-Sam, no corras el suelo esta resbaladizo, ten cuidado no te vayas... por Dios que te dije, déjame revisarte.
-No paso nada solo me resbale, no te preocupes.
-Claro que si me preocupo, tus padres confían en mi, así que déjame revisar.
-No es nada.
Sebastian no hizo caso y la sentó en el piso de nuevo le subió pantalón deportivo y reviso ambas rodillas. Eran solo unos raspones. Pero vio que ella se quejaba de las manos. Al tomarlas junto a las de él. Sintió una manos muy suaves y delicadas, y deseo besarlas con pasión. Pero volvió a la cordura y saco de su bolso de cintura una gasa húmeda y empiezo a limpiarla. Estaban tan cerca y en un momento tan intimo que ambos se quedaron helados, él seguía limpiándolas hasta que sin pensarlo las puso en sus labios y les dio un delicado beso. De pronto se levanto y dijo:
-Bien con eso es suficiente ya mañana no tendrás nada. Así dice la canción,- se bufo y se rió de su incomodidad.
-¿Cual canción?,- pregunto Samantha.
-Esa que dice: Unempilo, umsila wexoxo, uma ungaphilile namuhla uzophila kusasa.
-Aja y entonces, no sigo entendiendo nada,- replico Samantha.
-Es que se me va mejor en Zulu, que en español las canciones,- respondió Sebastian sonriendo.
-¿Y que fue lo que cantaste? ¿otro ritual de tribus?
-No esta ves es una canción muy tradicional de Venezuela. Que dice: >
-Dios Sebastian. Tú nunca estas molesto, todo para ti es diversión.
-Por supuesto cariño. Mientras vas conociendo caminos de la vida, vas valorando mejor todo y te das cuenta que debemos disfrutar de ella, no que ella disfrute de nosotros. Ven, levántate o ¿quieres que te cargue un rato como una bebe?
-No gracias. Esa etapa ya paso.
-Ves, ya superaste algo en tu vida. Como que como niña mas madura debes ser mas consciente de las cosas, como ser obediente cuando alguien te sugiera algo para que no pase lo que acaba de pasar. Bueno en fin como te decía, cada experiencia te ayuda a mejorar tú sistema de vida. Por ejemplo, ¿quieres caminar o nos sentamos frente al lago?
De inmediato respondió, no quería estar cerca de nada que tuviera que ver con lagos y estanques.
-No, prefiero caminar, sigamos a ver donde llega este camino.
-Los caminos nunca tienen fin, ¡sino quieres!. La decision la tomas tú cuando quieras que se acabe. Ese es la manera en que yo defino mi vida. Como te decía Samantha, mi vida aunque tú la veas de un punto de vida tranquilo, he tenido que lidiar con mucho estrés, cansancio, agotamiento físico y mental y aun a veces solo prefiero alejarme de todo para no explotar, muchas veces son por que me dejo llevar por ver tanta injusticia en la vida, he tenido que lidiar con tanto sufrimiento ajeno que es como si fuese mio propio y en verdad me afecta igual que al que lo esta viviendo. En África no fue fácil la vida y mucho menos ver morir a personas inocentes por personas que solo pensaban en sus odios y en sus ganas de ser dueños del mundo. Yo ame tanto a esa gente, que me fue muy dificil salir de alla. Pero aun así lo tuve que hacer.
-¿Y por que saliste de alla?
-Por que me vi obligado estaba en riesgo la vida de las mujeres y la mía propia. Cuando salimos de la tribu Zulu, lo hice consciente de que Akin jamas me perdonaría por haber sacado a esos chicos y mujeres de alla. Pero yo sabia que si no lo hacia los matarían a todos. Y un día Nadjela su esposa, se dio cuenta de mis intenciones y me pidió que me llevara a todas las mujeres embarazadas, hablo en secreto con todas ellas y una noche sin hacer el menor ruido salimos de allí, lo mas doloroso era que Nadjela también estaba embarazada y decidió quedarse para salvarnos a nosotros. Ella sabia que si Akin se daba cuenta de que habíamos salido de allí nos matarían ya fueran las otras tribus o él si se daba cuenta, pero ella lo embriago para que no se diera cuenta. Pero sabíamos que cuando se despertara si iba a enfurecer mucho por que también me traje a su hijo menor Jasir. Nadjela me lo entrego con el corazón en la mano, sabia que me estaba entregando una parte de su vida pero no podía permitir que todos sus hijos se llenaran de odio y vivieran la vida que en ese momento estaban viviendo los demás. Le prometí que lo cuidaría y así lo hice.
-¿Y donde esta ese niño?, pregunto Samantha incrédula.
-En Canadá,- respondió él un poco afligido.
-En Canadá y ¿que hace alla?.
-Lo que sucedió fue que cuando llegamos a Estados Unidos se me presentaron muchos problemas para poder entrar con el niño y la única manera de poder ayudarlo fue contratando a una pareja de Canadienses ellos lo adoptaron temporalmente mientras yo pueda ir a buscarlo. Pero... no he podido ir por él.
-¿Por que? ¿que te ha detenido?
-Al principio quedamos en que ellos dejarían pasar unos meses antes de poder entrar en Estados Unidos. Yo me comunico con ellos a diario y hablo con Jasir. Cuando ya habian pasado unos meses, ellos empezaron a decir que no podían viajar por que Mia la esposa de Liam Smith los chicos que adoptaron a Jasir estaba enferma. Luego que sus padres habian muerto. No se que esta pasando hasta Jasir no habla casi conmigo, cosa que me tiene preocupado. Por eso es que tengo que buscar la manera de ir por el.
-¿Pero que te detiene?
-Que soy soltero y no me dan el niño, hasta que no logre casarme para poder adoptarlo.
-¿Lo piensas adoptar?,- Samantha respondió un poco sorprendida.
-Si, yo le prometí a Nadjela, que lo cuidaría y lo protegería como si fuera mi hijo, y así lo haré,- respondió él cabizbajo. Apenas tenia ocho meses, cuando lo saque de los brazos de su madre. Ahora tiene tres años y medio.
-Y desde hace cuanto tiempo, no hablas con él.
-Aproximadamente tres meses. Mia solo me dice que esta jugando, que esta dormido, que salio con Liam de compras. Siempre me lo ponía al teléfono sin problemas y eso me tiene preocupado. Por eso es que tengo ganas de ir estos días alla, para ver como esta. Y regresar a ver como termino de resolver todo esto.
-Dios Sebastian, tú si que tienes la vida complicada. Y yo que pensé que estabas mas...
-Por eso es chiquilla caprichosa, que no todo es lo que parece. Si tú ves que los problemas estan mas fuertes tienes que tratar de ver las cosas de otro punto de vista por que si no todo seguirá complicándose aun mas.
-Y ¿sino logras casarte pronto?, ¿como vas hacer?
-Fácil, contratare a alguien para hacer y después que haya adoptado al niño me divorcio y ya.
-¿Queee? Dios Sebastian serias capaz de hacer eso, por ese niño que ni siquiera es tuyo.
-No lo habré engendrado. Pero si lo recibí el día que nació. Fue el primer niño, que recibí en mis años de medico, jamas pensé presenciar un parto, lo mio es la estética, otro tipo de medicina no la ginecólogica.
-¿Pero los médicos no pasan por ese proceso?
-Si, Sam. Pero con otros médicos y eso es al principio de la carrera no le das tanta importancia como la que tiene cuando no tienes la manera de recibirlo. Ese chiquillo en realidad me hizo sentir como un verdadero ser humano. Tenerlo en mis brazos, llorando era una gratificación demasiado especial.
-Pero adoptarlo y con una mujer que no amas. Esto es algo que tendrías que pensar mucho.
-Por él seria capaz de lo que sea. Tengo una promesa que cumplir y eso haré.
-Y tú felicidad. Y si de pronto te enamoras y estas casado.
-Como te dije Sam. Luego que resuelva lo del niño lo demás sera sencillo, me divorciare y listo. Y si la persona que logre enamorase de este ser, me ama en realidad pues tendrá que amar también a Jasir.
