Días felices (Parte 3)

1948 Palabras
Apenas acabo de despertar y ya me duele la cabeza, lo que es un verdadero dolor en el trasero, figurativamente hablando. Ha todo esto ¿Dónde estoy? Nunca había visto este lugar, aunque parece ser el interior de una gigantesca choza a simple vista. Sin embargo, no es mi casa ¿O sería más exacto decir mi choza? Bueno, como sea el lugar está completamente vacío y por lo que puedo ver quien sea que haya estado a mi lado estuvo cuidando de mí, ya que junto a mi cama de paja hay un recipiente con agua y algunos paños que tienen rastros de sangre en ellos. —¿Eh? ¿Por qué estoy desnudo? —cuando intenté levantarme encontré que mi ropa se había ido y pues estoy tal y como mi madre me trajo al mundo. Tras revisar mi cuerpo descubrí el motivo. Tal parece que se tomaron la molestia de curar todas las heridas superficiales que tenía. Ciertamente esa habilidad llamada [Regeneración draconica] es muy útil. Sin embargo, solo regenera el tejido interno, por lo que las cicatrices y heridas superficiales se mantienen, solo que no sangran. Ahora que me fijo mejor, tengo mi cuerpo lleno de cicatrices por todas partes… Se siente como si voluntariamente hubiese pasado por una enredadera repleta de filosas espinas. Frente a mi hay dos conjuntos de ropa, la ropa de castigo que suelo usar en mi pueblo y la ropa que traje del Imperio, por lo que simplemente tomé la ropa Imperial que se ajusta un poco más a mis gustos, yo mismo la elegí después de todo. Es un pantalón de una tela muy similar a la mezclilla negra, una chamarra de color gris con recubrimiento de piel en el cuello y una camiseta negra de una tela ligera. Adicionalmente, tengo algunos accesorios, un cinturón bastante genial con la forma de un cráneo en la hebilla y una cadena gruesa para las muñecas que supuestamente iba a usar para lidiar con objetos cortantes, pero al final incluso olvide que las tenía. Afortunadamente toda mi ropa ha sido remendada con mucha habilidad, al punto que ni siquiera puedo notar las zonas donde se había roto ¿Me pregunto cómo lo hicieron? Luego de prepararme, finalmente me dirigí a la salida de la tienda y en el momento que crucé la manta que funciona como puerta, encontré a todo mi pueblo reunido frente a la choza. —Veo que has despertado—la primera persona en darme la bienvenida fue el Señor Argor. —¿No pudo contenerse un poco? Me duele hasta la conciencia… —Jajaja, al inicio solo quería evaluar las intenciones de nuestras visitantes, pero al ver que podias seguirme el ritmo terminé emocionándome. Lo siento pequeña. —No soy una chica… —¿Eh?—Sus ojos se ensancharon mucho al escucharme —Eso no es posible, quiero decir… Tu apariencia… —No soy una chica—repetí fastidiado. —Entiendo que puede avergonzarte tu género, pero no es necesario que finjas ser un… —¡Que no soy una chica! ¡No es una broma ni nada, soy un hombre! —E-está bien…—por algún motivo su expresión me dice que no termina de creerme. —Deja tranquilo al niño, Argor—quien apareció de entre la multitud es la única anciana que hay en nuestro pueblo, la Matriarca Luris —Yo misma lo comprobé cuando curaba sus heridas, él es un hombre. —S-sí, lamento mi comportamiento, matriarca. La matriarca es una hermosa mujer de avanzada edad, sus ojos son azules y su cabello blanco como la nieve con un llamativo peinado trenzado, con varios mechones sueltos tapando parte de su rostro, barias arrugas decoran su cara y similar a Gresia tiene una pluma decorando su cabello, solo que Gresia en lugar de una pluma tiene una flor azul. —Dejemos esto de lado por el momento. Me imagino que te preguntas el motivo por el que todos están aquí, ¿no es así pequeño Raigar? —Me leyó la mente abuela Luris. —¿Qué? ¿Cómo te atreves a llamar así a la matriar…?—parece que Argor no es feliz con mi comentario, pero antes de que pudiese protestar al completo, la anciana Luris lo acalló con un pellizco en el costado. —Jojojo, tranquilo pequeño, puedes llamarme como guste. Te has ganado ese derecho desde hace mucho tiempo—ella me tomó de la mejilla y acarició ligeramente la cicatriz que ella mismo hizo en mi ojo hace mucho tiempo —Has cargado con esa marca desde hace mucho tiempo y no te vi quejarte ni una vez. Yo te negué tu legado y tu libertad por miedo. Sin embargo, en lugar de vengarte por lo que te hice, me devolviste a mi nieta con bien— La anciana me abrazó y luego se volteó hacia nuestra gente —Sé que en el pasado les dije que no se acercaran a este niño. Lo cierto es que no tengo perdón por eso, le temía al enviado de la diosa de la luna por su naturaleza oscura y opresiva, pero ya es suficiente de eso. Este niño no es un peligro para nadie y desde este momento, permito que él y sus acompañantes vivan en paz en nuestro pueblo, para que en el futuro pueda tomar el lugar que le corresponde como uno de nuestros profetas—después de la explicación incluso yo estoy sorprendido, no tengo ni idea de lo que acaba de decir. Sin embargo, por lo menos entiendo que ya no seré exiliado… ¿Creo? —Disculpe abuela Luris, ¿Qué es exactamente un profeta? —Un profeta es aquel que es capaz de escuchar la voz de nuestros dioses. En el caso de Gresia y el mío, nosotras escuchamos ocasionalmente la voz del gran dios de sol, Luris. Tu pro otra parte, tienes conexión con la diosa de la luna, Axervia. —¿Eh? ¿Es así? —Bueno, la prueba es que los espectros que habitan el bosque no te atacan. Te he visto entrar a ese lugar ocasionalmente, pero quizá nunca te preguntaste el motivo por el que te gusta estar en ese lugar, ¿cierto?   —“Fuera de que hay muchas plantas medicinales en ese lugar no se me ocurre otro motivo”—estaba desconcertado por el comentario —No estoy muy seguro del motivo exacto. —Cuando entras a ese sitio te sientes tranquilo y completo, ¿no es así? —B-bueno, puede ser… —me encantaría negar lo que dice la anciana, sin embargo, no puedo decir que no. —Es por eso que te daré un segundo camino a seguir. —¿Camino? —Axervia Krom es la diosa de la destrucción y el descanso. Así como el sol nos da la vida y la fuerza para esforzarnos cada día, la luna nos brinda la paz que necesitamos para descansar. Es por eso, que he llegado a entender que no eres un ente destructor. Sin embargo, tomaré en cuenta la opinión de Argor en esto y te permitiré practicar con el actual candidato a futuro jefe de guerra, para que puedas elegir tu camino. —Sinceramente, ser profeta está bien para mí, siempre y cuando eso me permita aprender cosas nuevas y de ser posible curar a las personas que estén heridas. Esa es la verdadera felicidad para mi. Sinceramente detesto pelear, detesto el dolor y no me considero alguien fuerte, por lo que ser profeta es el camino correcto para mí. —Jojojo, por supuesto pequeño. Ya veo, mi madre tenía toda la razón. —¿Su madre? —Mi madre me dijo una vez: “Recuerda que la muerte es quien tiene el alma más pura.” —Ehm… No sé cómo se supone que interprete eso… —No le prestes importancia, pero como Argor insistió en entrenarte de todas formas tendras que aprender a cazar con él. —Me niego, ese viejo es un desquisiado. —Jajaja. Vamos no digas eso enano, ya verás que con algo de entrenamiento dejaras de tener aspecto de chica—a este paso voy a adquirir un complejo con esto. —Bueno, supongo que no importa. Haré lo que ordena abuela Luris. —Muy bien pequeño, tengo muchos deseos de verte cuando hayas llegado a la edad adulta. Así esa pequeña ceremonia terminó, ese día finalmente dejé de ser un niño maldito y pasé a ser alguien muy respetado entre mi gente. Luego me encontré con Artia, Shiba, mis padres e Imperia en mi casa y festejamos asando un buen trozo de carne. Así llegó la noche entre platicas agradables y una que otra pelea ocasional entre mis padres; nada fuera de lo normal. Al verlos a todos reunidos con esas sonrisas brillantes en sus rostros, algo en mi corazón dio un pequeño salto. Fui conmovido a tan grado por esa maravillosa escena que las lágrimas se acumularon en mis ojos. —Jajaja, así que así es como adquirió esa extraña manía de subirse a los árboles. —Sí-Mia. Era muy molesto verlo observarnos durante la noche como si fuésemo… ¿Mia?—Shiba estaba contando una historia de nuestro viaje hasta que me quedo viendo con sorpresa —M-miaestro, ¿Le pasa algo malo-Mia? ¿Le duele algo--Mia? —¿Maestro?—Artia también se me acercó preocupada. —¡¿Eh?! ¿Qué pasa Raigar?—Por último mi madre apresuradamente me sujeto de los hombros y me observo a los ojos —¿Hijo? ¿Qué te duele? —¿Qué pasa cariño?—mi padre regresaba con una pocas bebidas cuando observó a mi madre. —Raigar está llorando. —¿Qué? No digas bromas de mal gusto…—mi padre estaba por restarle importancia al tema hasta que me vio —¿Hijo? —¿Es tan raro ver al maestro llorar? —preguntó Artia. —Esto es algo que nunca he visto, él nunca ha llorado, ni siquiera cuando era solo un bebe. —¿Eh? ¿Lo dice en serio-Mia? Pero qué clase de espeluznante bebe era el maestro-Mia—dejando de lado el hiriente comentario de Shiba, todos ellos realmente se preocupan por mi. Por algún motivo mis ojos no dejaban de lagrimear, todos los sentimientos que me había guardado me abrumaron en segundo, ese fuerte deseo que tenía de ver a mis padres, mantener a mis padres seguros y la voluntad de mantenerme con vida fueron los factores que me trajeron hasta aquí. El ver a estas personas preocupadas solo hace que más lagrimas se acumulen en mis ojos cuando me doy cuenta de lo mucho que me aprecian. Así que esto es una familia… Ciertamente no cambiaría esto ni por todo el dinero del mundo, al final no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Y ahora mismo yo tengo todo lo que necesito junto a mí. Una cálida y amorosa familia, comida algo insípida y sin condimentos, una casa hecha de mal olientes pieles y una humilde cama de paja. Quien iba a decir que está sería mi felicidad. La última persona en acercarse a mí fue Imperia, quien finalmente había despertado, quien luego de subirse a mi cabeza empezó a lamer mis lágrimas mientras hacia sus característicos y carismáticos ruidos de wyvern bebe. Me costó un tiempo calmarme y luego de sacar todo lo que se había acumulado en mi pecho me quede dormido. El día de mañana tengo que asistir a las clases de casería con los otros niños del poblado y supongo que esa es mi oportunidad para ver cómo está Gresia.
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