Ok, esto es un problema. Inicialmente planeaba escapar de manera normal. Ya sabes, simplemente correr por ahí y divertirme un poco ya que tengo la oportunidad de jugar un poco. Sin embargo, no esperaba que nuestras capacidades físicas fueran tan diferentes.
¿Simplemente qué pasa con mi cuerpo? Suponía que el nivel expresaba de forma numérica la fuerza física o habilidad de combate que uno adquiere, pero tal parece es mucho más que eso. Para explicarme mejor, yo suponía que el nivel expresa la fuerza, más no una diferencia tan absolutista.
Por ejemplo, si se enfrentan una criatura de rango [B] con una criatura de rango {G] suponía que la diferencia en experiencia de combate o estrategia era determinante y que el rango [G] tenía una buena oportunidad de ganar si crea las circunstancias adecuadas.
Por supuesto esto no es del todo falso, esos factores siempre serán determinantes en un combate. Sin importar lo fuerte que seas sin estrategia no eres más que una pera de boxeo. Dicho eso, los niveles y rangos expresan una diferencia abismal entre criaturas.
Es decir que, entre seres iguales con rangos diferentes, el rango que cada uno tenga determina quién tiene la ventaja en una probabilidad de 10 a 1. Ese valor numérico que en este caso esta expresado en 1 vendría a ser la variante X en una ecuación, la incógnita que corresponde a factores predecibles o impredecibles. Para beneficio del argumento, en este caso X será igual a la estrategia que implemente la criatura de menor nivel.
Dicho eso, en el mundo del que supuestamente vengo, las cosas no eran así. Si un maestro de artes marciales se enfrenta a una persona común, aún tiene una alta probabilidad de perder por descuido o estrategias. La probabilidad sería de 6 a 4 a favor del artista marcial.
En otras palabras, años de entrenamiento solo bastan para subir en 1 una probabilidad inicial de victoria del 50%. Dicho eso, en este mundo los niveles determinan una diferencia tan abismal que es ridículo.
Si yo estuviera en lugar de esas niñas, no me vería como nada más que un monstruo; una anormalidad que no respeta ninguna lógica. Esto solo es mi sentir, lo cierto es que la lógica de este mundo es diferente a la que conozco, eso es todo.
Que algo no sea como deseas o supones, no implica necesariamente que sea malo; todo lo contrario ¿No es más emocionante cuando hay tanto que aprender sobre el mundo que te rodea? Ahora, la problemática.
En el momento que dieron la señal, terminé alejándome demasiado de ellas, aunque estoy corriendo de forma normal. En cuanto a la distancia he recorrido ¿Cómo suena recorrer cien metros en 6 segundos? Ni siquiera el velocista más dedicado de mi antiguo mundo podría hacer algo como eso, sin mencionar que ni siquiera me estoy esforzando. Si mal no recuerdo el record era de 9.8 segundos en una carrera de 100 metros.
—Pero… ¿Qué demonios?—no culpo a Miria por su incrédula reacción, ella simplemente se detuvo y me observo como quien observa irse el bus que no alcanzó con resignación.
Ahora mismo tengo dos opciones: O bien, hago un teatro improvisado para disimular o mantengo las circunstancias actuales y pongo a estas chicas en un predicamento para molestarlas aprovechando la abismal diferencia física que determina la diferencia de nivel.
Sinceramente la primera opción es digna de evaluación, ya que los beneficios son que pasaré desapercibido y… no pues… la verdad solo eso, que aburrido. Además, eso solo me beneficia a mí a corto plazo, mientras que molestar a las chicas nos beneficia a todos a largo plazo.
Incluso si ahora este ejercicio llega a ser frustrante para ellas, en el futuro esa frustración las hará superarse y crecer. Bueno, esa es la excusa oficial, realmente solo quiero ver su reacción al molestarlas ¿Qué puedo decir? Simplemente soy mala persona.
—¿Qué pasa eso es todo lo que tienen?—anuncié de forma burlona mientras me doy la vuelta y les saco la lengua para irritarlas más. Ahora que lo pienso, ¿por qué los seres humanos sacamos la lengua para molestar a otros? ¿Es un comportamiento que heredamos de aquellos tiempos en los que todavía éramos simios primitivos? No puedo asegurarlo, pero suena plausible. Los simios como los orangutanes hacen eso para mostrar su desagrado después de todo.
Ahora que lo pienso, sacar el dedo del medio era una expresión de burla que usaba un ejército para burlarse de otro en la antigüedad ¿Qué ejercito era? Bueno, dejando de lado los detalles, el punto principal es que les sacaban el dedo para expresar que su dedo de en medio no había sido cortado y que podía disparar flechas y matarlos si querían. Como podrás imaginar, el ejército contrario les cortaba ese dedo específico para que no pudieran usar arcos y flechas.
No sé el motivo por el que siempre termino pensando cosas extrañas ¿Por qué el cielo azul? ¿Por qué la hierba tiene esa forma? Son preguntas extrañas, pero está en mi naturaleza hacerlo por alguna razón.
—¿Crees que dejaré que presumas de esta forma maldito?—Misery no ocultó su hostilidad y ella se abalanzó en mi dirección completamente fastidiada —Miria, rodéalo.
Miria no perdió un solo segundo y obedientemente siguió la instrucción de su compañera y ambas empezaron a flanquearme, asegurándose de usar el árbol en la zona como un tercer m*****o de su equipo. Sus acciones parecen caóticas, pero tienen una lógica muy bien argumentada a mi parecer.
Yo por mi parte, decidí caer en su trampa y dejar que me acorralaran contra el árbol, ya que simplemente correr no tendría chiste… Quiero decir, sería injusto para ellas.
—Maldición, me atraparon—dije mientras mi espalda choca con el árbol detrás de mí y ellas me han acorralado satisfactoriamente.
—No importa lo veloz que seas si estas atrapado—sugirió Miria.
—¿De qué te sirve esa agilidad ahora, eh?—Misery por su parte elige presumir y en lugar de caer en la provocación le dije:
—¿No olvidan algo?
—No te molestes, ya has perdido.
—¿Sí? Lo cierto es que el terreno no está a favor de nadie, solo está ahí y depende de quien lo use con más ingenio.
—¿Qué quieres decir?—en el momento en que Miria hizo esa pregunta, de un salto subí a una de las ramas del árbol.
—Ahora el terreno ya no está a su favor, ¿qué harán ahora?
—Deja de presumir, solo debemos escalar también. Sígueme Miria—Misery no pensó ni un segundo para trepar al árbol junto con su amiga.
El problema en su razonamiento es que siempre que alguien que llega al lugar que quiere, como cazador debes empezar a ser cauteloso y precavido o acabaras muriendo. El problema aquí es que a diferencia mía ellas deben trepar por el tronco del árbol y esa es una desventaja que en otras circunstancias te podría costar la vida.
Por ese motivo, empezó a tomar las pequeñas semillas en forma de pequeñas piñas del árbol en que estamos y empezó a arrojárselas para dificultar su escalada. No hago esto para molestarlas ni porque es divertido, este es un puro y sincero ejercicio de aprendizaje… ¡Lo juro!
Bueno así estuvimos un buen rato, cada vez que ellas llegaban al sitio en el que estaba, simplemente cambiaba de rama y recargaba mi munición para atormentarlas. Digo, para mantenerlas alejadas. Solo después de 30 minutos escalando y saltando finalmente se dieron por vencidas. En algún punto también empezaron a lanzarme las semillas del árbol, las cueles evitaba simplemente por estar en una rama más alta que ellas.
Sinceramente espero que hayan aprendido que, en peleas a distancia, la altura brinda cierta ventaja y que, si estas en desventaja lo mejor es hacer una retirada estratégica y no darle al contrincante lo que quiere, así la frustración hará que ese contrincante se desespere y termine adentrándose en tu territorio.
Tal vez la guerra y el amor realmente son iguales, recuerdo que alguien me dijo que la forma más fácil de mantener el interés de una chica era no dándole lo que quiere cuando lo quiere y solo hacerlos cuando ella no se lo espere. Curiosamente, esas acciones egoístas y caóticas mantienen su interés, aunque no entendí muy bien la parte en que la conversación empezó a tornarse algo erótica.
Una guerra no es diferente, si el adversario no obtiene lo que quiere te empezara a buscar, no solo por frustración, sino por orgullo. Al final del día, en una guerra no hay mejor asesino que el orgullo ¿Curioso no? Ahora que lo pienso, pelear una guerra contra un psicólogo debe ser realmente aterrador en muchos sentidos.
Después de una larga lucha, las chicas finalmente se rindieron y bajaron del árbol para tumbarse en el pasto sin fuerzas.
—Esta es la primera vez que tengo que jugar a esto de esta forma, eso no es justo—Miria se quejó mientras me observa.
—De todas formas, no es justo que puedas trepar un árbol de un salto—Misery pateo el suelo con frustración mientras me extiende sus sinceras quejas.
—Pues… no es como que siempre tendrán que cazar el mismo animal y el no poder adaptarse a la situación podría costarles la vida—respondí mientras me recuesto perezosamente en el árbol.
—Él tiene razón niñas e imagino que aprendieron muchas cosas en el entrenamiento de hoy—secundó el maestro quien amablemente se acercó a nosotros.
—Oye tu—Miria me llamó con un tono algo molesto.
—¿Sí? ¿Qué pasa?
—¿Tienes tiempo libre después de esto?
—Lo tengo ¿Por qué?
—¿Quieres jugar con nosotras?
—Talvez en otra ocasión, hay otras cosas que quiero hacer la verdad.
—¿Qué? ¿Pero por qué?
La verdad ha pasado mucho tiempo desde la última vez que experimente con las plantas del bosque y prefiero ver lo que pasa si mezclo ciertas plantas que no conozco. Sin embargo, no puedo decir eso, así que vamos con la versión ligera de la historia.
—Ehm… simplemente no tengo ganas, será otro día.
—Luego no digas que no te invitamos—respondió con molestia antes de finalmente retirarse.
Solo espero que todo este tema de no darles lo que quieren no termine explotando en mi cara y ellas terminen siguiéndome o algo peor…
Así volví a mi nueva vida cotidiana, en ocasiones experimento con las plantas que encuentro, juego con mi recién adquirida hermanita, en las tardes entreno y antes de que llegue la noche voy con la Matriarca para aprender sobre cosas que se supone deben aprender los profetas y en otras ocasiones el jefe de guerra es quien me entrena en caso de que algún día deba tomar su lugar, al anochecer me encuentro con mis compañeras y mis padres para convivir en familia a la luz del fuego con una buena cena y ese siclo se repite al día siguiente. Simples y maravillosos días de felicidad, esto es lo que siempre he deseado y es todo lo que necesito para poder seguir adelante.
Así pasó un año entero, un año que no cambiaría por nada. Nunca estuve más agradecido de tener la familia que tengo, todos son maravillosos a su propio estilo particular. Lo que no sabía o mejor dicho había olvidado, es que tanto la felicidad como la desesperación son pasajeras y que la felicidad no es tan fácil de conseguir.
En algún lugar lejano, muchos eventos de los que no tenía conocimiento estaban ocurriendo y gracias a mi negligencia, los días en los que era felicidad estaban contados. Sin tan solo no hubiese dejado que la felicidad limara mis garras, probablemente mi felicidad no habría terminado…