· Pasados unos días, Jaden estaba parado junto a la ventana, con la mirada perdida en el mar de recuerdos, sobre su ex novia, quien había roto el compromiso para irse a trabajar como jefa de una editorial en Moscú. No podía creer que ya habían pasado 5 meses desde su partida y no podía creer que se estuviera sintiendo mejor. Ese lugar había logrado una gran mejoría en él, pero ¿era sólo el lugar? O ¿Era...
· En ese momento, vio a Annelise salir de la casa con un atuendo blanco, que ondeaba con la brisa marina y un gorro pues a esta hora de la tarde, el sol, todavía quemaba. Se quedó mirándola un rato y luego vio que comenzó a caminar hacia la izquierda a lo largo de la playa. De pronto, se sintió con ganas de un paseo y se apresuró a salir del anexo para alcanzar a Annelise.
· Annelise, iba como siempre que hacía esos paseos por la playa, pensando en su situación, que gracias a Jaden y el monto del alquiler del anexo ahora por lo menos, tenía para comer. Y como si lo hubiese invocado, escuchó su voz que la llamaba.
· -Annelise! Annelise!
· Ella se volteó para verlo venir hacia ella caminando apurado. No había notado lo elegante que era su caminar, fuerte y moreno, con su cabello un poco largo oscuro y sedoso, despeinado por el viento. Era una imagen muy sexy y sin duda, encantadora. Ella le sonrió.
· -Hola! -dijo Jaden cuando llegó a su lado-
· -Hola! -dijo Annelise-
· -Te vi salir a dar tu caminata-dijo Jaden- ¿Puedo acompañarte?
· -Sí. Claro-dijo Annelise- voy hasta el pequeño mercado que se encuentra al final del malecón a comprar algunas cosas, que necesito.
· -Perfecto! Vamos-y comenzaron a caminar-
· -¿Cómo va tu trabajo?-preguntó Annelise-
· -Yo diría, que va algo lento, por el momento-dijo Jaden-
· -¿Y qué es lo que te pasa?-preguntó Annelise- ¿No puedes concentrarte?
· -La verdad es que, he tenido el ánimo un poco bajo-dijo Jaden, tomando una especie de ramita de la arena y volviéndola a lanzar al mar pensando en la muerte de su editor y amigo-
· -¿Ah sí?-dijo Annelise, anotandose 20 pts, porque ella había notado la nostalgia de Jaden- ¿Y eso por qué?
· -Terminó la relación que tenía desde hace 5 años con mi novia -dijo él mirando hacia la arena-
· Annelise lo miró y pensó que eso confirmaba sus sospechas de la causa de la tristeza que había podido ver en sus ojos. Una mujer!
· -Lo siento-dijo Annelise de forma comprensiva- me imagino que es difícil concentrarse en trabajar cuando tienes el corazón herido.
· -Bueno, no es que no haya escrito nada-dijo Jaden- pero realmente, han sido sólo unas cuantas ideas.
· -Cuánto lo siento. Si hay algo que yo pueda hacer para ayudarte, sólo dímelo-ofreció Annelise-
· Jaden continuó caminando, con la vista en la arena, sintiendo como su cabello era batido por el viento, con fuerza y de pronto, miró a Annelise sonriendo, sin dejar de caminar. Lo que le parecía muy sexi a Annelise.
· -Hay algo que puedes hacer por mi- dijo Jaden con su hermosa sonrisa.
· -Pues, dime-dijo Annelise- lo que sea por ayudarte con tu bloqueo.
· Jaden se detuvo y la miró con su hermosa sonrisa de dientes blancos y perfectos en una fina línea.
Annelise, sentía que se derretía y no era por el sol.
-¿Lo que sea?-preguntó con un gesto inocente-
· Annelise se detuvo también y le devolvió también una gran sonrisa, para repetir.
· -Lo que sea-
· -Me gustaría invitarte a cenar-dijo Jaden-
· -Bueno, hay varios locales aquí que son muy bonitos y se puede apreciar todo el movimiento del pueblo-dijo Annelise-
· -La verdad, es que yo prefiero, que sea algo privada, porque una de las razones por la que vine a tocar a tu puerta, fue, que vine a dar una entrevista y no sé cómo se enteraron de que yo estaba en ese hotel. Algunos de la prensa comenzaron a acosarme con preguntas, por lo que salí del hotel sin prestarle atención a nadie. Me subí a mi auto, hasta que llegué al pueblo y vi un local que tenía un letrero de que alquilaban un anexo, pero, todavía lo vi que era en el centro del pueblo y comencé a preguntar y me dijeron tres sitios. El tuyo, fue el último.
· -Bueno, no puedo alegrarme del malestar que viviste, pero doy gracias porque eso te hizo venir hasta acá. Mi situación era desesperada-dijo Annelise y ambos comenzaron a caminar nuevamente-
· Jaden caminaba mirando la arena y de vez en cuando recogía alguna concha, recordando la hermosa impresión que tuvo de ella aquella mañana, con sus ropas holgadas, sin zapatos, con su manzana en la mano. Preciosa¡
· -Tenías una manzana en la mano-dijo Jaden sonriendo-
· -Sí. -dijo Annelise sonriendo- era mi almuerzo.
