Había pocas cosas que Rowan odiaba además de las tareas, y mudarse era una de esas pocas.
Todo el tedioso proceso de desordenar las cosas, empacarlas, montarlas al camión, bajarlas del camión, adentrarlas en la nueva casa, desempacarlas de nuevo y luego ordenarlas otra vez, lograban que su flojo trasero se sintiera más flojo que nunca.
Soltó un pesado suspiro, tirado sobre la fría madera del departamento con su cuerpo transpirado y cansado por haber estado subiendo y bajando cajas durante toda la mañana.
¿En qué momento se les ocurrió a Marcus y a él que vivir en el quinto piso de un edificio sin ascensor era una buena idea?
"Solo faltan esas dos últimas cajas. Vamos, Wannie" Marcus apareció por la puerta, no luciendo mucho más descansado que él, y tomó la penúltima gran caja "No olvides cerrar con llave cuando bajes y hacerle una buena cara a la señora Legado, todavía no hemos podido pintar la puerta y necesitamos lamerle los pies hasta que llegue fin de mes".
Rowan gruñó automáticamente pero su mejor amigo ya había abandonado el lugar.
No estaba siendo un buen día para él, empezando porque había tenido que levantarse a las siete de la mañana un domingo, trapear y encerar todo el piso del departamento, lavar los baños, limpiar la cocina y empacar toda su ropa en tiempo récord. Después había tenido que bajar cajas, electrodomésticos y muebles durante cuatro largos tramos de escaleras. Sus pobres manos habían terminado tan magulladas que ya se estaba empezando a preguntar cómo haría el boceto que tenía que entregar mañana si a penas y le funcionaban los dedos.
Decidió levantarse del piso instantes después, estirando sus entumecidos músculos y caminando hasta tomar la última caja. Todo su cuerpo reaccionó en protesta al exceso de actividad física, pero decidió ignorarlo y cerrar la puerta con llave una vez salió.
Se tomó su tiempo bajando los cuatro tramos de escaleras, que nunca antes le habían parecido tan infinitos, mientras trabajaba en dominar su expresión gruñona. Tenía que saludar y prácticamente reverenciar a la dueña del edificio desde que pensó que sería una buena idea—aburrido a las tres de la mañana—pintar una noche estrellada en la puerta de su habitación. Rowan era un artista, así que sabía que su puerta probablemente ahora era la puerta más genial del mundo, pero la señora Legado no opinó lo mismo, lo que terminó en Rowan disculpándose por no poder contener su ingenio pintor y prometiendo que volvería a ponerle su liso y aburrido color blanco en cuanto obtuviera su paga de fin de mes.
Había hecho pucheros e incluso propuesto llevarse la puerta y comprarle otra, porque en serio le había salido como una pasada, pero Marcus le había hecho entrar en razón, alegando que sería más costoso comprar una nueva puerta a pintarla.
Rowan odiaba ser pobre.
Cuando finalmente bajó el último escalón del último tramo de escaleras, salió por la portería, despidiéndose con una suave sonrisa del portero y encontrándose con Marcus y la señora Legado charlando amenamente junto al camión de mudanzas. Suspiró, fingiendo una sonrisa amable en su rostro cuando se acercó a ambos.
"Buenas tardes, señora Legado" saludó, pasando de largo para alcanzarle la última caja al trabajador de la mudanza quien estaba acomodando todo dentro del camión. Su rostro se volvió a la señora Legado y la encontró con su habitual rostro sin gracia. Si no la hubiera visto mirarlo con rabia y desprecio en ocasiones pasadas, podría creer que la señora carecía totalmente de cualquier emoción.
"Hola, Rowan" ella simplemente respondió, apartando sus fríos ojos azules "¿Y las llaves?"
Rowan se las alcanzó a Marcus quien se las alcanzó a ella.
"Muchas gracias por permitirnos vivir en su edificio, señora Legado, creamos muchos buenos recuerdos aquí" Marcus dijo con total educación y gratitud, agitando la mano de la señora a modo de despedida.
Ella simplemente asintió, volviendo su mirada hacia él.
"Con respecto al asunto de la puerta..."
"Yo mismo vendré a arreglarla en un par de días" se apresuró a responder el castaño, tragando sus ganas de rodar los ojos "Una vez más, lamento haber hecho tremenda estupidez. Nunca fue mi intención, de ninguna manera, dañar la estructura de su departamento".
"Espero que en serio sea un par de días" ella ignoró sus disculpas, como de costumbre "No podré arrendarlo nuevamente hasta que la puerta esté normal".
Rowan le dio una mirada a Marcus, quien se la devolvió con una advertencia silenciosa tras ella.
"Por supuesto" respondió con los dientes apretados, todavía fingiendo una sonrisa "Será lo primero que haga cuando reciba mi pago".
Se despidieron de la señora con sonrisas fingidas y se subieron al auto de Marcus cuando el trabajador que contrataron les informó que estaba todo listo. Una vez dentro del auto y con el cinturón puesto, Marcus murmuró: "Ojalá sus próximos inquilinos le prendan fuego a su departamento".
Rowan soltó una floja carcajada, recostando su cabeza en el respaldar de la silla y masajeando sus manos lastimadas.
"¿Tenemos que organizar las cosas a penas lleguemos al lugar?" inquirió el castaño luego de que Marcus tomara la ruta de la autopista hacia el norte, el camión de mudanza siguiéndolos "Estoy muy cansado y no me molestaría dormir en el suelo".
"Mmm eso pasa cuando abandonas el gimnasio" tarareó el rubio "Necesitas retomarlo, escuché que están reparando y abasteciendo el viejo de la facultad. Tal vez deberíamos empezar a usarlo".
Rowan se quejó, removiéndose sobre su lugar.
"¿Para qué necesita músculos un artista?"
"Para no morir infartado cuando suba los escalones de la entrada al museo" respondió con ingenio el contrario, ganándose una mala mirada del castaño.
No era un viaje realmente largo, por lo que quince minutos más tarde, ya estaban aparcando en la entrada del complejo universitario. Marcus bajó del auto de un brinco, luciendo más emocionado en contraste al castaño que parecía que estaba caminando hacia su propio lecho de muerte.
Le pagaron al de la mudanza y pasaron las siguientes dos horas subiendo las cosas, afortunadamente esta vez el edificio poseía un ascensor y un amable portero, así que el humor de Rowan mejoró un 10%, aunque todavía tenía que arrastrar los muebles y cajas hasta su nuevo departamento.
Era mucho más espacioso, poseía grandes ventanas por lo que siempre estaba iluminado y además estaba ubicado a literalmente cinco minutos de la Facultad de Artes, así que fue un inmediato sí cuando Marcus y él lo hallaron hace un mes. Sobre todo él, ya que desde hace un mes estaba fantaseando con la hora de sueño extra que ahora podría empezar a tener antes de asistir a sus clases.
Con respecto a las habitaciones, Marcus no había tenido problema alguno en dejarle la habitación con grandes ventanales y unos cuantos metros más de espacio, ya que Rowan normalmente necesitaba más espacio y tranquilidad para poder concentrarse en sus pinturas. Por ese tipo de cosas es que Marcus era su mejor amigo y la persona por la cual daría su vida sin sopesarlo diez segundos. Había sido así desde hace cuatro años, cuando cursaron sus últimos tres años de secundaria juntos y aplicaron a la misma universidad.
Después de unas cuantas horas ordenando, limpiando y acomodando muebles, finalmente Rowan se pudo tirar sobre su mullida cama, soltando un suspiro de cansancio. Su delgada camiseta se encontraba húmeda debido a su sudor y su cabello se sentía grasoso, por lo que decidió tomar una relajante ducha antes de decidirse por empezar con el boceto del proyecto final que debería presentar mañana a primera hora.
Pasó más tiempo del debido bajo el chorro cálido de la ducha, masajeando sus músculos cansados con jabón de avena y cepilló su desordenado cabello castaño, decidiendo que ya no sería visualmente agradable mantenerlo tan enredado.
