Estaba muy feliz porque finalmente me habían contratado en la empresa. No podía creerlo; no cabía en la felicidad. Muy temprano me dirigí para firmar el contrato. Llegué a Star Corporation con una mezcla de nervios y entusiasmo. Me presenté en la recepción, donde me indicaron que esperara en una sala de conferencias.
Poco después, una asistente me condujo a la oficina del CEO. Mi corazón latía con fuerza mientras caminaba por los pasillos elegantes y modernos de la empresa. Finalmente, llegamos a una puerta de madera maciza. La asistente tocó y luego abrió, invitándome a entrar.
Al cruzar el umbral, me encontré frente a Alessandro Clark. Era un hombre imponente, de porte elegante y mirada penetrante. Me sentí un poco intimidada, pero respiré hondo y sonreí.
—Señor Clark, es un honor estar aquí. Gracias por esta oportunidad —dije, tratando de mantener la calma.
Alessandro me miró fijamente, evaluándome con sus ojos oscuros.
—Bienvenida a Star Corporation, Allison —dijo, extendiendo su mano—. Estoy seguro de que harás un gran trabajo aquí.
Nos sentamos y comenzamos a revisar los detalles del contrato. Alessandro fue profesional y cortés, aunque había algo en su mirada que me ponía un poco nerviosa. Firmé los documentos y, al hacerlo, sentí que estaba dando un gran paso hacia adelante en mi vida.
Después de firmar los documentos, Alessandro se inclinó ligeramente hacia adelante, con una expresión que era una mezcla de seriedad y calculada cordialidad.
—Bien, Allison. Ahora que estás oficialmente parte del equipo, quiero que sepas que la empresa tiene grandes expectativas para ti. La posición que ocuparás es crucial, y tu desempeño será observado de cerca.
Asentí, sintiendo una mezcla de emoción y responsabilidad.
—Entiendo, señor Clark. Estoy dispuesta a trabajar duro y a demostrar mi valía.
Alessandro sonrió levemente, una expresión que no alcanzó a llegar a sus ojos.
—Perfecto. Comenzarás mañana, así que asegúrate de estar lista para dar lo mejor de ti. Si necesitas algo antes de tu primer día, no dudes en pedírmelo.
Nos levantamos, y Alessandro me condujo hasta la puerta. Me dio una última mirada calculadora antes de que saliera de su oficina. Al regresar a la recepción, la asistente me entregó una tarjeta de identificación y un pequeño paquete con material de bienvenida de la empresa.
Mientras me dirigía a casa, mi mente estaba llena de pensamientos y expectativas sobre mi nuevo trabajo. La emoción y la ansiedad se entremezclaban mientras pensaba en los desafíos que me esperaban.
Sin embargo, no podía evitar sentir un pequeño nudo en el estómago. Algo en la actitud de Alessandro y en su intensa mirada me hacía cuestionar si todo iba a ser tan sencillo como parecía. Aunque tenía un nuevo comienzo ante mí, sabía que debía estar atenta y preparada para cualquier cosa que pudiera surgir en este entorno tan competitivo.
Al llegar a casa, me encontré con Felipe y Matías, que estaban esperando para celebrar mi nuevo trabajo. Su apoyo y entusiasmo me dieron un pequeño consuelo y me ayudaron a dejar de lado mis inquietudes momentáneamente. Sabía que, a pesar de los desafíos que enfrentaría, tenía a mi familia a mi lado, y eso era lo más importante en este momento.
Después de la cena, me retiré a mi habitación con un sentimiento de mezcla entre ansiedad y esperanza. Me recosté en la cama, mirando el techo y repasando mentalmente el día que había tenido. Sabía que la mañana siguiente sería el comienzo de una nueva etapa en mi vida, y tenía que estar lista para enfrentar cualquier desafío que se presentara.
Al día siguiente, me desperté temprano, emocionada y nerviosa a la vez. Me vestí con un traje profesional, sintiendo una mezcla de confianza y temor. Antes de salir de casa, me aseguré de revisar dos veces que todo estuviera en orden. El trabajo en Star Corporation era mi oportunidad para empezar de nuevo, y estaba decidida a aprovecharla al máximo.
