La señora de la casa. ―Esto debe ser una maldita broma ―Bufó Dylan supurando la rabia que brotaba de cada uno de sus poros. El CEO no dejaba de mirar a su esposa. Mía se encontraba pasmada a pesar de que ya estaba fuera del agua y cubierta con una toalla. Yen estaba a su lado, pero ni siquiera la cercanía de su amiga podía servirle a Mía para encontrar un poco de calma luego de haber escuchado aquello que Terry le dijo a Dylan. ―Realmente quisiera decirle que lo es, señor, pero la señorita Yen escuchó la llamada que la señorita Benz me hizo. ― ¿Pero por qué te llamó a ti? No tiene sentido ―espetó Dylan, quien se había quitado el saco y ahora estaba aflojando el nudo de su corbata. Se sentía sofocado a más no poder. ―Creo que intentó llamarle a usted, pero su teléfono no estaba en cond

