Cuando Samantha reacciono ya era muy tarde. Sus cuerpos reaccionaron el uno al otro. Ella quería besarlo en ese momento. Estar tan cerca de él era algo que la hacia respirar muy rápido A pesar de amar a Juan siempre que estaba tan cerca de Sebastian habia algo que la incomodaba.
-Vamos Samantha levántate o quieres usarme de alfombra todo el día.
-Perdón Sebastian, no me di cuenta.
Ambos se levantaron al unisono y empezaron a sacudirse. Sebastian le dio la espalda a Samantha mientras se sacudía, no podía darse la vuelta una parte de él se habia despertado de una manera impresionante y no quería que ella se ofendiera. De pronto levanto sus brazos y respiro profundo. Necesitaba pensar en otra cosa y relajarse. Pero lo que él no sabia era que ella se habia dado cuenta de todo así que sin decir una palabra se alejo un poco hasta que dijo:
-¿Quieres continuar? o regresamos.
Él dio la media vuelta y sin decir una palabra le ofreció el brazo, caminaron de regreso en completo silencio. Hasta que llegaron a un lugar que parecía como un bosque se sentaron y empezaron a conversar de nuevo.
-Sebas, si al llegar a Canadá y no encuentras al niño. ¿Que vas hacer?
-Ese es mi temor Samantha. Lo he pensado tanto, pero trato de pensar en que esta bien y que pronto lo voy a ver, así mi mente no me hace atraer cosas no quiero.
-Haces bien en hacer eso. Y si no logras enamorarte para ese tiempo tendrás que buscar alguien que te ayude.
-Si, no lo pensare dos veces. Solo quiero que Jasir este conmigo, luego buscare las maneras de comunicarme con Nadjela. Ella tiene que saber como esta su hijo.
-Tienes razón, ella no tiene la culpa de haberse alejado de él. Solo decidió que tuviese otro tipo de vida. ¿Tú crees que eran buenas personas las que escogiste en Canadá?
-Yo realmente no las conocía fue por medio de unos amigos de intercambio que los ubique.
Ella se poso en su hombro pensando en las preocupaciones de Sebastian.
-Si, no encuentras alguien con quien casarte yo te puedo ayudar, claro si quieres.
Él la aparto de pronto de su hombro.
-Tú, Sam. No creo que puedas hacer esto. Apenas eres una chiquilla aun no cumples la mayoría de edad.
-Pero tengo suficiente conciencia para decidir lo que quiero. Como lo hice el día que salí de mi casa.
-Tus padres jamas permitirían que cometas esa locura, ademas si te enamoras o estas enamorada.
-No te preocupes que eso no pasara. Y mis padres te aman no creo que haga falta decirles la verdad. Solo le decimos que nos enamoramos y queremos hacer nuestras vidas juntos.
-No, Sam. Jamas te haría algo así. Tienes toda una vida por delante. Ademas estarías comprometida. En cierto sentido ya que tendrías un hijo que no has deseado por ayudarme a mi.
-Pero si nos vamos a divorciar cuando regresemos ademas tú seras el padre yo solo seré una madre ficticia. La idea es que tú cumplas tu promesa y Nadjela este tranquila. Solo piénsalo si en realidad quieres ayudar a ese chico yo te puedo ayudar.
Sebastian se le quedo mirando al ver sus ojos que estaba muy segura de lo que estaba hablando.
-Samantha esto implicaría muchas cosas.
-¿Como que por ejemplo? Mira Sebastian aprovechemos estos días, aquí en el club nos hacemos pasar que en realidad estamos enamorados y en el transcurso de unos días mas les decimos que nos vamos a casar. Así tu, vas a Canadá si quieres ves al niño y cuando regreses nos casamos y vamos por él. Sino nos casamos y nos vamos de luna de miel para alla y nos traemos al niño de regreso. Las opciones estan frente a ti. No sera muy dificil para nosotros demostrarles a ellos que nos amamos si nosotros nos conocemos desde niños y podemos ingeniárnosla. Para mi mamá no sera fácil aceptarlo por que me conoce muy bien. Pero mi papá lo podremos dominar desde el principio. Él jamas me negaría la felicidad. Y si esta a tú lado mucho menos.
Sebastian se levanto y tomo a Samantha del brazo camino junto a ella y en el camino siguió con sus pensamientos mientras ella lo miraba y se reía, hasta que de pronto le puso su brazo por el cuello y la atrajo hacia si. y le fue diciendo a voz baja.
-Deja de estar metiendo locas ideas en mi cabeza hoy ya me hicisteis arrepentirme de haber subido a ese árbol, ahora vienes a quitarme esta paz que ya estaba logrando con esta loca idea tuya. Imagínate tu y yo casados,jamas me vería con una chiquilla malcriada como tú. Me la pasaría todo el ida tratando de buscar tus caprichos sobre todo aquellos como los que has hecho ayer y hoy. Que locura.
-Imagínate tu y yo casados y bajo un árbol de mamón, jajaja ese si que es mas dificil de escalar pero yo te ayudaría,- jajaja las carcajadas se oían el lo profundo del sendero.
-Dios Samantha tú jamas cambiaras. Siempre seras la niña de mis mas profundos misterios y sobre todo de mis miedos.
-¿Como así Sebastian?
-Bueno te confieso, siempre de chico te veía, y me pasaba algo muy cómico. Fíjate yo recuerdo que mientras no estuvieras cerca de mi, poda conversar tranquilamente con cualquier persona. Pero no llegaras tú, para que mi tartamudismo apareciera. De pronto jamas te distes cuenta era por que siempre que me oías hablar así, entrecortado. Otra era que de los nervios mis ojos empezaban a titilar de una manera sorprendente. Aprecia como un carro en estado de alerta, titilando.
-Pero yo siempre te escuche hablar así. Jamas te oí terminar una palabra de un solo golpe. Por eso cuando te hable no creí que eras tú. Y aquel día que estabas clavando su cuadro en la pared cuando respondiste tu voz me aprecio conocida pero jamas te escuche hablar tan claro. Y en cuanto a la vista pensé que te habías operado. Dime como hiciste para recuperar tanta estabilidad.
-Bueno eso se los debo al grupo en si. Ellos igual que yo teníamos problemas de seguridad en cuanto a lo personal. De pronto el bullying influyo de cierta manera pero como te dije mi amiga Yessica Weber, fue la que en verdad influyo en todos nosotros. Nos ayudo a cada uno a superar nuestros miedos y nuestros problemas. Un día se vistió tal cual te vistes tu y hasta una peluca de cabello n***o se puso. Se veía muy cómica y me hizo practicar ciertas terapias a diario hasta que un día de la noche a la mañana mis tips nerviosos desaparecieron.
-¿Y como sabia ella como me vestía yo? y ¿como era yo en realidad?
-Por que yo siempre mantenía la fotografía que les tome a ti y Janet el día que me marche lo recuerdas.
-Ah, si ya recuerdo me habia olvidado de ella.
-Al principio me era dificil hablarle hasta que ella un día se paro frente a mi y me hizo decir muchas cosas. Que por respeto a ti, jamas volveré a repetir.
-¿Y que fue lo que dijiste?
-Ya te dije que jamas lo volveré a repetir de eso puedes estar segura.
-Ya me lo dirás en otro momento.
-No creo. Eso jamas saldrá de mi boca. Lo dije una sola vez y jamas lo volver a repetir.
Samantha vio en sus ojos y en la voz de Sebastian cierto dolor que no siguió insistiendo.
-Aja te ayudo con los misterios y cuales son tus miedos conmigo.
-Eran, ya no existen. Bueno que me dejaba llevar por tus deseos, por tus caprichos, no habia cosa que tu dijeras y yo iba y te complacía sino o te enojabas mas o no me hablabas o llorabas y ninguna de esas cosas me agradaba verte sentir. Y vivía con la idea y el miedo de que no me pidieras cosa que un día no pudiera complacerte. Era un tonto en realidad. Dejaba que algo mas alla de lo normal se apoderara de mi. Te veía como una Diosa o algo así.
-En serio Sebas, ¿así era como me veías?
-Sí, Sam. Muy en serio.
-¿Y ahora como me ves?
