El ritual de las almas

2473 Palabras
Hay mucha gente que ha sentido lo que es el hambre real, me refiero a ese desesperado sentimiento de llenar tu estomago con cualquier cosa, sin importar si es césped o lo que sea mientras se pueda comer. Hay muy pocas cosas peores que la inanición. Sin embargo, ahora mismo siento algo que no sentí nunca. Tengo vagos recuerdos de que alguna vez me vi forzado a robar comida para llenar mi estómago con comida, hablo de pasar más de una semana sin comer nada y llegar al punto donde la moralidad queda de lado. Realmente pensaba que sabía lo que era tener hambre hasta este día. En este preciso instante tengo un incontrolable impulso de matar para llenar mi estómago de comida, ni siquiera me importa el hecho de que las personas que están frente a mis ojos son mis compañeras de viaje. A duras penas y puedo mantener la cordura para no atacar a mis valiosas compañeras, mientras sujeto disimuladamente mi estómago y garganta, los cuales han empezado a arder como si hubiese ingerido metal hirviendo. —Ma-maestro, perdone lo que hemos hecho por favor—Fue Artia quien se disculpó sin motivo. Me gustaría felicitarla por su valor y agradecerle su ayuda, si no fuera porque en este momento estoy usando toda mi fuerza de voluntad para detener este inesperado impulso asesino que tengo. —“¡Son tus compañeras, no puedes atacarlas maldición!”—me reprendí, para en un vano intento de recobrar la cordura —Lo siento Artia, necesito unos minutos a solas, por favor no intenten seguirme. No me molesté en esperar una respuesta, simplemente dejé el lugar en el que están mis compañeras junto a la wyvern herida para ir a un lugar apartado donde pudiera calmar mi repentino impulso. ¿Qué estaba pasando? No es posible que tenga tanta hambre incluso si no he desayunado hoy. Después de correr a toda velocidad por varios minutos encontré un lugar en que pudiera refugiarme momentáneamente. Es una pequeña cueva en medio de la pradera que parece estar vacía, por lo que sin ningún tipo de precaución entré en ella. Intentó desesperadamente detener los temblores de mi cuerpo mientras sujeto mi garganta y grito con desesperación. Siento que mi cuerpo se está deshaciendo y cuando veo mis manos, descubro que ese es realmente el caso. Mi piel se está descascarando, pero en lugar de carne bajo mi piel, puedo ver un humo negruzco en los lugares donde debería haber tejido muscular.   —¡Aaaaaaaah!—no me molesté en suprimir mi grito como normalmente hago, por primera vez el dolor es simplemente insoportable. Tuve que tumbarme en el suelo de la tierra mientras sujeto con fuerza mi garganta, mientras el dolor en todo mi cuerpo aumenta. El fenómeno que antes solo vi en mis manos ahora se extiende por todo mi cuerpo y algo me dice que estoy dejando de ser humano. Repentinamente escuchó un fuerte jadeo en el interior de la cueva seguido por el característico rugido de un oso. Parece que este lugar es hogar de un animal con el que preferiría no encontrarme en este momento. Quisiera ponerme en guardia ante la repentina aparición del peligroso animal. Sin embargo, no puedo hacer más que retorcerme con dolor en el suelo. —¡Maldición!—exclamo mientras veo a la criatura acercarse a mí. Cuando veo esas afiladas garras acercarse a mí, realmente intento ponerme de pie y esquivarlas, pero no soy capaz de moverme del lugar en el que estoy y así las garras de la bestia literalmente destrozaron mi abdomen, dejando mis entrañas al descubierto. Al inicio era sangre normal lo que salía de mi cuerpo la que luego fue remplazada por un líquido similar a la brea. Después de ver que no me defiendo, el oso se acercó para darme el golpe final y fue en ese momento, donde mi miedo pudo más. Deje que el hambre me domine y el preciso instante en el oso estaba por morder mi cuello con sus temibles fauces, sujeté su cabeza con mi mano y contra todo pronóstico empuje al gigantesco animal contra la pared de la cueva. Mi cuerpo no solo es varias veces más grande, en lugar de manos tengo unas horribles garras negras, ya no quedan rastros de humanidad en mí. Luego observé al asustado animal que está entre mis garras y sin cuidado empecé a devorar a la pobre criatura. Ni siquiera sé lo que estaba comiendo, ya que el cuerpo del animar todavía está completo cuando termino, solo su cuerpo está en un estado como si hubiese sido momificado. Después de eso, recobre la cordura, pero mi hambre no se ha ido del todo. Sin embargo, ahora es tolerable. Rápidamente revisé mis manos con preocupación. Afortunadamente, todo parece haber sido una ilusión de algún tipo, mis manos y cuerpo son normales, tal y como los recuerdo. —¿Qué fue lo que pasó?