Después de vivir un conmovedor momento el día de ayer, finalmente es momento de pasar página y empezar a vivir mi vida. En cuanto a los demás, Mox está junto con su hijo ya que su esposa parece haber muerto hace tiempo, fue un conmovedor reencuentro por lo que me contó Artia.
Shiba y Artia decidieron quedarse en la aldea y ayudar con las tareas diarias como cualquier otro aldeano y se quedan en nuestra casa como parte de nuestra familia, ellas dos ahora participan en la cacería diaria a pedido de la Matriarca Luris, por lo que se fueron temprano en la mañana.
Imperia estaba al cuidado de Shiba, pero su apego hacia mí es muy fuerte y al final está a mi lado prácticamente todo el tiempo, pegada a mi espalda como si fuera una maleta. Que murciélago tan molesto y lo peor es que a cada día que pasa siento que es más pesada ¿O será solo mi imaginación?
Otra cosa que he notado en Imperia es que sus escamas se están descascarando y mi cama está prácticamente repleta de escamas y un extraño humo n***o cubre su cuerpo desde hace algún tiempo, como si fuese una especie de melena.
Bueno, la verdad es que no sé mucho sobre Wyverns de todas formas, así que solo especularé que está mudando de piel; igual que una serpiente. Luego de quitarme la pereza por aproximadamente quince minutos, me cambié de ropa.
Nuestra casa no es tan grande, es básicamente una choza de madera muy rudimentaria cubierta con algunas pieles y a diferencia de lo que uno pensaría sí que hay habitaciones. El techo está cubierto por la piel de un animal gigantesco y sobre esa piel tiene una gran cantidad de paja para que la lluvia no pase, el armazón de la casa es una mescla entre madera y huesos animales.
Básicamente armaron estas casas con todo aquello que tenían a la mano y el único lugar donde se puede ver un trabajo de arquitectura real es el templo. Fuera de eso, las casas parecen algo que alguien improvisó por conveniencia.
Luego de mover la piel que en este caso sería la puerta de mi habitación, pude ver la sala de estar. En nuestra casa no hay nada similar a un baño o una cocina, aunque tiene ventanas. Dejando eso de lado, la sala de estar consiste en una mesa piedra con patas de hueso trabajado y las sillas son básicamente rocas grandes que alguien trajo.
Mi madre está sentada en una de esas rocas mientras hace algún tipo de gorro extraño que la verdad prefiero no usar si tengo elección.
—“Dios, espero que ese gorro sea para mi padre…”—Pensé mientras la observo cocer.
Antaño pasaba mucho tiempo en esta sala acompañando a mi madre, ella me contaba algunas cosas sobre su niñez mientras jugaba conmigo algún juego improvisado.
—Veo que ya despertaste Raigar—dijo con una sonrisa —Creo que sería más exacto decir que volviste a despertar, ya que temprano en la mañana despediste a tus amigas y a tu padre.
—Sí, quería despedirme adecuadamente de ellos. Por cierto, buenos días, mamá.
—Hoy es el primer día en el que aprenderás sobre cacería con los demás niños del poblado. Normalmente me preocuparía, pero dado que eres tú no creo que importe.
—B-buenos días hermanito—Quien me saluda es una pequeña de cabello platinado y ojos de color malva, su piel es extremadamente blanca y delicada.
Esta pequeña que apareció repentinamente después de esconderse tras mi madre es Artemis, es una niña que perdió a sus padres en el ataque en el que fui secuestrado y tras buscarme desesperadamente sin resultados, mis padres terminaron adoptando a esta pequeña.
Honestamente no me molesta tener una linda hermanita como ella. El único problema es que es algo tímida, seguramente debido a las circunstancias que tuvo que vivir. Artemis tiene siete años, es tres años menor que yo.
—Hola Artemis, muy buenos días—le dije con mi mejor sonrisa. Sin embargo…
—¡Kya!—ella inmediatamente se escondió tras mi madre —Mamá, la sonrisa de mi hermano de miedo.
—Raigar, entiendo que estés algo celoso de Artemis, pero no es como para poner esas caras aterradoras…—dijo a modo de regaño.
—¿Eh? ¿Es culpa mía? ¡Solo estaba sonriendo mamá!—replique ante el hiriente comentario.