-Como una niña encantadora, que quiero mucho y que puedo complacer si quiero no por que me lo ordenes. Que era como te veía. Una Diosa hablándole a un vasallo.
-Por Dios Sebas, perdóname si en realidad me porte de esa manera contigo jamas me di cuenta que te estaba lastimando o perjudicando.
-No cariño, no eras tú. Era yo que te veía de tal manera. Tú siempre has sido una chica normal. Era yo el que llevaba mis pensamientos a otro nivel.
-Que bueno que encontraste a alguien que te ayudo a superar ese problema. ¿Pero por que yo tenia tanta influencia en ti, si siempre fuimos buenos amigos?
-Mira Sam, te estoy siendo sincero y quiero que entiendas que todo lo que te estoy diciendo es por que me lo estas preguntando y no quiero que tu te confundas, ok.
-Pero por que me voy a confundir.
-Fácil por hoy hemos tomado muchas conversaciones que estan llegando a un solo punto. Y eso puede que se de para malos entendidos.
-Sigo insistiendo Sebas. Solo dime las cosas como siempre las hemos hablado y ya. No creo que entre tu y yo exista alguna confusión.
-No la hay pero la puede haber si mal interpretas ahora las cosas.
-Bueno esta bien ya me advertiste. Ahora sueltalo que soy toda oídos.
- Bueno ay voy. La influencia que mas tenias sobre mi, era que desde que te conocí, sentí algo muy especial, por ti. Esa manera tan especial con la que defendías a mi hermana y a mi en varias oportunidades del bullying, me hizo amarte, idolatrarte verte como la mujer perfecta, a la que todo hombre merece amar para toda la vida. Aunque eras unos años menor que yo te veía como la super mujer. Recuerdas cuando llegabas yo me levantaba de donde estaba y te hacia una especie de reverencia. No era solo por juego sino por respeto hacia ti. Tenia una verdadera obsesión por ti. Solo comía y vivía por ti.
-Dios Sebas y como paso todo eso. Jamas me imagine que estuvieras viviendo esa pesadilla.
-Un día me levante con la idea de llevarte unas rosas que habia cortado en el jardín, pero fue cuando te escuche decir a mi hermana que amabas a otra persona como jamas amarías a nadie mas. Eso me hizo retroceder y me fui a la casa del árbol. La recuerdas la que construimos los tres aquel día que nos quedamos en la lluvia y no teníamos donde esguarecernos y que luego terminamos de construir. Bueno ese día llegue allí y tome las rosas y las destruí junto a todo aquello que sentía por ti. Me veía como tonto,como un estúpido pensando que podría conquistar tu corazón.
-Esas rosas eran par mi. Y tus manos estaban heridas cuando te marchaste. Fueron las espinas. Ese mismo día que te marchaste yo fui directo a la cabaña, era el único lugar donde podía estar, llorar sin que nadie me dijera algo, grite muchas veces tu nombre al aire. Para que me oyeras, en realidad no quería que te marcharas. Y vi aquellas rosas, unas tenían los pétalos llenos de sangre. Tome unas y las guarde. Por que recordé que llevabas tus manos heridas. Pero no tenia la certeza de que hubieses sido tú el que las habia destruido y la razón por que lo hiciste. Muchas veces grite tu nombre al aire. Pero jamas recibí respuesta. Hasta que me acostumbre solo a la compañía de Janet. Muchas veces te escribí, pero las cartas se quedaban en la casa del albor. Creo que aun deben estar allí. Me hiciste mucha falta, no sabes cuanto.
-Pero jamas me demostraste, nada. Solo me defendías de las personas y ya. De resto solo compartíamos una que otra vez algo entre los tres.
-Para mi estar con ustedes dos era la felicidad, vivía mi realidad día a día. Eran mis únicos amigos. Tú tienes que recordar que muchas veces tenerte cerca también me afectaba, yo tenia que salir corriendo cuando tú me tomabas de la mano por cualquier cosa o si llegabas a escondidas con cualquier fruta y me la dejabas en mi bolso. Fueron tantas las cosas que aun recuerdo, que eran mi motivo de seguir allí. Pero después de...