Días felices

2210 Palabras
Después de una aventura que no esperaba vivir, finalmente hemos llegado a casa, tras las colinas que se ven en el horizonte debería estar nuestro hogar. Finalmente puedo volver a mi plan original de vivir una vida tranquila como un campesino cualquiera y de ser posible estudiar medicina en algún lugar para dedicarme a ello cuando alcance la edad adulta. Sinceramente no me importa que en este mundo exista algo tan conveniente como la magia curativa, porque tras reflexionarlo detenidamente, la medicina tradicional es mucho más barata y accesible para cualquier persona, por lo que la magia curativa puede quedar de lado en mis planes. Dicho eso ¿me pregunto si puedo aprender esa magia? Ciertamente aprenderla me solucionaría la vida después de enterarme del buen trato que reciben ese tipo de magos en el Imperio. No estaría mal aprender esa magia y simplemente llevar una vida tranquila en el imperio cuando sea exiliado de mi pueblo. Una vez que escalamos esas colinas, finalmente nuestra aldea es visible en el horizonte, no esperaba que esas rudimentarias chozas de piel sostenidas por bigas de hueso conmovieran tanto mi corazón al verlas. —¡Raigar! ¡Raigar! ¡Finalmente hemos llegado a casa!—Gresia no fue capaz de ocultar su felicidad, ella tiene una sonrisa brillante que sinceramente hace que toda esta odisea haya valido la pena. —Nos costó más de lo que pensé, pero finalmente estamos en casa—le respondí con una leve sonrisa mientras observo aquellas nostálgicas chozas en la distancia. —¡Vamos!—Ella jaló mi brazo para incitarme a ir a la aldea con ella. Sin embargo, no tenía planes de moverme del lugar en el que estaba. El sentir la resistencia la hizo voltear en mi dirección y observarme con extrañez —¿Qué pasa Raigar? Nuestra aldea está justo ahí—argumento confundida. —Lo sé. Mox te llevará a casa a partir de este punto, yo no puedo volver todavía. —¿Por qué?—su rostro dice claramente que ella no puede entender en absoluto mi comportamiento. —Escucha Gresia, quiero volver a casa tanto como tú. Sin embargo, no sé cómo reaccionaran las personas de nuestro pueblo al ver a Artia y a Shiba, además… —Dime, prometiste no guardar secretos conmigo. —Estuve pensando esto por un tiempo, pero existe la posibilidad de que mi desaparición fuera un alivio para nuestro pueblo. —¿De qué hablas? Por supuesto que ese no es el caso. —¿Segura? Soy un niño maldito, ¿recuerdas? —Eso es…—ella vaciló en su respuesta —Eso no es justo, prometiste que me acompañarías a casa. —Cumplí mi promesa, estas en casa Gresia. —No es eso a lo que me refiero… Lo sabía; sabía que ella hablaba de volver juntos, ser amigos y vivir cosas juntos mientras crecemos. Sin embargo, no es tan simple, ella es básicamente la princesa de nuestra aldea y yo soy un marginado. Incluso con la predicción más optimista no hay forma de que esto termine bien, sobre todo cuando empiezo a sentir un apego emocional hacia ella. No deseo complicar nuestra situación. —En ese caso los convenceré a todos, les hablaré de lo que hiciste por mí en el Imperio y también les hablaré sobre Shiba y Artia. Tampoco quiero separarme de ella—no puedo reconocer esa expresión en su rostro o más precisamente es la primera vez que la veo. Esa expresión de seguridad y resolución, es como si ella repentinamente se hubiera convertido en otra persona. —Parece que creciste mucho durante el viaje—dije sin darme cuenta. —¿De qué hablas? Tenemos casi la misma edad, ¿sabes?