—me dije mientras reviso mi cuerpo —¿Acaso ese drake me hizo algo antes de morir?—esa parecía ser la respuesta más plausible a mi pregunta —Bueno, sea lo que sea ya ha pasado. Supongo que debería volver con las demás. Con eso en mente, fingí que nada había pasado y volví al lugar en el que estaban mis compañeras. *** El tiempo que he pasado con mi nuevo maestro, quiero pensar que he llegado a conocerlo o eso es lo que me gustaría decir. Hoy hemos tenido una complicada batalla contra una criatura que en circunstancias normales sería invencible para personas como nosotros. Sin embargo, tras derrotar a la criatura, nuestro maestro no parece contento, todo lo contrario. La sed de sangre que suele emanar a la que me costó mucho trabajo acostumbrarme se ha incrementado mucho. El sello de esclavitud tiene la peculiaridad de transmitirnos directamente el estado de animo de nuestro maestro. En otras palabras, puedo saber exactamente lo que es lo que siente mi maestro en este momento. El problema es está enojado y tiene unas increíbles ganas de matarnos, el halo plateado en el interior del iris de sus ojos azules, el cual normalmente es opaco, brilla con intensidad dando la ilusión de que los ojos de mi maestro son plateados. Tengo miedo, mucho miedo. Al inicio intenté disculparme a falta de una mejor opción. Sin embargo, mis suplicas fueron ignoradas y mi maestro simplemente se fue del lugar. Luego, a través del sello puedo saber que mi maestro está sufriendo y no puedo hacer absolutamente nada al respecto. Por alguna razón Shiba, quien está a mi lado sujeta mi mano mientras observamos a la mal herida wyvern que yace junto a nosotras. Habíamos recibido la orden de quedarnos en este lugar, por lo que ir con el amo está fuera de discusión y a falta de más opciones empezamos a cuidar a la pequeña Imperia, quien está mordisqueando y empujando con la cabeza el cuerpo de la gigantesca criatura. Así pasaron varias horas, hasta que el maestro finalmente volvió. Debo agregar que empezó a entrar en pánico cuando el sello me decía que mi amo estaba en peligro, pero de un momento a otro ese sentimiento se detuvo. —¿Cómo está el wyvern?—preguntó como si nada hubiese sucedido. —¿Se encuentra bien miaestro?—parece que Shiba no es muy buena para leer el ambiente y ella simplemente se acercó preocupada al maestro. —Sí, estoy bien. Olvidemos lo ocurrido, ¿de acuerdo? —¡Mia! ¡¿Cómo puede decir eso…?!—tuve que detener a mi compañera, porque el amo debe tener sus razones para ocultar lo que pasó. —Shiba, solo olvídalo—dije —No creo que sobreviva, maestro. Las heridas que tiene esta criatura son demasiado profundas y se está desangrando desde hace horas… —¡¿Horas?! ¿Qué acaso no me fui solo unos minutos? —No maestro, usted se fue hace varias horas…—él luce tan sorprendido que no puedo evitar sentirme algo preocupada por su reacción. —Y-ya veo, gracias Artia. Bueno, revisemos las heridas a ver si hay algo que podamos hacer. El wyver está prácticamente muerto cuando el amo empezó a revisarlo y tras ver la herida en el costado de la criatura, simplemente agachó la cabeza con resignación. Luego de un breve periodo de duda y lamento, finalmente toco a la criatura y dijo: —[Regeneración draconica]—al inicio pensé que algo inexplicable pasaría, pero nada sucedió. Luego, el amo simplemente agacho la cabeza y empezó a acariciar el costado de wyvern —Lo siento, en este punto no hay nada que pueda hacer por ti—le dijo mientras observa a la moribunda criatura a los ojos —Gracias por salvarnos. El maestro se quedó con la pequeña Imperia y la gigantesca criatura hasta que el wyvern finalmente exhaló su último aliento. Cuando el wyvern murió, la pequeña Imperia se escondió entre las ropas del amo y empezó a chillar con pequeños y tiernos ruidos. —¡KYU! ¡KYU! —Lo siento Imperia, no sé si era tu madre, pero cuidaré de ti lo mejor que pueda.—le dijo mientras acaricia al animalito a través de sus ropas. —¿Entonces la conservará maestro?