Capítulo 12

2164 Palabras
Todos terminaron de desayunar y decidieron ir a empacar para salir temprano y llegar a la hora de almorzar. Sebastian estaba acostumbrado a  mantener una maleta casi lista por si acaso le tocaba salir a toda prisa. Esa era su versión de explorador. Solo tomo una que otra cosa y la metió en una maleta de mano.  Mientras que en casa de los Normat, Samantha estaba vuelta un ocho, habia dejado un gran desorden cuando salio en la mañana. Ahora tenia que empacar para unos cuantos días en un club campestre. Ella sabia que en esos sitios se practicaban muchas actividades al ambiente, piscina, lagos, tenis, juegos criollos deportivos, y en las noches concursos y uno que otros bailes. Así que mejor y llevaba dos vestidos de fiesta, con sus respectivos zapatos, jeans, shorp, camisetas, sandalias y todo aquello que abarcara estar en lugares donde la naturaleza es la prioridad. El centro Campestre La Llovizna,  ofrece una experiencia única llena de diversión y entretenimiento y para ello cuentan con piscinas con divertidos toboganes, cancha de paint ball, tirolina, pared de escalada, parque infantil; y para disfrutar del campo ofrecen paseos a caballo, granja de contacto, con vacas, becerros, cabritas, chivos, guacamayas; paseos en botes de pedal, un bello paisaje y sobre todo una agradable atención.  Sebastian apareció en un tiempo recordó ya habia cerrado su casa y sus maletas estaban en la sala, Cesar y Victoria ya estaban listos también, ya que ellos apenas habian desempacado algunas cosas, solo faltaba que Samantha  apareciera, así que Victoria se dirigió a su cuarto apenas pudo entrar. Habían cosas tiradas por todas partes. -Dios Samantha que sucedió aquí. Parece que paso un tornado, hija.  -Ay mamí, hasta que por fin apareces, sabes que no estoy acostumbrada a  salir así de momento. Y no se si llevo las cosas necesarias para ese paseo. -Pero hija relájate, no parecen cosas tuyas. Jamas te ha importado lo que te pones y ni siquiera si la ocasión amerita un vestido tu te pones un pantalón y una blusa. Ya cambiaste de opinion. -Mamí, por Dios. Eso era antes. Ahora es diferente. -Y ¿porque es diferente?, - déjame ayudarte le quito unas cosas de la mano y empezó a ponerlas en la peinadora. -Mamá, eso... creo que... -Hija, no creo que eso te vaya a servir en un lugar como ese, ya déjame arreglar tus cosas y ya. Tenemos que salir pronto. Tu padre y Sebastian estan en la sala esperando por ti. -¿Ya Sebastian esta aquí? -Uuff, ya tiene unos cuantos minutos esperando por eso fue que decidí venir, sabia que estabas formando un berrinche con tus cosas. -Es que, deberían de hacer las cosas con calma, yo no pensaba ir a ese paseo. -Si, pero da pena con Sebastian que muy gentilmente nos va a llevar, así le haces compañía. No pensaras que va a pasar todo el tiempo aburrido en las actividades de los viejos. Ademas tú que vas hacer encerrada en estas cuatro paredes. -Ya mamí no empieces. -Bueno listo, aquí esta  todo lo que puedes necesitar en este paseo y trata de aprender como Sebastian, todo esta como debe ser. Samantha la miro con ceño fruncido y le pelo los dientes en gesto de rabia. Mientras que Victoria se reía y tomaba la maleta y salia. Ya todo estaba listo. Cuando Cesar y Victoria salieron con las maletas Sebastian tomo a Samantha por un brazo y le dijo en el oído:  -Lleva un poco de dulce en una bandeja, no creo que por alla, preparen este dulce como tú. Samantha se erizo, al sentir sus labios tan cerca de su cara y sin decir nada solo regreso a la cocina y busco el dulce, lo puso en una bandeja de vidrio y lo metió en el bolso de mano, no quería provocar a su padre. Sebastian tomo las llaves, mientras que Cesar y Victoria ya estaban montados en la todo terreno. Samantha tenia que compartir el puesto de adelante con Sebastian. Cosa que ella veía como un poco incomodo, pero Sebastian se sentía bastante agradecido. Eran las diez de la mañana, cuando salieron de la urbanización. Deberían de estar a eso de las dos de la tarde a la hora de almorzar.  El viaje fue muy placentero, Sebastian se encargo de hacer chistes y comentarios todo el camino que no hubo un momento de aburrimiento. Todos reían a carcajadas. Hasta canto una ranchera en Zulu, que Cesar quiso imitar y parecía un cochino cuando lo estan degollando.  -Bueno señores estamos llegando al club. ¿Tienes algún pase o algo que te identifique, Cesar? -Déjame hablarle al vigilante. Yo me encargo de eso Julian Castañeda me dijo que dijera que era su invitado de la semana. -¿Su invitado de la semana? Como así, es que invita a muchas personas cada semana. -Debe ser, eso fue lo que me dijo. De todas maneras lo llamare por si acaso.  Cesar se comunico con Julian Castañeda y este de inmediato hablo con el vigilante y lo dejaron pasar. Ese lugar realmente era hermoso desde la entrada. Se sentía realmente relajante. y Se veía que tenia unas extensiones muy grandes, que en un día no creerían conocer. Cuando bajaron de inmediato fueron recibidos por el mismo Julian y su hijo. Un chico de apenas unos diecinueve años. Muy bien parecido. Que de inmediato se prendió de Samantha. Cosa que Sebastian capto de manera suspicaz. Y sin decir palabra tomo a Samantha del brazo y la llevo hacia un espacio muy hermoso del lugar una fuente. Mientras que los demás hablaban. Y les asignaban unas habitaciones. De pronto Victoria los llamo y estos devolvieron la mirada, y se dirigieron a ellos. -Vamos a llevar las maletas a las habitaciones y luego venimos a almorzar,- y luego se le acerco a Sebastian he hizo que se inclinara un poco y le dijo al oído. -Fuiste muy mal educado, no esperaste a que el señor Julian nos presentara a su hijo, no creas que no me di cuenta, así que te disculpas. El inclino la cabeza en aceptación de su error. Y sin esperar a que alguien mas dijera algo aclaro: -Disculpe señor Julian, por haberme retirado de esa manera pero es que esa fuente tiene un atractivo muy hermoso que no pude evitar que Samantha pidiera un deseo en ella. Samantha lo miro incrédula, no sabia de lo que estaba hablando, pero le siguió la corriente. -Si, desde que entramos algo en ella nos llamo la atención. Julia los miro y sonrió agradecido, en realidad esa fuente fue idea de él. Y le halagaba la idea que les agradara. No se preocupen les respondió. -Espero que les agraden la estadía en el club, les presento a mi hijo Jackson Castañeda. Él les mostrara las cabañas donde se quedaran. No hay problema en compartir una. Solo esperaba que viniera Cesar con su esposa como me dijo que vendrían solos no pude organizar otra cosa. -Si esta bien, no se preocupe. Estaremos bien,- respondió Sebastian alegre por que iba a compartir la cabaña con Samantha. Si fue un caso de emergencia, no podía conducir así que le ofrecí mi compañía. -Magnifico, me alegran que estén aquí. Vamos hijo llévalos a sus cabañas y luego los traes al comedor. Apenas y estan sirviendo en este momento, iré a ubicar las mesas. -Siganme, por aquí.  Todos los siguieron como niños marchando. Sebastian llevaba las maletas de un lado y el bolso de mano cruzado en el cuello del otro lado el brazo de Samantha ensartado en el suyo. Como prenda. Ella no sabia como reaccionar. Le parecía que estaba exagerando con su comportamiento. Mientras que Victoria y Cesar se burlaban de ellos. Cuando llegaron a las cabañas, les entrego un par de llaves. Una a cada uno de los caballeros.  -Bueno decidan, donde se quedaran para regresar a almorzar, ya debe de estar por empezar el primer espectáculo del día. Los dos hombres decidieron meter las maletas en una sola casa y regresar de inmediato con el chico. Ya se habian emocionado. Las mesas quedaron separadas pero Julian prometió que los siguientes días ya cambiarían las cosas. Samantha y Sebastian compartieron la mesa juntos, mientras que Cesar y Victoria la otra, estaban un poco retirados pero por ese día no habia problemas. Los servicios empezaron a llegar. Era ternera a la brasa, con yuca ensaladas y otras delicateses. El indiscutible vino rosado y para completar el agasajo una orquesta tocando unos pasos dobles que muchos estaban comiendo