Habían instantes prácticos, luminosos y llenos de sentidos especiales. Alma podía ver el brillo de sus ojos reflejados en el cristal, eres diferente y un poco confuso. La luz de la vela, danzaba dentro de sus pupilas. Su cabello estaba sobre su espalda, y sonrisa radiante. Se mordía los labios, con algo de incógnita y de dudas. No comprendía muchas cosas, y en este día era uno de esos. Se preguntaba si acaso en algún instante de su vida, la vida le permitiría mejorar. Sin embargo, aunque mirase hacia el futuro las cosas no podían ir más allá. —¿Estás bien? —preguntó una voz a su lado, y asintió. —Lo estoy. Es increíble que se haya cortado la luz —protestó y después vio cómo se apagó la última que habían encontrado. Solo habían podido buscar dos, y ahora... —Ya sé dónde buscar —co