—¿Qué? ¿Eso era una sonrisa? Desde mi punto de vista se veía como si la estuvieses amenazando—dijo mientras coloca su mano en su mejilla con una expresión complicada de preocupación —Creo que tu padre tiene razón y desde que volviste tu rostro se ha vuelto algo malvado… Realmente no sé cómo explicar esto, pero deberías hacer algo con esa expresión amenazante que tienes todo el tiempo.
—¡No es como si pudiera cambiar de rostro!
—Tu rostro no es el problema hijo…
Si hubiera un espejo quizá podría saber a lo que se refiere mi madre. Sin embargo, en lo que a mí respecta me acaban de llamar “Cara de villano” O algo parecido. Como sea no es tan malo, así puedo mantener a la gente molesta alejada.
—Entiendo, haré algo al respecto—dije mientras me encojo de hombros ante la falta de opciones —Bueno, mamá. Voy saliendo—en lugar de seguir haciendo el ridículo, simplemente me dirigí a la puerta de la casa, la cual es básicamente un madero mal puesto. Como sea son solo detalles —Adiós Artemis, cuida de Imperia por mí.
Ayer me cuando me presentaron a Artemis, ella pareció tomarle cariño a Imperia y pasaron jugando hasta entrada la noche, por lo que afortunadamente ese murciélago sigue dormido. Estaba colgada del techo cuando desperté y no la perturbe para evitar molestias.
Hablando de Impería ¿Me preguntó si Shiba le traerá un conejo plateado como hacia durante el viaje? Supongo que si ella no lo trae podría intentar atrapar uno por mi cuenta.
—Debes despedirte adecuadamente de tu hermano Artemis—mi madre le hizo una petición extremadamente dulce. Eso sí me da algo de envidia, a mí solo me regaña.
—H-hermanito…—ella se acercó tímidamente a mí —Que tengas un buen día—dijo mientras hace un esfuerzo sobrehumano para abrazarme.
—Tú también Artemis —la acción fue tan tierna que no pude evitar colocar mi mano sobre su cabeza y hablarle con dulzura —No tienes motivos para tenerme miedo, cuidaré de ti lo mejor que pueda a partir de ahora, ¿sí?
Ella no respondió y simplemente volvía junto a mi madre y se escondió tras ella. Que criatura tan simpática es ella.
Como sea, debo ir al entrenamiento matutino, así que finalmente salí de la casa y debo decir que fue muy reconfortante el salir de casa sin tener que cubrir mi rostro o mi cuerpo. Sin más que hacer, me desperecé estirándome como si fuese un gato y luego me dirigí al pequeño campo abierto que hay junto al poblado.
Todo parecía ir bien hasta que llegué al lugar. En el sitio no hay tantos niños como pensaba; en el sitio hay de quince a veinte niños, no sé el número exacto porque me da flojera contarlos. Hasta aquí no hay problema, con la excepción de los comentarios.
—Mira a esa niña, es hermosa.
—Cállate Lars te va a escuchar.
—¿Crees que quiera unirse a nuestro grupo?
Y cosas por el estilo ¿de verdad me veo como una chica hasta este punto? Ni siquiera sabía que los niños se interesaban por esas cosas.
—“Estoy pensando seriamente en raparme.”—pensé mientras ignoro los comentarios y… Mira, hay un árbol en el sitio, por lo que sencillamente me subí en sus ramas.
Todos me observan confundidos, como si esperaran que me acercara a hablar con ellos. Sin embargo, soy un ermitaño y tengo años de práctica. Sinceramente socializar no es precisamente lo mío. Además, todos ellos son niños y prefiero no involucrarme si tengo otras opciones.
—Parece que es tan presumida como Gresia—ese comentario dicho por una de las niñas en el lugar me incomodó un poco, pero pronto me recompuse; la ignoré magníficamente y me recosté en la agradable rama del árbol.
—La viste, subió de un salto…
—Sí, debe ser muy buena cazadora.
Así pasaron los minutos hasta que nuestro instructor llegó, es un hombre algo delgado con su musculatura bien marcada, le falta el ojo derecho, su cabello es n***o y tiene cabello rizado bastante largo. Lo cierto es que como casi toda la gente de este lugar no se ve mal.
Creo que la única persona con mal aspecto es Mox, quien fue desfigurado por sus antiguos amos, pero fuera de él, no hay nadie que tenga un aspecto normal… Dios, este lugar realmente daña tu percepción de la belleza.
—Hola niños, me informaron que hoy tendremos un nuevo compañero—anunció —Lo que me recuerda, lo veo por este lugar…
—Está en el árbol, maestro—respondió una de las chicas. Debo decir que a simple vista esa chica se ve bastante dedicada a lo que hace, su postura es erguida, sus ojos verdes están atentos, también tiene un bonito tono de piel canela y cabello castaño oscuro, con un flequillo llamativo.
—Gracias Miria—tal parece que esa chica se llama Miria, el cual es un bonito nombre, por cierto.
—Baja pequeño, el entrenamiento está por empezar—el maestro hizo su petición mientras observa cansadamente el árbol con so único ojo bueno.
—Lo siento—dije mientras me dejo caer del árbol. En cuanto a lo que hice fue simplemente rodar desde mi posición recostada y dejarme caer.
—¡Ten cuidado!—el profesor pareció preocuparse por un segundo y luego caí como si nada —¿Eh? Me habían dicho que sería un niño quien se uniera al entrenamiento de hoy...—a estas alturas ya no me sorprende así que ignoré magníficamente la indignación que siento y dije:
—Lo que le dijeron es correcto, soy un chico y mi nombre es Raigar.
—¿L-lo dices en serio?
—¿Por qué mentiría?
—No por nada, solo únete a los demás.
—Entiendo maestro.
Obedientemente me uní a la formación de niños y esperé por lo que el maestro tenía que decir.
—Bueno, supongo que ya es tarde para presentarlo, pero ese de ahí es Raigar, su nuevo compañero—acentuó mucho la palabra “compañero” por algún motivo mientras me señala —Trátenlo bien. Ahora, la clase de hoy es sobre cacería, por lo que harán equipos de tres para esto—explica mientras mueve sus manos con gracia —Su objetivo es simple, uno de ustedes debe escapar con todas sus fuerzas y los otros dos deben acorralarlo. Cuando los persecutores atrapen a su objetivo será el fin del ejercicio.
—¿No veo cómo esto nos puede servir para cazar?—dejó una chica que tiene una mirada extremadamente afilada y peligros, su cabellos es de un tono naranja al igual que sus ojos y su peinado es algo abultado, aunque ese estilo le queda bastante bien.
—Tranquila Misery, cuando crezcan harán el mismo ejercicio estando armados, así que es una buena práctica por el momento. Además, entenderás todo cuando tengas que acorralar al compañero que elijas.
—Entiendo. En ese caso yo haré equipo con el nuevo y con Miria.
No recuerdo haber aceptado, pero supongo que da igual con quien me emparejen. Al final este es un simple juego de “Atrápame si puedes” ¿Me pregunto si seré el perseguido o uno de los persecutores?
Todo empezaron a hacer equipos, para un total de seis equipos, lo que me ahorra contarlos. Básicamente son 18 niños en total.
Luego de hacer equipos, el instructor se colocó en el centro del campo y esperó a que el primer equipo se acercara.
—¿Qué esperas? Nosotros vamos primero—dijo la chica llamada Misery con algo de molestia.
—¿Acaso te hice algo malo?
—No es eso, debes ser como esa niña consentida, ¿no?
—¿Niña consentida?
—Gresia, de ella es de quien hablo. Se cree mucho solo porque tiene padres, pero yo les voy a demostrar a todos que…—Misery no fue capaz de terminar de quejarse, ya que el instructor nos llamó al campo de entrenamiento.
A Misery pareció no importarle dejar su idea inconclusa y me dio un pequeño jalón para que la siguiera.
—Me alegro de que se hayan emparejado con Raigar—dijo el maestro con satisfacción, se nota que le gustan los niños —Ahora, por esta ocasión Raigar tu serás el perseguido.
—Entiendo.
—¿Por qué no puedo ser yo la perseguida?—parece que Misery no es feliz con la decisión.
—Porque tú ya has hecho este ejercicio antes Misery. Hay cosas que solo puedes aprender mientras eres perseguido. Además de eso, el equipo de Miria y tu es especialmente bueno.
—Jejeje—tal parece que los halagos no le incomodan en absoluto. Otra cosa que puedo notar por la forma en la que actúan esas dos es que son muy unidas.
Luego de prepararnos, finalmente el maestro estaba por dar la señal para que iniciáramos. El único problema es que no sé hasta qué punto dejarme llevar.
Desde hace algún tiempo mi agilidad y fuerza están clara y preocupantemente sobre la medía y preferiría no destacar demasiado.
—¡Inicien!
Esa fue la señal para mi escape y el inicio de mi primer ejercicio de cacería.