Annelise se quedó impresionada al recibir el gesto de Heinrich, jamás se habría imaginado que un caballero de su categoría pudiera tratarla de esa manera tan íntima; eso despertó en ella una duda que seguramente no sería resuelta, pues no tenía las agallas de preguntarlo, pero… ¿habría algo más detrás de su propuesta de matrimonio?, evidentemente no se lo preguntaría; no era correcto, y estaba segura de que jamás juntaría el valor para preguntárselo. —Descansa, dulce princesa —le guiñó un ojo y se dió la vuelta con una sonrisa triunfal. No sabía si estaba siendo demasiado pretencioso, pero sentía que no le era indiferente, y que tenía una verdadera oportunidad de conquistarla. Con ese dulce pensamiento salió de la cabaña y se encaminó a buscar a Christoph. Cuando Heinrich salió de la