Al llegar a la empresa, la recepción estaba llena de actividad. La asistente, que se presentó como Laura, me saludó cordialmente y me entregó una copia de mi horario y una guía de procedimientos. Me condujo a mi nuevo escritorio, ubicado en una parte del edificio con una vista panorámica de la ciudad.
El ambiente en la oficina era profesional y dinámico. Los empleados se movían rápidamente de un lado a otro, y el zumbido de las conversaciones y los teclados llenaban el aire. Me sentí un poco abrumada, pero traté de mantener la calma y concentrarme en mi tarea.
Durante la primera mitad del día, recibí una serie de tareas y proyectos asignados por mi supervisor, un hombre llamado Samuel, que parecía serio pero accesible. Mientras revisaba los documentos y me familiarizaba con mis responsabilidades, no podía evitar sentir una cierta inquietud. Alessandro Clark, mi jefe, no había aparecido en toda la mañana, lo cual me hizo cuestionar si tendría que interactuar con él frecuentemente.
A medida que avanzaba el día, traté de concentrarme en mi trabajo y de no dejar que las preocupaciones me distrajeran. A mediodía, Laura me informó que Alessandro había solicitado una reunión conmigo para discutir mis primeras semanas en la empresa. Mi corazón dio un vuelco. La idea de reunirme con él nuevamente me llenaba de anticipación y nerviosismo.
Finalmente, llegó el momento de la reunión. Laura me condujo a la oficina de Alessandro, y él me recibió con una sonrisa profesional. La sala estaba decorada con elegancia y los ventanales ofrecían una vista impresionante de la ciudad. Alessandro se sentó detrás de su escritorio y me hizo un gesto para que tomara asiento frente a él.
—Allison, me alegra verte. ¿Cómo ha sido tu primer día hasta ahora?
—Bien, señor Clark. Estoy aprendiendo sobre mis responsabilidades y tratando de adaptarme al nuevo entorno.
Alessandro asintió, evaluándome con su mirada penetrante.
—Allison, antes de que te vayas, un momento.
Me detuve y me volví hacia Alessandro. Su expresión tenía un matiz de interés que no podía ignorar.
—Sí, señor Clark. ¿Algo más?
Alessandro se inclinó hacia adelante, sus ojos fijos en los míos con una intensidad que me hizo sentir incómoda y a la vez intrigada.
—Debo decir que, además de ser increíblemente capaz en tu trabajo, tienes un encanto que realmente destaca. —Su voz era suave y envolvente—. Me pregunto si alguna vez te tomas un descanso para disfrutar de la vida un poco más.
No pude evitar sonreír nerviosamente ante su comentario. Mi intento de mantener una actitud profesional se hacía cada vez más difícil.
—Aprecio el cumplido, señor Clark. Pero mi prioridad ahora es adaptarme al trabajo.
Alessandro se acercó ligeramente, su tono se volvió más personal y directo.
—Claro, entiendo. Aunque no puedo evitar preguntarme si alguna vez te relajas fuera del trabajo. —Su mirada se volvió más cálida—. A veces, el trabajo y el placer no tienen que estar tan separados.
Su insinuación era evidente. Hace años nadie me coqueteaba; sin embargo, yo no estaba interesada en volver a salir con nadie y mucho menos con él, lo último que deseaba eran problemas. Solamente quería tener paz.
—Bueno, trato de encontrar un equilibrio. —Respondí, tratando de ser evasiva—. ¿Algún otro consejo profesional que me pueda ofrecer?
Alessandro sonrió, claramente complacido por mi respuesta.
—Solo que si alguna vez te apetece salir a tomar algo y charlar sobre temas fuera del trabajo, me encantaría ser tu compañía. —Dijo, con un tono que dejaba claro que su oferta era más que amistosa—. Y te prometo que será una conversación interesante.
Agradecí el comentario, aunque sabía que sus intenciones iban más allá de una simple invitación a tomar algo. Me aseguré de mantener mi distancia mientras me dirigía hacia la salida.
—Lo consideraré, señor Clark. Gracias por la oferta.
—Espero escuchar de ti pronto, Allison. —Respondió con una sonrisa que no podía ser más que seductora.
Salí de la oficina con un sentimiento de inquietud, sabiendo que las cosas podrían complicarse más de lo que había anticipado.