y sus pies revoloteaban debajo de la mesa. Pero Sebastian no pudo evitar, el deseo de bailar una pieza en ese momento, así que tomo a Samantha y la llevo a la pista de baile. Mientras bailaban muchos aplaudieron el acto y otros lo siguieron. En realidad la música era pegajosa. Samantha aprecia una muñequita de trapo, que él manejaba a su antojo y ella se dejaba llevar solo por el roce que la dejaba sin aliento. Cuando la llevo a la mesa estaba llegando el servicio, y con ellos una nota. -Hijos, pórtense bien no me hagan arrepentirme de haberlos traído, mamá. Ambos se rieron y Sebastian tomo la nota y la guardo en el bolsillo de la camisa. -Bien a comer, ya mamá Victoria ya nos capto en un desorden, así que a portarse bien mientras los tengamos cerca. Todo estaba muy bien hasta que de pronto, una pareja empezó a pedir ayuda. El esposo de la señora se estaba ahogando, Sebastian se levanto de inmediato lo levanto lo tomo por detrás puso sus manos en el pecho y le apretó con tal fuerza dos veces que el hombre expulso un trozo de carne que tenia trabado en su garganta. Él hombre pudo respirar tranquilamente, y de inmediato Sebastian lo examino. Ya todo habia pasado solo fue un pequeño susto. Varios socios se acercaron y en ellos estaban Julian Castañeda. Lo que habia hecho Sebastian habia sido heroico, un momento mas y el amigo de uno de los socios habría muerto. -Gracias, no sabe lo agradecido que estamos, si le paso algo a ese viejo nos morimos,- dijo uno de ellos. -No, se preocupen ya todo paso. Soy medico y actuó por instinto,- se río desinteresadamente. -Gracias a Dios que estaba aquí en este momento doctor,- replico otro de los socios. Y dijo a los demás. Me lo atienden con lo mejor y a su esposa. No sabe lo importante que es este señor para nosotros y usted le ha salvado la vida. -Sebastian no se habia fijado muy bien en quien era pero todos los allí presentes le tenían un aprecio muy grande. Cuando quiso mirarlo ya se lo habian llevado de allí. -Bueno que continué la actividad ya todo paso, dijo Julian a todos los presentes. Disfruten del evento. Y sin decir nada mas salio del salon junto a los demás socios. Samantha no pronuncio una palabra, en toda la comida. Aun tenia en su mente las palabras de aquel hombre >,- la veían como si fuese la esposa de Sebastian. Que locura. Ella quería ser la esposa pero de Juan Andrade. Ahora para ojos de otros era la esposa de Sebastian Garcia.  -Ey Sam, te estoy hablando. Sam, Samantha, despierta. Ella lo estaba mirando y de pronto se dio cuenta que estaba sonriendo como una tonta y perdida en sus pensamientos. -¿Dime que paso? -Nada, solo quería saber si querías caminar un poco para hacer la digestión. Tú mamá y tú papá ya salieron. -Si, claro vamos. Y a donde se irían a meter. De seguro a dormir la siesta, cosa rara en ellos. Bueno, te sigo. En realidad estos lugares no son mi fuerte. -Ven, vamos a caminar por el sendero a ver a donde nos lleva. -Le tendió el brazo y ella de inmediato acepto con gusto. -Donde estarán aquellos dos chicos, - se pregunto Samantha. -¿Quien sabe? Pero dejemoslos solos. De pronto estan disfrutando de la cabaña y ... -Ay Sebastian por Dios mis padres no creo que todavia anden en eso. -Como que no, si ellos aun tienen esa chispa activa. Tú no te das cuenta por que eres su hija pero yo si se cuando las parejas todavia andan en esas actividades. Samantha se sonrojo  de pronto, sera que Sebastian se daría cuenta que ella...sacudió la cabeza y se dio cuenta que el se estaba burlando. -Eres un tonto, Sebastian El se reía  a carcajadas, la cara que Samantha habia puesto era delatora. Habia caído inocentemente en su broma. -Bueno señora, mía. Yo creo que el camino continua por este sendero pero tienes que escalar. ¿Quieres hacerlo? Ella no respondió solo continuo, caminando y sin decir nada acelero el paso y camino muy adelante de él. Estaba enojada. Volvió de nuevo aquel recuerdo que ella quería olvidar pero que Sebastian sin querer habia vuelto a revivir con sus bromas.
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