Capitulo 15

2434 Palabras
Sebastian era un hombre he habia aprendido a conocer un poco a las personas y a una de ellas era Samantha Normat, ese brillo en los ojos le decía que aun no era hora de que ella abriera sus pensamientos y sus sentimientos a otras personas. Ella de alguna manera tenia que sentirse libre de poder hacerlo sin sentirse comprometida y mucho menos creer que le debía contar al mundo su triste historia. En algún momento de la vida tendrá que superar ese trance. Y cuando lo haga sera libre de compartirlo con alguien mas. No como algo doloroso sino como una experiencia de vida que tenia que vivir. -Bien Samantha, creo que ya debemos regresar. Tus padres deben estar buscándonos por todos lados. -si, eso es muy cierto. Aunque se veían muy distraídos jugando bolas criollas. -Ven vamos, caminemos por este sendero de regreso parece que es mas corto que por donde nos vinimos. -¿Te parece? -Si, cuando estuve alla arriba me di cuenta de eso. -Jajaja, yo ni pendiente de eso. -Si, yo se que jamas te das cuenta de las cosas importantes. Tu visión de las cosas es muy diferente de otros. Por eso tomar decisiones a la ligera es algo de debes de controlar un poco mas. -Esta bien Sebastian. Aunque tú no me creas lo suficientemente madura, estoy completamente segura de lo que te estoy ofreciendo. Pero si no lo quieres aceptar... -Dale muchacita loca, olvida esa idea. -Como quieras y si de pronto te decides, no dudes en preguntarme de nuevo. -Deja ya de estar metiendo ideas locas a mi cabeza, mira que tienes una facilidad de convencimiento. Aunque te diré que esa etapa ya la supere contigo. -En serio y ¿como te subistes en el árbol de guayabo? Solo insistí un poco,- se rió de él. -Te das cuenta ahora te burlas. -Pero es que tú eres tan... terco. No es que me burle pero es una buena idea lo que te plantee. -Buena o no, olvídalo. La caminata se hizo mas corta, estaban llegando a la civilización ya se veían mas personas a su alrededor pero Cesar y Victoria no se veían por ningún lado. Aunque de pronto un grupo de chicas estaba mirando con cierta picardia a Sebastian, cosa que Samantha alerto de pronto. Y sin decir una palabra le tomo del brazo y se guindo como una pereza. -Por que no los buscamos separados, tú vas por alla y yo los busco por aquí. Donde ella con cierta masilia respondió de inmediato. -No, después nos perdemos todos y sera mas complicado. Sebastian la miro de pronto sorprendido por la respuesta tan cortante que sin decir nada mas solo empiezo a buscarlos con la mirada. -Mira creo que van directo a las cabañas por alla. Él la encamino de una vez y cuando pasaron cerca de aquel grupo de chicas ella inclino su cabeza en su hombro y él reacciono abrazándola con mas seguridad. -¿Estas cansada? le pregunto cuando ya casi alcanzaban a los Normat. -No. ¿porque? -No, por nada. Mira a esos dos. Y que preocupados por nosotros. -Ven vamos a darles un susto. -No Sam, tus padres ya no estan para eso. Compórtate. -Ah, no seas aguafiestas. Ahora ni siquiera puedo ser divertida, solo quería reírme un poco. -Pero no así. ¿Te quieres reír?. -Si. -Muy bien entonces aguanta esto. La tomo en brazos y empezó hacerle cosquillas por todas partes y ella gritaba que ya no le hiciera mas y fue tanto el escandallo que armo que todos los que estaban caminando por allí se dieron la vuelta, incluyendo a los Normat. -¿Ya te reistes lo suficiente? Samantha seguía pataleando de la risa hasta que pidió casi sin poder hablar que la dejara en paz. -Si, es suficiente, ya no mas. En eso se dieron cuenta que habian sido la atracción del momento. Y Cesar y Victoria se les acercaron muy tranquilamente. -Se estan divirtiendo mucho chicos,- pregunto Victoria muy suavemente ante la mirada de muchos. Ambos se pusieron firmes y sin decir mucho Samantha tomo el brazo de Sebastian y siguieron el camino a la cabaña, en completo silencio. Cuando ya estaban dentro él la agarro y la tiro al sofá y continuo haciéndole cosquillas, ella seguía pataleando pero no podía escapar de aquellas manos, hasta los Normat aparecieron de nuevo ante ellos. -Ustedes dos necesitan en realidad una niñera. No se cansan de llamar la atension. -Deja a los chicos en paz Victoria, vinimos a divertirnos, ademas ellos son jóvenes. -Disculpa Victoria es que Samantha me pidió que quería reír, así que la mejor manera que encontré fue esta.- Y de nuevo la tomo por las costillas y empezó a hacerle cosquillas. -Ya, ya no mas. No aguanto mas estoy que me hago en la ropa suéltame, mamá dile que ya es suficiente. -Sebastian, ya es suficiente, la niña se va hacer en la ropa déjala en paz. Él obediente y sin replicar la soltó. -Viste que él loco eres tú,- al terminar de decir eso salio corriendo en búsqueda del baño. Aun no sabia donde estaba, ya que no habian entrado a conocer la cabaña, no era muy grande. Tenia dos habitaciones un baño, un recibidor, una cocina pequeña, aunque ellos no habian llevado nada para preparar. Era bastante cómoda para dos personas. -Bien entonces, ahora me dirán como nos vamos a distribuir, -pregunto Cesar que quera descansar un rato antes salían a cenar. -De la manera mas lógica. Vamos a ver la otra cabaña y luego decidimos. -Perfecto, vayan ustedes yo espero a Sam mientras sale del baño, yo también necesito usarlo. -Bien ya regresamos. Ambos salieron y fueron de inmediato a la otra cabaña. Esa estaba comprendida de una sola habitacion con una cama matrimonia, un baño, una sala, y una cocina. Comida para una pareja. Victoria y Cesar se miraron la opción era que ellos dos se quedaran en esa cabaña o dormir incómodos los dos en una cama pequeña para ambos. -Tú decides cariño,- dijo de inmediato Cesar. Recuerda que ellos no tenían preparado dos cabañas para nosotros y aun así nos accedieron esta. -Bueno, no creo que aquellos dos se vayan a oponer, en quedarse en esa cabaña. Cuando llegaron a la cabaña de nuevo los oyeron discutir. Sebastian quería usar el baño y Samantha no quería salir de allí. -Vamos Sam, sal de allí. Si no sales ya cuando lo hagas...-no termino de decir la frase Victoria estaba a su lado con los brazos cruzados. -Samantha Normat sal de allí inmediatamente Sebastian necesita usar el baño. Ella en silencio salio del baño y él sin decir nada mas la tomo del brazo la puso de un lado y entro corriendo. Luego de unos minutos mas salio y fue directo a donde estaban los demás, Samantha estaba en el sofá en brazos de su padre y Victoria sentada a un lado revisando el programa que tenían previsto realizar en el club. -Bien chicos, solo tenemos dos cabañas, una con dos habitaciones y la otra con una sola habitación. Así que no queda de otra que ustedes dos se quedaran aquí. ¿Ustedes creen que pueden pasar estos días tranquilos sin provocar problemas? Ambos se miraron y se echaron a reír. El destino les estaba dando la oportunidad de continuar con la idea loca de Samantha era lo que pensaba Sebastian. Y Samantha de pronto pensó en lo divertido que seria pasar esos días con él, solos. -No te preocupes Victoria, aquí estaremos bien. -Si me preocupo. No por que desconfié de ti. Si no de esta niña que es muy tremenda inventa cada cosa. -Ay mami, por favor. No exageres, yo me se comportar cuando tengo que hacerlo. -Bueno cuidado y prenden este lugar ok. -Vamos cariño quiero descansar un rato, antes de salir a cenar. -Muy bien nos vamos a ir, recuerden que la cena la servirán a las ocho, no vayan a llegar tarde, yo te conozco Samantha. -Ve tranquila Victoria yo me encargo de esta niña, allí estaremos muy puntuales. -Confió en que así sea y dejen de estar llamando tanto la atención. Ustedes ya no son unos niños. -Si, tienes toda la razón Victoria,- respondió Sebastian con los brazos cruzados en la espalda. -Vamos cariño. -Dios Cesar cuando sera el día que no estés tan acelerado. Vamos entonces. Victoria cerro la puerta y Samantha le lanzo un cojín a Sebastian por la cara y él le salto encima y le continuo haciendo cosquillas. -Pídeme perdón, anda pídeme perdón sino no te voy a dejar en paz. Ella pataleaba de alguna manera le encantaba que Sebastian tuviera ese contacto con ella. -No te voy a pedir perdón, suéltame. Voy a llamar a mamá. -Llámala, anda a ver si puedes. Él continuo haciendo costillas hasta que ella lo ensarto con sus piernas hacia ella y él quedo inmóvil a aquel movimiento, y no era por que no se podía soltar sino por la posición y el contacto tan directo que tenían ambos. -Esta bien te dejo en paz, ahora déjame levantarme. -Aja no te puedes levantar. Ahora soy yo la que te tiene en mis manos, perfecto. Vamos levántate,- le dijo sonriendo. -Claro que me puedo levantar,- le contesto pero no podía hacerlo de pronto sintió que su cuerpo estaba reaccionando aquel contacto. Así que no quiso incomodarla. Anda Samantha suéltame y te prometo que no te molestare mas. -No, te suelto. Bueno esta bien te soltare con una condición. Él sentía que si seguía así no aguantaría un minuto mas y la besaría. -¿Cual condición dilo rápido? -Y ¿por que? Aun es temprano para ir a cenar. Ademas debemos bañarnos y arreglarnos antes de presentarnos de nuevo a la recepcion. -Suéltame Sam, por favor ya mis brazos se estan entumeciendo. Él estaba haciendo una fuerza descomunal para evitar el contacto mas intimo. -Aja, bueno entonces promete que si tu te llegas a casar con alguna chica sin estar enamorado por ayudar a Jasir esa seré yo. Prometelo. -Esta bien te lo prometo. -Bien repite conmigo. Samantha te prometo que me casare contigo si llego a tomar la decision de ir a buscar a Jasir y no me enamorado de alguien mas. -Te prometo que me casare contigo si, no tengo con quien hacerlo esta bien, ahora suéltame. Ella fue cediendo poco a poco hasta que el logro safarse por completo en una direccion incomoda, de pronto se lanzo en el sofá y tomo un cojín y se lo puso en medio de sus piernas. Ella quiso quitarle el cojín sin darse cuenta que él estaba en una posición incomoda y él solo cruzo sus piernas y sujeto el cojín con la mano. -Ya es suficiente Samantha, ve a desempacar, déjame a mi la habitacion que esta mas cerca del baño. Y al decir eso ella se levanto corriendo y tomo su maleta y fue directo a la habitacion que estaba al lado del baño. Ella no se dio cuenta que esa habia sido una treta de Sebastian para que ella se alejara un poco de él. Cuando ella salio disparada él suspiro. Un segundo mas y tendría que haberla besado, por lo menos, su virilidad estaba en su maximo apogeo.  Cuando logro levantarse tomo la maleta y luego en unos segundos ya estaba duchándose, duro allí casi veinte minutos. Y eso porque Samantha le toco la puerta y le pregunto si estaba despierto. Unos segundos mas y salio con su cabello mojado y su bata de baño blanca se veía realmente sexy. Ella estaba parada frente a él y sin decir nada entro acelerada la baño. Al verlo así sintió que todo su cuerpo se erizaba. Estaba sintió de nuevo aquella sensación tan divina por aquel hombre... Samantha no duro mucho en la ducha. Y cuando salio la puerta de la habitación de Sebastian seguía cerrada. No podía imaginarlo de otra manera hasta que sintió que estaba abriendo su puerta ella entro corriendo a la suya. Él ya estaba listo, realmente se veía encantador y muy sexy. Ese aroma que emanaba era realmente atrayente. -Samantha salio unos minutos mas tarde, se habia colocado un vestido suelto al cuerpo con tirantes muy elegante y se habia recogido el cabello en un moño que la hacia ver un poco mas madura venia colocándose un collar que no podía ensartar hasta que él se acerco y sin preguntar le tomo las manos y le abrocho la gargantilla. Le dio un beso en el cuello que la hizo gemir en lo mas profundo de su ser. -Estas hermosa, no pareces una niña de diecisiete pareces de treinta. Con una chica así me casaría con los ojos cerrados. -Bobo, tanto así cambie. -Es que los trapos a veces cambian a las personas. Y tú distes un cambio de trescientos sesenta. Sam, te puedo hacer una pregunta. -Dime Sebastian, ¿que quieres saber? -¿Donde dejaste el dulce de mango? -Mamá lo guardo en la nevera, ella lo vio en mi bolso cuando yo guarde mi móvil y pues me lo saco y lo metió en la nevera. -Sera que podemos comer un poquito antes de ir a cenar. -Ven vamos. Pero ten mucho cuidado no te vayas a llenar la camisa y luego digas que fui yo quien te la mancho. Sin pensarlo Sebastian la siguió a la cocina se sentó frente a ella, mientras ella le servia un gran plato. -No Sam, es demasiado crees que yo me pueda comer todo eso. -Entonces me dejas un poco. -Bien. De acuerdo, pero ven siéntate aquí a mi lado yo mismo te lo dare. Ella obedeció y sin chistear se sentó a su lado parecían dos enamorados en realidad, él disfrutaba tenerla allí para él aunque fuese como amigos. Aun no sabia si aquello tan fuerte que habia sentido por ella aun estaba allí ademas de ser su amiga. Cuando el saboreaba un bocado le ofrecía uno a ella, permanecieron en silencio mientras lo comían. Sentían que las palabras estaban demás. Hasta que sin querer ella dejo caer un poco de la miel en la parte de su pecho desnudo. Él tomo una servilleta para limpiarla antes de que llegara al vestido. Con mucho cuidado limpio esa parte tan intima sus ojos se encontraron en ese instante. Él quedo impregnado de su exquisito olor a su perfume y al aroma del dulce. Se inclino un poco él iba a besarla pero solo vio mas de cerca que sus labios estaban chorreados de la miel.
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