-¿Eso tuvo algo que ver con los rompimientos de tus relaciones?
-Algo. Pero en realidad es como te conté. Mientras no tengas amor verdadero las cosas no surgirán como lo deseas.
-Mira Sebastian ese árbol de guayaba, tiene una frutas espectaculares.
-Si pero estan muy altas y no hay como tumbarlas.
-No hace falta yo me subiré y tu las atraparas.
-¿Que?, no ¿así como te subistes en el árbol de mango? Ese día tenia el alma en la mano solo pensar que te cayeras de alla. Imaginare la guayaba que es aun mas liso el árbol me muero.
-No seas niño, Sebas. Ni que fuera la primera vez que me veas montar en un árbol cuantas veces no lo hacíamos juntos. Ven vamos a subir, los dos y nos comemos las guayabas alla arriba.
-No, eso era cuando eramos dos chiquillos ahora ya somos personas adultas. Madura Sam.
-No seas tan pesimista o es que ahora le tienes miedo a los arboles,- se burlo y ya estaba escalando el árbol. Ella tenia una agilidad en sus manos y piernas que Sebastian quedo impresionado con la facilidad que trepo.
-¿Te volviste muy ágil trepando?, yo creo que no podre subir.
-Ven déjame ayudarte, toma mi mano he impulsate de una vez.
-Aquí voy, solo falta que me fracture un brazo o una pierna por seguirte la corriente.
-Ya cállate y sube, a la cuenta de tres. Uno, dos, tres,- lo halo de un tiro y en segundo estaba a su lado. Viste lo fácil que es.
Ambos se sentaron en ramas diferentes y de una vez empezaron a comerse las guayabas.
-Están deliciosas, pero no vayas a comerte las semillas no es muy saludable. De pronto la miro y estaba tragando un buen bocado. Dios Samantha, no me hagas quitarte esas guayabas de la boca.
-Sebastian solo me voy a comer esta y ya. No soy muy adicta comer esta fruta, ademas yo también se que es lo bueno y lo malo. Quedate quieto.
-Si te veo meter otra guayaba de esa manera te la quito en un solo salto.
-Ven acércate, a ver si te atreves, - en eso se alejo aun mas de él y se acerco a una rama mas delgada.
-Vamos Sam, no hagas eso, no estoy bromeando, esa rama esta muy delgada para resistir tú peso.
-Tranquilo es de guayabo estas son muy fuertes. Mira que paisaje tan hermoso se ve todo el lago y mira donde estan los viejos. Jugando bolas criollas. Ya los íbamos a encontrar.
-Jajaja, que bien que se estan divirtiendo. Menos mal que no me fui de viaje sino estarían encerrados en aquella casa.
Sebastian miro a su alrededor y como pudo bajo de un salto. No le gustaba estar en un árbol por mucho tiempo, así que ya habia complacido a Samantha. Estaba mirando para la cima cuando sintió un estruendo caerle encima. La rama donde estaba Samantha se habia quebrado y ella estaba guindando en la rama mas gruesa.
-Santo Dios, Sam. No te sueltes todavia estas muy en alto déjame subir.
-Nooo, ya me estoy soltando, me voy a tirar para ver si... -se soltó e hizo un movimiento cayo en sus brazos y ambos cayeron al suelo.
Sebastian como pudo la sostuvo en brazos y ella quedo atada a sus brazos. Ella reía al ver la cara de susto de Sebastian.
-Yo no se por que tú nunca vas a cambiar. Siempre buscando hacerme enojar, pero no lo vas a lograr. Mira lo que hiciste, mi camisa quedo manchada del césped.
-No te preocupes con mi primer sueldo te comprare una camisa idéntica a esa.
-¿Y cuando empiezas a trabajar? ¿Por que tengo entendido que aun no has salido a buscar trabajo?
-Sí, lo sé. Por eso te estoy diciendo que cuando tenga mi primer sueldo. No te dice cuando,- se rió a carcajadas y aun no se levantaba de encima de Sebastian y él tampoco quería que ella se apartara.