Se sintió como nuevo, aunque todavía cansado, cuando montó su caballete en frente de las grandes ventanas, dejando su taza de té a un lado para poner el pequeño lienzo por el que empezaría plasmando la idea que había mantenido varios días en su cabeza. Ya tenía planeado exactamente lo que quería pintar, pero su inspiración comúnmente moría debido a que le faltaba un modelo.
Después de pasar varios días en Pinterest obteniendo inspiración de diferentes imágenes, estaba pensando en pintar un primer plano de unas manos . Quería plasmar y detallar cada pequeña arruga y curva, además de agregar unas cuantas flores y arreglos al fondo, pero Rowan quería pintar unas manos bonitas, unas manos delicadas y suaves, unas manos que pudiera observar durante horas para grabar cada detalle en su mente, plasmarlo en su lienzo y así obtener una buena calificación al final del semestre.
¿Qué tan difícil era conseguir a alguien que tuviera unas manos que le dieran ganas de retratarlas?
Por más raro que sonara, había pasado la última semana mirando las manos de sus compañeros, sus propias manos e incluso las de Marcus, el cual había hecho un comentario inapropiado sobre algún fetiche por las manos. Rowan no entendió a lo que se refería, pero de todas formas el 80% del tiempo no lo entendía.
Después de intentarlo durante casi cincuenta minutos, finalmente se dio por vencido, dibujando el boceto de unas manos cualquiera y algunas flores sombreadas detrás, y pensó que sería suficiente por el momento para mantener satisfecha a su profesora.
Se bebió el resto de su té frío y salió finalmente de la habitación con las manos manchadas por la mina del lápiz de dibujo.
"¿Terminó el modo artista?" preguntó Marcus cuando lo vio salir de su habitación, echado sobre el sofá mientras veía un programa basura en la televisión.
"Sí pero sigo sin poder encontrar las manos que quiero retratar, así que mi proyecto final está arruinado" respondió desganado mientras tomaba asiento en una de las butacas de la isla de la cocina, tomando una manzana entre el desastre de suministros que tenían sobre la encimera, ambos demasiado cansados para seguir ordenando.
"Te complicas demasiado, solo dibuja cualquiera y haz la estúpida pintura. No debería llevarte tanto tiempo decidir, son unas manos".
"No eres artista, por supuesto que no entiendes lo importante que es para nosotros encontrar el modelo perfecto".
"No llevas ni la mitad de la carrera universitaria" bufó Marcus "Así que bájale dos niveles a tu ego artístico".
"Los mejores artistas ni siquiera tenían un título universitario" respondió de inmediato, mordiendo la manzana en sus manos y disfrutando del dulce sabor y textura.
Vio a Marcus abrir la boca para responder, pero el timbre lo interrumpió. Supo de quién se trataba antes de que abrieran la puerta debido a que la expresión de su mejor amigo se iluminó. Entonces, solo para molestarlo, se levantó rápidamente de su sitio y corrió hasta la entrada antes que él.
Marcus lo insultó en voz alta y Rowan se rió mientras abría la puerta, teniendo listo el comentario bromista que iba a tirar en el rostro del novio de su mejor amigo, pero no pudo porque estaba muy ocupado tosiendo exageradamente y muriendo por el trozo de manzana que tomó un rumbo equivocado en su garganta cuando vio una de las dos personas detrás de la puerta.
Escuchó la carcajada de su mejor amigo a sus espaldas cuando seguía tosiendo.
"El karma es la perra más rápida que existe" comentó con gracia el rubio.
Pero Rowan ya no estaba divertido en lo absoluto, de hecho casi ni estaba respirando, porque el mismísimo Holden Rivers estaba asomando su cabeza tímidamente detrás del novio de Marcus, Daniel.
Sus mejillas se sonrojaron tan violentamente después de que terminó de ahogarse que pensó que se desmayaría. Ojalá hacerlo, ojalá desmayarse porque eso significaría no tener que enfrentar a su amor supremo e imposible luego de hacer el ridículo y casi morir ahogado.