—ciertamente ella tiene razón en su razonamiento, con un pequeño error. Yo la veo como una niña porque eso es lo que ella es, yo por otra parte soy un niño solo en físico. Últimamente he empezado a tener sueños extraños; sueños en los que soy un adulto. Dicho eso, teóricamente eso no debería ser posible, ya que según mis memorias mi vida llego hasta mi edad juvenil. Ese debería ser el caso indiscutible, pero tengo cierta información en mi cabeza que no debería tener. Por ejemplo, sé una que otra cosa sobre negocios, márquetin y otros temas similares que no debería conocer. Por ese motivo he empezado a preguntarme ¿realmente morí a los 17 años? ¿Qué tal si eso es solo un accidente y sobreviví a aquella puñalada? ¿Qué pasa si los recuerdos e información que poseo le pertenecen a alguien más? Es eso o mis alucinaciones están empeorando. Sinceramente en este punto ya no sé qué pensar, este mundo no tiene sentido o lógica para mí. Los eventos son caóticos e inexplicables, no sé si estoy loco o estoy cuerdo, no sé absolutamente nada salvo aquellos borrosos recuerdos a los que todavía me aferro. —Eso es cierto, pero… —Ella tiene razón miaestro, debería empezar a comportarse como un niño de su edad-Mia—Shiba intervino en la conversación sin pedir permiso. —Esto es pin-pon sin rebote Shiba—respondí con algo de molestia. —¿Pin…pon-Mia?—claramente ella no entendió la expresión que use para decirle que era una conversación privada, aunque realmente no lo fuera, ya que todos estaban escuchando. —Olvídalo, solo danos un segundo, ¿de acuerdo?—afortunadamente Shiba no es una persona testaruda y entiende todo casi de inmediato. —Tú lo prometiste…—dijo Gresia con un tono de voz algo débil —Prometiste que serías mi amigo cuando volviéramos; prometiste que volveríamos juntos a casa. —Entiendo, ve con Mox a casa, habla con tu padre y tu abuela sobre nosotros, si ellos no tienen problemas con recibirnos prometo que me quedaré contigo tal y como prometí. —Muy bien, te prometo que haré que me escuchen y que conseguiré que Shiba y Artia se queden en la aldea —¿No olvidas algo?—ella me observó con confusión antes de que señalara mi espalda —Ah sí, también les hablaré de la pequeña Imperia. —¿Puedes hacerme otro favor? —Sí, ¿cuál es ese favor? —Habla con mis padres y diles que estoy en este lugar, solo por si acaso. —Entiendo, le diré a la señorita Miztra y al señor Garma que estas aquí. —Gracias. Luego de despedirnos momentáneamente, Mox quien originalmente es un habitante de nuestro pueblo se llevó a Gresia con él y fueron en dirección a la aldea. Probablemente Mox más que cualquier otro, es quien más desea volver y ver a su familia, después de todo él fue un esclavo por muchos años. Era evidente su ansiedad, al punto que no podía disimular pese a su estoica personalidad. Ese día nos quedamos en aquellas colinas cerca del poblado mientras observamos a la distancia y se me ha hecho costumbre subir a los árboles para descansar, así que busque un árbol y subí a una de las ramas para observar el poblado desde ahí. —Maestro, usted definitivamente es un gato—Artia parece algo molesta al observarme. —¿Y ahora qué hice? —¿Por qué no puede descansar como la gente normal? Quiero decir, el césped es mucho más cómodo que ese árbol. —Déjame tranquilo Artia, este lugar es más cómodo para mí. —Pierdes tu tiempo Artia, ya sabes lo testarudo que es el maestro-Mia. —¿Acaso están en una especie de alianza en mi contra Shiba? —Algo parecido-Mia. —Así que no niegas que es una alianza… —Dejando eso de lado, maestro ¿Cómo suprimió esa siniestra sed de sangre que emanaba después de derrotar a ese Drake? Ella habla de esa habilidad llamada [Aura de terror], la cual parece ser controlada por mis emociones, por lo que el hecho de estar relajado la desactiva y ahora que estoy en mi hogar, debe estar completamente desactivada ya que han sacado el tema a colación. —Pues… la verdad no sé de qué hablas Artia. —¡Ghe!