Los planes del diablo ― ¿De verdad está siendo sincero conmigo? ―Mía no pudo contenerse más al embate de su corazón enamorado, la pregunta brotó de sus labios como una razón que le hacía temblar. Dylan se le antojaba endiabladamente atractivo en esa cercanía que les estrechaba. Las gotitas de agua se escurrían de aquellos labios sensuales que ella deseaba con tesón. Nunca en sus veinticinco años de vida había sentido algo como lo que en los brazos de ese sujeto podía sentir. ― ¿Al decirte que me enamoré de usted a primera vista?… pues sí, es la verdad, así como también es cierto que necesito que me entienda cuando le pido un poco de tiempo y de paciencia para saber cómo lidiar con todo esto. Mía asintió lentamente, moviendo su cabeza en señal de aceptación. Su racionalidad estaba que

