— Una hamburguesa que tenga doble porción de tocino, carne y queso, y que no tenga lechuga ni tomate, por favor — les he respondido. — ¿La quieres con papas a la francesa y Coca Cola? — preguntó la chica rubia. — Sí, por favor, ¿Me pueden esperar un momento? Me dieron ganas de ir al baño, prometo que no me tardaré demasiado — les digo a las chicas cuando, de reojo, he visto el momento exacto en que Belinda ha dejado la bandeja de su comida con su madre para luego marcharse a buscar el baño. — Está bien, anda, aquí te esperaremos — dijo la chica rubia. Les sonrío, y para mi suerte, no tenía que desviarme de mi camino por donde estaba como para ir hasta el baño y tener que haberme ido por el mismo camino en donde estaba ubicada la mesa en la que estaban sentados mi padre, su nueva loba