—ella hizo un extraño sonido al escuchar mi respuesta —De alguna manera eso es aterrador, maestro. —¿De qué hablas? Es solo un poco de sed de sangre —¿Solo un poco-Mia? Ni siquiera ese Drake tenía un aura tan siniestra como la suya-Mia. —Solo están exagerando…—Estaba por molestarlas un poco más cuando repentinamente llegó una duda a mi mente, ya que hablábamos de un tema similar —Hablando de eso, de casualidad saben cuál es su nivel. —Pues sí-Mia, yo era una de las esclavas de combate más usadas por el emperador ya que estoy en la cúspide del rango G-Mia. —¿La cúspide? —Soy una guerrera de rango [G]de nivel 9-Mia—Dijo orgullosa. —¿Y tú Artia? —Pues yo soy rango [G] de nivel 6, aunque ahora mismo no estoy segura, ya que debo haber elevado mi nivel un poco tras matar a ese Drake. Esto era muy extraño, más exactamente no tenía sentido. Yo pensaba que alguien como Shiba estaría unos cuantos rangos arriba de mí y Artia mucho más, sin embargo, era todo lo contrario. —Y-ya veo… solo por preguntar ¿Qué tan fuertes son los humanos más poderosos? —Mmm… esa es una buena pregunta. Supongo que alguien que esté en rango [G+] ya sería colocado en la categoría de héroe, alguien muy fuerte, casi inalcanzable. —¿Qué? No hay manera. —Por cierto, ¿Cuál es su nivel maestro? Estaba en una encrucijada después de escuchar le breve explicación que me dieron anteriormente. Por un lado, si alguien de rango [G+] ya estaba considerado al nivel de un héroe poderoso ¿Eso en que convierte a alguien de rango [D] como yo? ¿En un monstruo? Incluso si ellas no me juzgan existe la posibilidad de que se les resbale la lengua. Creo que la opción más segura sería decir mi viejo rango, ¿no? No quiero llamar la atención hacia mí y tampoco quiero poner a estas dos en un predicamento, además, técnicamente hablando no estoy mintiendo, ellas me dijeron su nivel antes de pelear con el drake, así que básicamente estaríamos a mano, creo. —Soy de ragon [G+] de nivel 1 —¡¿Qué?! —Eso no es posible-Mia ¿Lo dice en serio-Mia?—Ambas parecen atónitas por mi respuesta ¿me pregunto cuál hubiese sido su reacción si les decía mi rango real? —Sí, ese es mi rango. —Eso explica la manera en que despedazó a esos guardias con su espada. —¿De qué hablas Artia? —¿Acaso no lo recuerda? Aquel día cuando me salvo en el coliseo usted mató cruelmente a los guardias del coliseo que iban a atacarme. —Ahora que lo mencionas, tengo un vago recuerdo de haber hecho algo como eso… —Que lo diga de manera tan casual da algo de miedo, ¿sabe maestro? —¿Sí? Bueno, en aquel momento no me detuve a pensar mucho en nada, simplemente actué por puro instinto animal, por lo que realmente no recuerdo la pelea en su totalidad… Por supuesto eso era una vil mentira que dije para aliviar un poco el ambiente, lo cierto es que los rostros que pusieron esos soldados momentos antes de ser cortados por mi espada todavía están frescos en mi memoria y ese recuerdo me atormenta en las noches cada vez que intento dormir. Como sea, lo hecho; hecho está y no hay forma de retroceder el tiempo y cambiar mis acciones. —¡Whaaa!—Shiba hizo un extraño grito de desagrado —Creo que termine al servicio de un terrible y despreocupado demonio-Mia. —¿Eso piensas? Pues ya me has vendido tu alma, así que estas fastidiada. —Mia…—Su gesto de depresión es bastante bonito, con sus orejas caídas y cabeza gacha. Ahora entendía el motivo por el que fui capaz de acabar con esos guardias con tanta facilidad y probablemente tanto mi fuerza física como mis otros atributos han aumentado mucho después de vencer a esa criatura. Ahora la pregunta del millón es ¿Por qué mi nivel subió de esa manera? Si tengo en cuenta lo que dijeron las chicas, los niveles deberían crecer con bastante lentitud y por eso alguien de rango [G+] es considerado prácticamente un héroe, entonces ¿Qué me hace diferente? Pasamos en aquel árbol hablando de temas sin importancia e intercambiando una que otra historia, hasta que el atardecer empezó a caer y en el horizonte puedo ver un grupo de personas acercándose a toda velocidad. Reconozco a esas personas, son un grupo de cuatro personas. En el lado derecho está mi madre Miztra que se ve tan hermosa como siempre, junto a ella está mi padre, seguido de Gresia y alguien que solo he visto de lejos, el jefe de guerra de nuestra tribu Argor. Un indescriptible calor llenó mi pecho al verlos acercarse y cuando me di cuenta ya estaba corriendo a toda prisa hacia ellos, seguido de Artia y Shiba quienes parecían muy sorprendidas por mi repentina reacción.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR