La nobleza de Tiliath

1390 Palabras
Había nueve personas reunidas alrededor de una gigantesca y ostentosa mesa ovoide, los hombres en cuestión portaban elegantes túnicas negras con decoraciones doradas, con máscaras blancas cubriendo sus rostros, todos a excepción de uno. En el puesto central de la mesa había un hombre que portaba una máscara que tenía la forma de un rostro sonriente de color n***o en el lado derecho y un rostro triste en el izquierdo el cual es de color dorado. Esta ostentosa mesa se encontraba en una hermosa catedral, cuyo interior estaba plagado de hermosos vitrales que perecían contar una historia si se los observaba en el orden correcto. —Me alegro de que hayan podido asistir el día de hoy, señores—el hombre enmascarado dio una cálida bienvenida a sus invitados con el porte de un buen anfitrión. —No podíamos ignorar el llamado del Gran Duque Lark. Además, las noticias que recibimos son algo que no podemos simplemente ignorar. —Me alegra que me tenga en tan alta estima, Márquez Torbin. Me alegra que su familia haya designado alguien tan competente como la cabeza de la familia—El hombre en el centro de la mesa dijo eso mientras señalaba a una de paso personas sentadas alrededor de la mesa, la que estaba ubicada al centro en el lado izquierdo de la mesa específicamente. —En lo personal, preferiría que estas reuniones no fueran tan clandestinas, pero es cierto que el nombre de su familia no es algo fácil de ignorar—fue una voz femenina la que resonó en la gran sala de la catedral. —Tan mordaz como siempre, Condesa Warner—al sentir la impaciencia de los presentes el Gran duque Lark quien dirigía la reunión desde el centro de la mesa, decidió que seguir haciendo saludos no sería más que una pérdida de tiempo y decidió pasar al tema principal saltándose los saludos —Bueno, todas las personas en esta habitación somos gente ocupada, por lo que no planeo desperdiciar más tiempo en saludos, ¿hay alguna objeción con eso?—el silencio fue su respuesta, no parecía haber objeciones a su propuesta —En ese caso, explicaré todo lo concerniente a la carta que les he enviado. —Antes de eso, Gran duque Lark, me gustaría hacerle una pregunta. —Dígame, Marquesa Lofin. —Con respecto a su propuesta del mes pasado, ¿cuánto tiempo más planea dejar pasar antes de que cerremos las negociaciones con la facción rebelde del Imperio Glasia? —Bueno, esa es justamente una de las razones por las que los he convocado aquí el día de hoy. Por tanto, le ruego tanga paciencia hasta que lleguemos a ese tema. —Entiendo. En ese caso continúe por favor. —Como saben, seis meses atrás empezamos a respaldar económicamente las actividades de la facción rebelde del Imperio Glasia con el objetivo de provocar un golpe de estado en el mejor de los casos o desestabilizar el gobierno del Emperador Julius. Sin embargo, el Emperador de turno es un hueso muy duro de roer y todos nuestros esfuerzos han terminado en fracaso. —Así es, sin importar nuestras acciones la información interna del Imperio simplemente no se filtra al exterior y lo que es peor, ese Emperador es muy ambiguo cuando da órdenes a sus generales, por lo que los pocos mensajes que logramos interceptar apenas y tenían algún sentido. —Es como explica el capitán Ruber—secundó el Duque Lark —Hasta el momento nuestros esfuerzos han sido inútiles. Por otro lado, hace unos días, cierta información finalmente fue filtrada. Al parecer el Emperador tenía sus manos llenas con otro tema y esto permitió que nuestros espías se movieran con más libertad de lo usual. —¿Eso significa que actualmente hay algún tipo de crisis en el Imperio? —Me temo que ese no es del todo el caso Condesa Warner. —¿Entonces? —Bueno, empecemos con algunos rumores interesantes sin confirmar—el Duque Lark finalmente se sentó en su silla correspondiente y todos los demás siguieron su ejemplo —Lo primero es que al parecer el Emperador esconde a dos hijos ilegítimos que, según el informe de los espías, son auténticos prodigios sin par. —Si son tan competente, ¿por qué esconderlos? —Me temo que el motivo aún es desconocido Marquez Torbin. Sin embargo, según el informe del espía estos niños han sido enviados a cumplir una misión extremadamente importante en las planicies Izgra. —¿A qué parte de las planicies Izgra fueron enviados? —Oh, usted no suele hablar mucho, vizconde Murren. Para responder a su pregunta, fueron enviados al asentamiento de salvajes que está junto al bosque susurrante. —¡¿Qué?! ¿Por qué un hombre enviaría voluntariamente a sus hijos a un lugar tan peligroso como ese?—Murren no fue capaz de ocultar su sorpresa ante la noticia. —Eso no lo sé, pero puede deberse a la apariencia de esos niños. Como es de conocimiento popular, los salvajes que habitan junto al bosque maldito tienen una apariencia física sin igual, por lo que cualquiera de ellos valdría una fortuna en el mercado de esclavos. Con eso en mente, supongo que no es de extrañar que el Emperador piense que sus hijos al ser bendecidos con apariencias como las que describieron los sepias, puedan infiltrarse entre los salvajes de forma segura y negociar con ellos. —¿Y qué más da si ese es al caso? ¿No veo cómo esto nos beneficia?   —Tranquila Condesa Warner, aún no llegó al meollo del asunto —Lark empezó a juguetear con su copa de vino antes de continuar —Al parecer el Emperador tiene mucho apego hacia esos niños, ya que lo que nos permitió reunir esta información fue el hecho de que esos niños estuvieran en la ciudad fronteriza de Grath. Es factible decir que el Emperador tiene un apego emocional hacia esos niños, además de eso, como es de conocimiento público, esos salvajes tienen un artefacto que le permite a quien lo toque adquirir el don de la magia y fue para conseguir ese codiciado objeto que el Emperador envió a sus propios hijos. —Ahora empiezo a ver por dónde va este tema. —Entonces, díganos sus suposiciones Vizconde Murren. —Por lo que puedo entender a partir de su explicación, planea usar esta oportunidad para conseguir ese artefacto y si eso fracasa, secuestrar a los hijos del Emperador, ¿me equivoco? —Algo parecido, sí. Lo primero es que las negociaciones que planea llevar a cabo el Emperador con el pueblo de los salvajes no pueden ocurrir, ya que eso solo aumentaría el poder del Imperio. Por ese motivo, usaremos nuestros lazos con la facción rebelde para impedir esas negociaciones. Adicionalmente, enviaremos algunos soldados infiltrados que tengan una misión separada, la cual será secuestrar a esos dos niños y de ser posible obtener aquel artefacto. —Puedo ver que está empeñado en conseguir logros suficientes como para quitarle el poder a su hermano, ¿no es así Gran Duque Lark? —Vamos, no diga esas cosas Marquesa Lufin, yo solo velo por los intereses de la familia real. —¿Es así? Sinceramente a mí no me lo parece—En respuesta al comentario de Marquesa Lufin, el duque Lark simplemente emitió una risa tranquila. —Bueno les he explicado el plan y como de costumbre necesito el apoyo económico necesario para ponerlo en marcha, por lo que como de costumbre haremos una votación. Todos los presentes en la sala se pusieron de pie ante la petición y mientras mantenían sus máscaras en su lugar se observaron detenidamente entre ellos. —Levanten la mano los que estén a favor de realizar este plan—todos los presentes en aquella reunión levantaron la mano en respuesta —En ese caso está decidido, El Reino de Tiliath no permitirá las negociaciones de paz entre el pueblo de los salvajes y el Imperio Glasia. Esa fatídica reunión fue el inicio de todo, los engranajes del destino empezaban a tomar su lugar correspondiente para empezar a girar sin detenerse. Aquella aldea de salvajes que hasta el momento había sido ignorada, ahora estaba en la mira de dos gigantes que querían obtener el gran secreto que resguardaba aquella pequeña y humilde aldea. 
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