—pregunté —Sí, cuidaré de ella hasta que crezca o decida irse. —Maestro, si esa pequeña es un wyvern, temo decirle que no se irá. —¿Por qué lo dices Artia? —Hay una leyenda que dice que uno de los jefes de las aldeas tenía un wyvern. Según la leyenda, esa persona se adentró en lo profundo de la fosa de los wyvern y fue elegido por uno de ellos, se dice que aquel wyvern se quedó con su maestro hasta que ambos murieron en una sangrienta guerra. —Mmm… No estoy seguro de como tomarme esto… ¿Dices que si un wyvern te elije se queda contigo de por vida? —Sí, algo así. Sin embargo, las demás personas que lo intentaron nunca salieron de esa fosa, por lo que creo que no es algo que se aplique a cualquier persona. —¿Todavía siguen con ese asunto del destino? —No es eso… Es solo que pensé que ese era el caso… —Bueno, olvidémonos de ese tema por ahora. Me gustaría enterrar a la madre de Imperia, pero simplemente es demasiado grande… —Mi pueblo hace un ritual que se llama la despedida de las almas, si desea puedo hacerlo para esta criatura que ha salvado nuestras vidas. —Entiendo. Hagámoslo por favor, me parece algo triste simplemente dejar su cuerpo aquí para que se descomponga mientras otros animales se lo comen. Creo que hacer una despedida adecuada es algo necesario para estas dos criaturas. —¿Para las dos? —Bueno, sé cómo te sientes, pero ese drake también merece una despedida digna, aunque haya sido nuestro enemigo—me quedé completamente sin palabras ante el comentario. —Entiendo maestro. Soy poseedora de una habilidad única llamada [Almacenamiento dimensional] la cual me permite guardar una cantidad limitada de objetos de mi elección y como era una de las guardianas arpía, tengo guardados los instrumentos que se necesitan para la despedida de un guerrero. Por ese motivo y sin dar demasiados rodeaos invoqué mi habilidad. —[Almacenamiento dimensional]—cuando la habilidad se activó, saque un peque altar y algunas velas decorativas junto a los instrumentos musicales que suelen usarse. Aunque tristemente no sé tocar los instrumentos musicales, aun los saque por costumbre supongo. —¿Eh? ¿De dónde sacaste todo eso? —al parecer mi amo está profundamente sorprendido. —Sí, ¿cómo hiciste eso Mia?—y Shiba no es una excepción, ella también está profundamente curiosa por lo sucedido. —Pues este es mi talento nato, una habilidad única que me permite guardar objetos en una dimensión propia. —¿De verdad? Eso es increíble-Mia—Shiba me observa con una profunda admiración —Hay muy pocas personas que tengan esa habilidad. —por otra parte, mi amo solo me observa con una cara pensativa—¿Esa es una guitarra? —Sí… ¿cómo sabe el nombre de este instrumento? —me sorprendió que supiera el nombre del instrumento, sobre todo cuando las únicas que deberíamos conocer este instrumento somos nosotras las arpías. —P-pues… Sí, lo vi en uno de los libros que leí en el imperio. —Ya veo…—no sé porque no puedo creer en su respuesta, pero supongo que solo es mi imaginación. —Bueno, ¿cómo funciona este ritual?—preguntó mientras observa la guitarra. —Normalmente alguien debe tocar ese instrumento mientras nosotras cantamos la canción de las almas “Hypnos.” Sin embargo, yo no puedo tocar ese instrumento, así que solo encenderemos las velas y cantaré para la madre de Imperia. —Si tarareas el ritmo, quizá yo pueda recrear la canción—dijo mi amo de manera descuidada. —Maestro, sin importar lo hábil que es para hacer casi cualquier cosa, es imposible que pueda tocar… Cuando tomó la guitarra entre sus manos empezó a tocar una melodía que jamás había escuchado, ese instrumento produce un sonido claro y hermoso que no se puede comparar con el ruido que lograba su dueña anterior. —¿C-cómo puede ser…? —¿Esto? Solo toqué esta canción para probar la afinación de las cuerdas que por cierto no es del todo correcta—dijo eso mientras empieza a girar las clavijas sin cuidado y de un momento a otro el sonido celestial que antes escuché mejoró de golpe. No podía creer lo que veía y escuchaba, estuve a punto de tener un arrebato nervioso antes de finalmente atribuir todo a: “El maestro puede hacer lo que sea.” Lo hice por el bien de mi paz mental y luego con resignación empecé a tararear la canción de las almas. El maestro no tardó más de unos minutos en recrear la canción casi a la perfección y lo peor que el sonido es incluso más hermoso que la original. Luego de eso, hicimos el ritual para la madre de Imperia. Al inicio solo cantaba yo y luego de un rato el maestro empezó a acompañarme. Nunca fui conmovida tanto por esta canción como hasta ahora, de hecho, si pudiera llorar probablemente mis ojos estarían lagrimeando al igual que los de Shiba. El maestro tiene una voz algo tétrica, pero es hermosa a su propia manera particular. Esa ceremonia no solo fue la despedida de la madre de Imperia; también fue la despedida de las almas que se perdieron en el pueblo de Shiba y el mío. Solo el maestro despidió con amabilidad a nuestro enemigo antes de finalmente retomar nuestro viaje nuevamente.  
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