca que amarré en uno de los extremos de la cuerda improvisada la lance para que Shiba la sostuviera desde el lugar en el que estaba. Con eso habíamos logrado que la cuerda de una vuelta alrededor de la base de las alas del drake y sumado a las otras ramas que traje conmigo las cuales de enredaron solas en esa zona, teníamos una resistencia adecuada para detener el aleteo del drake momentáneamente y eso sumado a nuestro peso. —¡Jala con todas tus fuerzas y agárrate de la base de las alas Shiba! —¡Sí-Mia! Ambos jalamos de los extremos de la cuerda cerrando el centro como si fuera un nudo, usamos nuestros propios cuerpos como soporte y todos esos factores combinados a las ramas enredadas entre sus alas hicieron y el peso extra que tenía que cargar en vuelo hicieron que el Drake cayera pesadamente en la pradera. —¡¡¡Gruaaaaaaa!!!—su rugido fue sonoro mientras cae apenas siendo capaz de mitigar el impacto de su colosal cuerpo usando sus patas. Ciertamente el Drake logro mitigar el impacto contra todo pronóstico, pero el daño estaba hecho, ahora sus patas delanteras eran inútiles y aunque la criatura se las ingenió para proteger sus órganos internos y sus costillas, ahora no podía caminar. Yo por mi parte, volé lejos tras el impacto y por algún motivo me preocupe innecesariamente por la criatura en mi espalda, la cual simplemente planeo y luego cayó sobre mi malogrado cuerpo. —¡Uhg!—Me levanté con dificultad y vi que Shiba seguía en el lomo del Drake—¡Rasga las membranas de sus alas Shiba! Shiba no lo pensó dos veces y usó sus afiladas garras para rasgar las membranas de una de las alas del Drake, antes de que este se sacudiera y la enviara lejos. No podíamos darle tiempo de reponerse o estaríamos muertos. —¡Artia si puedes ataca a sus ojos!—grité. Lo siguiente que supe es que una Arpía furiosa caía del cielo con sus garras en alto y antes de que el drake pudiera recuperarse del aturdimiento y el dolor de la caída, una furiosa Arpia cayó del cielo y le perforó los ojos con sus temibles garras. Artia se retiró inmediatamente después para evitar las fauces de la temible criatura y con eso mi oportunidad había llegado, si uso el devorador de almas en este momento es posible que podamos ganar. Pisé con fuerza el suelo para impulsarme hacia adelante desde el costado de la criatura. Sin embargo, en el momento en que usé mi habilidad para mermar aún más la fuerza de la criatura. —[Devorador de almas]—aquella voz mecánica produjo una inesperada respuesta. —[Objetivo invalido] —[Devorador de almas]—repetí la acción. —[Objetivo invalido] —¡Maldición! En ese caso—instantáneamente cambié de estrategia —[Skme…] —¡¡¡Gruaaaaaa!!!—La bestia salió de su agonía y lanzó un poderoso golpe de cola girando su cuerpo, el cual nos mandó a volar a Shiba y a mí. Ambos volamos por los aires como si no fuéramos más simples muñecos, el daño que nos provocó esa criatura con ese simple movimiento fue considerable. Cuando caí pesadamente sobre el pasto, Imperia hábilmente cayó sobre mi pecho y lamio mi mejilla para obligarme a despertar. —¿Cómo esperas que de deshaga de ti si haces estas cosas? —le dije mientras salgo de un estado de semiinconciencia. No me molesté en pensar en nada e inmediatamente dirigí mi atención a nuestro adversario, quien, para mi sorpresa, estaba sanando sus heridas a una velocidad preocupante. —No puede ser…—dije en voz baja con una profunda incredulidad, ya que las heridas del animal estaban sanando y regenerándose de una manera imposible. La bestia estaba en pie de guerra, mientras que nosotros a duras penas y podemos ponernos de pie. —¡Corra maestro! ¡Yo lo distraeré!—gritó Artia desde el cielo. Ella con seguridad iba a morir si lo hacía, su resistencia no es infinita después de todo y tarde o temprano es bestia la alcanzará ¿Qué debía hacer? ¿Sacrificar a una amiga para salvar al resto? O ¿Enfrentar a la bestia y morir junto a mis compañeras? —Lo siento Artia…—Me dije en voz baja, mientras algo amargo sube por mi garganta. Estaba por dar la peor orden posible, estaba por ordenarle a una amiga que ganara tiempo para que pudiéramos escapar, cuando un rugido descomunal hizo vibrar toda la pradera. —¡¡¡GROOOOOAAAAAA!!!—el imponente rugido del drake suena risible a comparación de lo que escuchamos. Entre los primeros atisbos del amanecer, una colosal sombra apareció en los cielos. Su magnífica figura anunciaba en inicio del fin, cuan el poderoso y característico sonido de sus aleteos llegaba a nuestros oídos. Como si fuera la prueba del terror que sentimos, el pequeño que se aferra a mi cuerpo, por primera vez empezó a emitir pequeños sonidos que probablemente son llamados de una ayuda que claramente nunca llegaría. —¡KYUUUU! ¡KYUUUUU! Una bestia aún más colosal que la anterior sobrevolaba nuestra posición y solo era cuestión de tiempo para que nos atacara también.      
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