Un sueño ―Realmente me enamoré de la idea de haber encontrado al hombre de mi vida. Mía abrió su corazón como en una explosión de pura adrenalina. Ella hablaba y sus palabras brotaban como de un manantial. Dylan le miraba en esa cercanía que le obnubilaba con esa dulzura única de ella; Mía era un hechizo de pura ternura para él. ― ¿Y no lo encontraste? ―Dylan bajó el rostro hasta que su mentón tocó su pecho. Mía le miraba hacia arriba estando recostada en su cuerpo. Ella se veía diminuta en sus brazos, por lo que Dylan no podía evitar esa necesidad intrínseca de querer protegerla con su vida. Mía dudó un poco, sabía que sus próximas palabras podrían ser realmente determinantes. Sus sentidos estaban siendo bombardeados en ese momento. Dylan era realmente una afrenta para su autocontrol