· -¿Dijiste que tu madre vivía, en Tennessee?-preguntó Jaden- ¿Por qué no le pides ayuda, al menos para buscar un empleo?-preguntó Jaden-
· -Oh no! -dijo Annelise- eso sería como hacer un pacto infernal.
· -¿Por qué?-preguntó Jaden- ¿No se llevan bien?
· -Ella se fue de aquí, cuando yo tenía 5 años-dijo Annelise alzándose de hombros-y pidió el divorcio inmediatamente. Al año, se estaba casando con el eminente doctor Rappaport y tuvieron a su linda y perfecta hija.
· Annelise caminaba con la mirada arriba perdida en las nubes del cielo y no le importaba que su cabello le pasaba por el rostro movido por el viento, debajo de su gorrito que le protegía la piel del rostro del intenso sol y entonces dijo:
· -No sé. Yo estaba muy apegada con mi abuela Delilah, quien para ese entonces estaba viva y también estaba muy apegada a mi padre, cuyo único error en ese matrimonio, fue ser pobre y desde que ella dijo que se marchaba, yo me aferré a mi padre, pidiéndole que no permitiera que me llevara con ella.
· -¿Y no se tratan? -preguntó Jaden-
· -Oh Sí! -dijo Annelise- ella no pareciera darse cuenta de que yo no me siento cómoda con ella y con su familia perfecta y millonaria-le dijo a Jaden volviéndose a mirarlo con una sonrisa torcida en el rostro, con lo cual, Jaden rió- Ella siempre me llama para obligarme, perdón, para recordarme en cada vacación que debo ir a Tennessee a pasar dos semanas allá con ellos, lo cual, dicho sea de paso, es un verdadero infierno, porque siempre vive preguntándome, cuándo voy a encontrar un hombre rico para casarme y yo a veces he tenido que fingir desmayarme, para que se dé cuenta que debe cambiar el tema.
· -Pareciera ser una mujer difícil-dijo Jaden- pero pareciera que te ama a su manera.
· -¿Qué me ama?-preguntó Annelise sorprendida-
· -Sí. -dijo Jaden- yo creo que te ama, porque de no ser así, no insistiría en obligarte. Perdón, en invitarte a pasar con ella las vacaciones.
· -Quien sabe! -dijo Annelise- tal vez tengas razón, pero, la verdad es que no quiero averiguarlo. Sería muy penoso-terminó Annelise con una expresión medio cómica y Jaden soltó una carcajada.
· -Aquí es! -dijo Annelise- ya llegamos
· -Está bien-dijo Jaden- te acompaño - y continuaron hablando de lo pintoresco que era vivir en la isla San Simon y lo bonita que era durante la temporada baja, ya que en temporada alta, los grandes hoteles y resorts que había allí se abarrotaban y las playas rara vez estaban como hoy, solitarias y Jaden se prometió que trataría de volver en temporada alta, a disfrutar nuevamente, de esa maravilla de lugar.
· Cuando entraron al establecimiento, Jaden aprovechó para comprar también lo que necesitaría para preparar la cena, de ese día.
· Al terminar, volvieron a hacer el camino de regreso, hablando sobre otros temas. Al llegar a la casa. Ambos se detuvieron en el porche y Annelise preguntó:
· -¿A qué hora debo estar para la cena?
· -¿7- 8? No sé-dijo Jaden-
· -Está bien-dijo Annelise- tocaré a tu puerta a las 7:30.
· -Me parece perfecto-dijo Jaden con una sonrisa-
· Annelise no quería reconocerlo, pero, estaba emocionada, por la cena con Jaden. Había pasado mucho tiempo, desde que la invitaron a salir y mucho más de haber tenido una relación y no que quisiera intentarlo nuevamente, pues, su último novio había sido un desastre. Ya tenían 5 meses de estar saliendo, y se llevaban bastante bien, cuando su madre decidió invitarlos un fin de semana al cumpleaños de su querida hermana y para hacer el cuento corto, ella los encontró besándose dentro de una alacena. Gritos, lágrimas, angustias y ella tomando sus cosas como loca en el cuarto, mientras él la siguió y trataba de explicar lo inexplicable.
· En un momento, en el que no soportó más la rabia y el dolor que le causaban sus palabras, pues este, le expresaba, cómo fue que surgió el amor hacia su hermana, Annelise lo abofeteó, dejándole una fea marca por la fuerza del golpe en su mejilla. Tomó sus cosas y se fue al aeropuerto, sin siquiera, despedirse, ya que estaba obviamente muy molesta con su hermana, con su ex novio, pero se sentía muy dolida con su madre, ya que parecía darle la razón y protegerla, incluso en esto, por lo que decidió que no volvería a pisar esa casa.