Capítulo 5

2066 Palabras
Mientras todos estaban en la celebración de la boda de Juan y Melissa. Samantha se encontraba en su habitacion escribiendo una carta para sus padres, habia tomado la decision de irse lejos, no podía seguir estando un día mas en el rancho, apenas habian pasado dos semanas y solo podía pensar en el regreso de Juan pero ya era demasiado tarde. Seguir allí era una agonía. Recordar esa noche en el estanque la hacia odiarlo día a día. Se habia burlado de ella. No podía creer la manera como la habia seducido y ella tonta por dejarse llevar por lo que sentía por él. Creyendo que el cambien la amaba.  Queria escapar, necesitaba escapar de tanto dolor. Sus pensamientos la hacían desear morir. Su dolor la acorralaba no quería seguir sintiendo amor por aquel hombre. Ya no. Esa misma tarde llamo a una amiga y le hizo saber que llegaría esa misma noche a su casa. Ya solucionaría mientras no estuviera cerca del rancho. Victoria la comprendió desde un principio y si su hija habia decidido no seguir sufriendo ella la apoyara. Le costo u mundo convencer a Cesar su esposo de que era lo mejor para Samantha. Nunca le dio una explicación pero logro hacerlo comprender que ella solo buscaba encontrar su verdadero destino. -Cariño Samantha, ya es una mujer hecha y derecha. No puedes quitarle el derecho de buscar su felicidad. -Mi amor, no le estoy quitando nada, ella lo puede hacer aquí mismo, en esta ciudad. -Sabes que no es así. Por mas que quieras, no encontrara lo que mas desea y es así. No permitiré que le trunques sus caminos. Y punto. Cesar la miro. Y al ver su determinación sabia que hiciera lo que hiciera no las haría cambiar a ninguna de las dos de opinion. Así que decidió llamarla y decirle: -Hola cariño, es tú padre quien habla. -Hola papi. ¿Como estas? -Sabes que no estoy muy bien, por lo que hiciste. Ya tienes dos idas que te fustes, y no he podido descansar muy bien. Pero tú madre ha logrado calmar un poco mis pensamientos. Dice que tú solo quieres lograr tus propósitos de la vida sola sin mi ayuda. -Papí, ya soy una mujer hecha y derecha solo quiero abrir mis caminos por mis propios medios. No quiero pasar toda mi vida metida en un rancho. Y sabes muy bien que amo estar allí. Pero... por ahora no quiero regresar. Solo quiero que respetes mi decision. -Sí, hija. Ya lo sé. Ya tomaste una decision y no me voy a interponer solo quiero que sepas que yo estaré aquí, todos los días de mi vida esperándote. Pero solo quiero que aceptes un pequeño regalo que te quiero hacer. Es por tu bien, el de tu madre y el mio. Si lo aceptas estaremos bien. Por ahora. -Dime papí. Por ahora no necesito nada. Pero...¿dime? -Iré con tu madre a la ciudad y te comprare un apartamento para ti. No quiero que vivas arrimada en la casa de nadie. Sabes lo que opino de estar en casas ajenas. Tu te harás responsable de tu comida y de tu vestida. Así sabrás valorizar todo. ¿Te parece? Samantha se sentía feliz al escuchar a su padre y saber que pronto los tendría con ella, ademas le darían la oportunidad de tener su propio techo. -Esta bien, papí. Lo acepto. Solo por que sé como eres tú con respecto a las visitas y sobre todo a la compañía. Aunque con esta familia Garcia jamas me sentiría fuera de la familia ellos me tratan de una manera muy especial.  -Si hija lo sé, yo los conozco muy bien. Pero si yo decidiera ir a visitarte no creo que pudiera quedarme ali. -Papí por favor, no seas tan absurdo. Si tú jamas sales del rancho. -¿Por que siempre has estado aquí conmigo? Desde que tu hermana se caso, eres lo ubico que me queda. -Bien papí. Avísame cuando vienes y yo misma iré con ustedes a buscar el apartamento. -Iremos mañana mismo cariño. -¿Mañana?,- respondió sorprendida. -¿Por que tienes algún otro plan? -No, solo que, mañana llega el hermano de Janet. Y ellos le van a recibir en el aeropuerto. Pues pensaba acompañarlos. -Con mayor razón, tenemos que ir a buscarte un lugar donde vivir. Ya llega mas familia a la casa. Me imagino que Sebastian tendrá ya familia. -No, papí. El regresa de haber terminado su posgrado en Alemania. Viene a pasar unos días con sus padres mientras resuelve unos pendientes aquí en la ciudad. -Ah, ok. Bueno ya tu madre y yo hemos preparado todo para mañana. ¿Esta bien? -Ok, papi. Como tu digas. Ya me llamaras para concertar algún lugar de encuentro. Por ahora me encargare de empezar a buscar. Salúdame a mamí, dile que la amo y la extraño mucho. -Esta bien cariño, yo también te amo. -Lo sé, papí. Lo sé. Samantha ya llevaba dos días en casa de Janet Garcia y de sus padres Maria y Hernan Garcia. Ellos siempre la habian estimado, por ser tan amiga de Janet. Cuando ellos estaban en la secundaria la mayoría de los chicos le hacina mucho bullying y Samantha siempre salia a defenderla. Se convirtieron en las mejores amigas y luego que terminaron la secundaria Janet regreso a la ciudad con sus padres. Según decía a buscar mejores rumbos. Mientras tanto en la casa de los Garcia Avellanet, se estaban preparando para la llegada del Teniente Cirujano Sebastian Garcia Avellanet. Las chicas estaban en el cuarto frente al monitor del CPU, buscando un buen lugar no muy lejano de allí para estar mas cerca  la una de la otra. Lograron ubicar tres apartamentos solo tenia que ir a verlos mientras sus padres llegaban en la mañana.  Samantha quería tener todo bajo control. No quería dejar pasar la oportunidad de compartir ese día tan especial con la familia Garcia Avellanet. Sebastian como ella lo recordaba era un flacucho de cabellos despeinados y de lentes muy grandes, para su contextura de cara, así le decida siempre ella, cada vez que le veía.En varias oportunidades le sugirió que comprara unos lentes mas acorde con su perfil. Cosa que a él nunca le importo.  Lo cierto es que pronto lo volvería a ver. Habían sido muy buenos amigos mientras vivían en el Arauca. Lo que mas recordaba Samantha eran las veces que se iban a escondidas y cruzaban el rió en canoas sin permiso de sus padres. Una vez fueron detenidos por los paramilitares. Pero como andaba Samantha los dejaron ir. En esa zona la Familia Normat, era muy respetada por todos. Ya que el viejo Cesar Normat, siempre fue un gran colaborador de la zona. -Janet, acompáñame. Necesito ver esos apartamentos. No quiero que mi padre me busque algo lejos de aquí. Y si veo cual de estos tres me gusta, no tendera ninguna excusa para buscar algo mas lejos. -Esta bien. Le diré a mamá que estaremos por caqui cerca. Sabes como es ella para preocuparse por nada. -Listo vamos. Y crucemos los dedos para que me guste alguno de ellos. Ambas salieron esa tarde. Solo tenían esa oportunidad de ver los apartamentos. Aunque mientras iban por el camino vieron algunos letreros donde vendían o alquilaban unas casas en la misma urbanización. Antes de empezar su búsqueda pasaron a ver las dos casas que estaban en la urbanización eran perfectas y muy hermosas. Con un jardín al frente tres habitaciones una cocina muy amplia concepto abierto y un patio bastante grande con piscina. Los dueños estaban vendiendo por que se iban del país. Una de ellas estaba totalmente amoblada. Era realmente una hermosura. Pero Samantha no sabia si a su padre le encantaría a idea. Él fue muy claro cunado le dijo de un apartamento. Cosa que para ella no le importo. Pero luego de ver las comodidades de aquellas casas las perspectivas fueron diferentes. De los tres apartamentos solo uno le intereso solo faltaba la aprobación de su padre. Ya decidiría él si, lo compraba o no. Aunque la diferencia de la casa y del apartamento no era muy grande prefería la casa. Se llego el gran día. Sebastian llegaría a medio día y los Normat estaban por llegar. Su padre ella muy mañanero cuando se trataba de algún viaje. Eran solo las ocho de la mañana cuando aparecieron frente a la casa de los Garcia Avellanet.  