No Es Una Cita

2040 Palabras
· Annelise pensaba que con este historial de novios, la verdad no se atrevía a pensar en una nueva relación, pero no podía ignorar que Jaden era un hombre atractivo, maduro, inteligente y además pensaba que esa cena no sería necesariamente, una cita formal y amorosa. Ella pensaba que él se la había propuesto, para aliviar su bloqueo de escritor y tomarse una noche libre para hablar con una amiga. · Se miró al espejo con el sencillo vestido de algodón blanco con tirantes y finos bordados de flores rojas con un lindo cinturón rojo que había comprado hace un año en una boutique de allí de la isla. Se puso unas sandalias y se maquilló muy suavemente, un brillo y algo en los ojos. Se dejó los rizos de su rubio cabello, herencia de su madre, sueltos con el delgado flequillo dándole en la frente. -Sí. Estaba lista- se dijo- y fue a la mesa de la cocina para tomar el pastel de manzana que había hecho y salió por la puerta del frente hacia las escaleras que llevaban al anexo. La puerta estaba abierta y tocó en el marco y dijo: · -Hola! · -Hola! -dijo Jaden desde la cocina-pasa adelante! Estoy en la cocina! · Annelise se dirigió a la cocina y lo encontró cocinando, lo que parecía una salsa boloñesa y tenía otra olla en el fuego con lo que parecía ser una past. · -Huele bien! -dijo Annelise, poniendo el pastel de manzana en la mesa de la cocina donde aprovechó de sentarse. · -Gracias! -dijo Jaden- la receta es especial de mi abuela que me ha salvado, desde que puse un pie fuera de mi casa.. · -Interesante! -dijo Annelise- traje el postre. · -Gracias -dijo Jaden- se ve delicioso! Como siempre! · -Lo menos que podía hacer-dijo Annelise con un tono jocoso-y dime, además de que la receta de tu abuela te salvara ¿A cuántas chicas has conquistado con ella? · Jaden soltó una carcajada y la miró, diciendo: · -Eso fue un golpe bajo, pero, puedo decir que, me ha salvado más veces, de las que he conquistado chicas con ella. · Annelise, por toda respuesta, sólo hizo un gesto, levantando las cejas, por lo que Jaden continuó: · -En la universidad, sobre todo, eran muchas horas de estudio y me cansaba de tantas pizzas y hamburguesas. Extrañaba la comida de casa. · -Te entiendo-dijo Annelise- · -¿Y tú? –se volteó a verla Jaden con esos ojos marrones y una sonrisa sensual ¿A cuántos chicos has conquistado, con ese delicioso pastel de manzana que preparas? · -Es una receta familiar, pasada de generación en generación y por increíble que parezca-dijo Annelise, poniéndose seria con un gesto torcido en la boca -A NINGUNO! -¿Qué? Yo no puedo creer eso! -dijo Jaden sonriendo- · -Pues, Créelo! -dijo Annelise- ¿Ves a algún novio por aquí? · -Tal vez hiciste mal la receta con el chico que te gustaba-dijo Jaden- · -No. -dijo Annelise bajando la mirada con un gesto triste y a Jaden le provocó morderse la lengua por haber dicho aquello- Más bien fue cuestión de que le gustó otro pastel -dijo refiriéndose al novio que prefirió a su hermana. · -Oh! -expresó Jaden colando la pasta y sirviéndola en los dos platos- pues, él se lo pierde! -dijo mirándola un momento y le pareció notar sus ojos húmedos, por lo que prefirió cambiar el tema. · -¿Estás lista para probar la receta de mi abuela? · -Claro! -dijo Annelise con una sonrisa, mientras veía que ponía la salsa boloñesa por encima de la pasta y le colocaba dos hojitas de menta para decorar. · -Wow! Se ve increíble! -dijo Annelise- · -Esperemos que sepa igual -con lo que ambos rieron y él se sentó a su lado. La mesa ya había sido dispuesta con anterioridad y él sirvió el vino en dos copas. · Comenzaron a comer y Annelise sintió los sabores. Era extraordinaria, entonces dijo: · -Está deliciosa! Creo que voy a repetir! · -Gracias! -dijo Jaden bajando la cabeza- · -Felicitaciones al chef! -dijo Annelise con una sonrisa y después de tomar de su copa de vino dijo: · -¿Cuánto tiempo te toma normalmente, escribir un libro? · -Cuando estoy de buen humor y disposición, unos tres meses, pero cuando no es así, me toma más, hasta que doy con la causa que me bloquea. · -Entonces, ¿no es primera vez que te pasa?-preguntó Annelise tomando de su copa- · -No. Pero, las veces que me ha pasado, han salido mis mejores escritos -dijo Jaden- · -Esta va a ser tu novena sinfonía de seguro! -dijo Annelise, tomando el pastel de manzana y cortando dos rebanadas con un cuchillo y Jaden buscó dos platos para colocar las rebanadas. · Comieron el postre y Jaden dijo: · -Maravilloso! Me recuerda al pastel de manzana que preparaba mi madre. Era así de delicioso! · -¿Tú madre murió?-preguntó Annelise- · -Sí! pero ya hace mucho tiempo, cuando yo era un adolescente -dijo Jaden- · -Cuanto lo siento! -dijo Annelise- · -Mi padre anduvo muy dolido por un buen tiempo y mi hermano comenzó a hacerse cargo del rancho. Se la pasaba ladrándonos todo el día a mi hermano menor y a mí-dijo Jaden- · -¿Dijiste rancho? ¿Dónde queda?-preguntó Annelise- · -Texas. Mi hermano pretendía, que nosotros tres lo manejáramos todo y yo como me sentía tan mal por el dolor de la pérdida de mi madre, no me sentía bien ni con ánimo o fuerzas para hacer el trabajo duro del rancho. Me puse muy rebelde -dijo Jaden con una expresión que indicaba que estaba perdido en sus recuerdos- · Lo cierto es que cuando me fui para la universidad, no regresé más-dijo Jaden tomando un sorbo de su copa de vino -sentía que esa no era la vida que yo quería para mí. Por lo que me gané la antipatía de mi padre y de mi hermano mayor. · -¿Y no volviste a ver nunca más a tu padre al menos?-preguntó Annelise- · -Unas cuantas veces, algunas vacaciones -dijo Jaden en tono bajo- una sola navidad, en donde todo se volvió un desastre. Me tuve que ir, aunque yo sé, que mi padre sabe que lo amo y que no voy mucho por allá, para evitar enfrentamientos con mi hermano mayor. · -Vaya! Eso es duro! -dijo Annelise- un día deberíamos juntar a mi madre con tu hermano mayor, a ver qué queda de esa hecatombe -y ambos rieron- · Entonces, se fueron a sentar a los muebles de la sala, con sus copas de vino en la mano. · -Aunque la historia de mi abuela y de mi padre es muy diferente. Ellos eran todo amor y comprensión, el dinero no sobraba, pero, nos las arreglábamos-dijo Annelise- · -¿Cuánto tiempo tiene tu familia en esta isla?-preguntó Jaden- · -Mucho tiempo-dijo Annelise- esta casa la construyeron mis abuelos cuando se iban a casar, fue una historia muy curiosa. Mis abuelos se conocieron en la fiesta de 15 años de mi abuela Delilah y ella se enamoró perdidamente de mi abuelo Hans, mientras que él la quería como una buena amiga. Lo que hacía sufrir mucho a mi abuela, porque tuvo que verlo primero encaprichado con otra chica, que lo rechazó y fue entonces que se dio cuenta del amor que le tenía a mi abuela y su padre Nick, no gustaba del muchacho, así que, hicieron lo incorrecto y huyeron hacia esta isla. Pasaron un mes juntos en la cabaña que había aquí antes y fue cuando regresaron a Nueva York a anunciarle a mi bisabuelo Nick que se iban a casar, a lo que no se opuso, porque recordó la pésima propuesta matrimonial que le hizo a mi bisabuela Maggie y lo bien que resultó ese matrimonio, por lo que la boda se celebró rápida y secreta porque él tenía poco tiempo antes de presentarse ante su comando, ya que era militar. · Annelise sorbió de su copa y se volvió a ver a su interlocutor que la miraba y permanecía callado e interesado en escuchar la historia, como todo buen escritor. · Se vinieron para acá, construyeron la casa en tiempo récord y luego él fue a presentarse a su comando, porque corrían los años 60 de la guerra de Vietnam y él estuvo perdido un tiempo, desaparecido, lo daban por muerto. Mi abuela Delilah, tuvo un hijo en medio de su gran tristeza de haber perdido a su esposo y se dispuso a criar de su hijo, pero, unos años después, le dijeron que había aparecido, pero, había sufrido muchas torturas, por lo que su mente, era un mar de confusión y lo dejaron hospitalizado. Ya que él nunca se recuperó, nunca la reconoció, hasta que murió. · Jaden permanecía callado escuchando la suave voz de Annelise con ese acento sureño tan marcado y que tenía tantas notas y entonaciones y que le hacían escucharla encantado. Era un tono muy musical y bonito, aunque ya estaba familiarizado con el acento tan marcado que tenían todos los habitantes de esa isla. Era realmente un privilegio escuchar el de ella. · La muchacha lo tenía intrigado desde que la conoció. Era realmente hermosa, pero llevaba esta vida sencilla, sin lujos, sin aspavientos. Su carácter era muy suave, tierno, pero, se mantenía lejana y en franca distancia de él ¿Por qué? · Cuando estaban en la cocina sus ojos se habían humedecido cuando dijo que había tenido un novio al que le había gustado otro pastel y no el de ella ¿Estaba dolida con una herida reciente en su corazón? · Él no podía decir mucho, hacía sólo 5 meses que Julia, su editora y ex prometida, se había ido a Moscú por una oferta de trabajo con un pago sustancioso. Lo dejó todo y se fue a perseguir su sueño profesional. Fue doloroso, hasta que conoció a Annelise. Sintió que su corazón comenzaba a descongelarse, después de un largo invierno. · -Mi abuela Delilah es un signo de fortaleza y de entereza para mí -continuó Annelise mirándolo -Yo nunca he podido aceptar la idea de irme de aquí. Lo consideraba una traición a todo el amor que ellos me dieron. · -Entiendo-dijo Jaden tomándose el último sorbo de su copa y respirando profundo para aclarar los profundos pensamientos que había tenido sobre Annelise- · -Bueno -dijo Annelise- al parecer se ha hecho tarde y mañana debo levantarme temprano para llevar a los pescadores. · -Por supuesto -dijo Jaden levantándose del sillón donde había estado sentado y ambos caminaron hacia la puerta abierta. Él se paró en el marco mirándola a sus lindos ojos color miel y ella lo miró por unos segundos eternos y luego dijo: · -Bueno, gracias por tan deliciosa comida. Por la maravillosa receta de tu abuela. · -Gracias a ti, por aceptar mi invitación y por tan rico pastel. · -De nada! -dijo Annelise sonriendo y volteándose para bajar la escalera y dirigirse a su casa sin mirar ni una sola vez atrás. · Jaden se despidió de Annelise, pensando en qué se sentiría besar sus labios rosados y hundir sus manos en su sedoso cabello, cuando ella se dio la vuelta y se alejó por la escalera, para entrar en su casa sin dedicarle ni una sola mirada. Se sentía desolado y frustrado, por lo que, cerró la puerta y se sentó con la botella de vino en el balcón para terminarla. · Mientras tanto, Annelise había ido directo a su habitación a quitarse el vestido y ponerse su piyama, pensando en qué habría sucedido si se hubiera quedado unos segundos más parada allí en su puerta frente a él. Su mente comenzó a jugarle sucio y comenzó a ver diferentes imágenes muy gráficas sobre él explorando su cuerpo con esas enormes pero delicadas manos. · ¿Y ella? Oh por Dios ¡Lo que su cerebro traidor le hacía imaginar que pudiera hacerle al sensual Jaden. Afortunadamente, el vino que bebió hizo que pronto le diera sueño y se quedara dormida.
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