Don Hernan Garcia , les recibió y los invito a desayunar. Compartieron una mañana muy agradable los señores se alejaron del grupo por un largo rato hasta que al fin las señoras se adentraron y sin esperar respuestas solo le dijeron a Cesar Normat que ya era hora de ir a ver los apartamentos. Pero ya Samantha habia hablado con su madre con respecto a la casa que habia visto el día anterior y que le parecía mejor que vivir en un apartamento alejada de todos.  Los tres se subieron a la todo terreno de su padre y fueron a visitar los apartamentos. Cesar no estaba muy a gusto cuando entro al edificio por el simple hecho de que tenia que subir a un ascensor para poder llegar hasta allí cómodamente y si se iba la luz tener que tomar las escaleras hasta el tercer piso. Eso era algo que le desagradaba. Pero Victoria inteligentemente le sugirió una casa. Cosa que a él le pareció una buena idea. -Cariño, me pareció ver unas casas muy hermosas en la misma urbanización. -¿Y estan en venta? -Sí, ¿no vistes el letrero? Dios Cesar esos lentes tuyos tendrás que cambiarlos un día de estos. -Por Dios cariño. Cuando ando conduciendo no miro a los lados. Y menos en la ciudad. -Tú siempre con las excusas. -Mamá, papá, cálmense. Da la vuelta por aquí papí. Este es un retorno y nos lleva directo a las casa que estan vendiendo. - ¿Y tú ya las vistes? por lo que veo.- Cuando dijo esto miro a Victoria, ya sabia él que algo le parecía raro en su esposa en sugerirle una casa si ella fue la de la idea de un apartamento por que le parecía mas pequeño en su mantenimiento. Cuando llegaron frente a la casa en venta. Estaban saliendo una pareja que estaban interesadas en comprar también. El arrendador se estaba despidiendo cuando vio a Samantha. -Hola señorita Samantha. Se decidió por fin. Hoy vinieron tres parejas y estan muy interesadas en la compra. No creo que duren mucho en el mercado. Esta es una buena zona. Tiene mucha seguridad y hasta centro comercial interno. Que mas se le puede pedir a una urbanización en una ciudad como esta. -Hola señor. Sí, bueno aquí estoy de nuevo, conozca a mis padres ellos son los que van a comprar. La decision la tomaran ellos. -Encantado. Entonces adelante, estan en su casa. Samantha te dejo con tus padres para que tu misma le hagas el recorrido. Si se deciden pasen por la administración y hablamos. -Perfecto Argenis. Yo misma te llevare las llaves. Cuando ya estaban dentro, de pronto Cesar salio un momento y dijo que iría al auto y ya regresaría. Solo quiso hablar a solas con el encargado de las casas. Sin que las chicas se dieran cuenta. Cuando pudo alcanzar a Argenis. Le pregunto de inmediato lo que deseaba saber. -Señor Argenis. Disculpe que lo haya detenido pero necesito hacerle una pregunta. Mi hija cuando vino a ver la casa, le gusto de inmediato o solo la vio y ya. -Ella no mas entro le encanto sus ojos brillaban de la emoción. Ella solo comento que no se acostumbraría a vivir como un pájaro en las alturas en un nido. Que ella preferida un hogar en la tierra junto a las personas. Y que esos arboles frutales la llevarían de regreso a casa. -Entonces no se discute nada mas. La casa de los arboles frutales, para mi hija. Empiece con los tramites en este mismo instante. Iré a ver la casa con las chicas solo hágalo y me avisa para finiquitar la compra. -Buen bien, señor Normat. ¿La pondré a nombre de su hija o al suyo? -Al de mi hija. Ese es mi regalo para ella por haber decido empezar a emprender su vida. Solo espero no equivocarme, con esta decision.    
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR