15 | Esperé mucho por esto

1074 Palabras
Everly Cuando las clases terminan, me encamino hacia la salida de la universidad junto a mis amigos. Voy conversando con Charles, ignorando lo que sucede a nuestro alrededor, hasta que escucho a una de mis amigas hablar. —Santo dios, ¿y ese quién es? Cuando llevo la mirada en la misma dirección que la suya, mi corazón se acelera en mi pecho al encontrarme con Amos apoyado en su deportivo n***o, atrayendo toda la atención de los estudiantes. Dios mío, se ve tan guapo. —Creo que está mirándote —me codea Aileen. —Si… —no sé bien qué más decir. ¿Qué hace Amos en mi universidad? —¿Es tu novio? —No. O bueno, algo así —aclaro. Si digo que no, eso quiere decir que está libre y, puede que tampoco seamos novios pero, de algún modo, él está conmigo. —Nos vemos, chicos —me despido con la mano. Entre más me acerco a Amos, es más evidente que tiene su mirada clava de algo, o alguien, detrás de mí. —¿Qué estás…? Sin dejarme terminar, me toma de la cintura acercándome a su cuerpo y planta un beso en mi boca. Cuando nos separamos, inevitablemente, la atención de los demás está sobre nosotros. —Hola —dice como si nada, acompañado por una sutil sonrisa. Se ve tan guapo que lo único que puedo hacer es suspirar. —Hola, Amos. En un gesto distraído, lleva un mechón de mi cabello tras mi oreja. —¿Qué estás haciendo aquí? —Quería verte. Toma mi bolso colocándolo sobre su hombro. —Literalmente me estaba yendo a la mansión. —Pero quiero tenerte solo para mí toda la tarde, sin que debas esconderme, ¿sabes? Ruedo mis ojos. —No te victimices. Y sé que lo hiciste a propósito. —¿Qué cosa? —inclina su rostro a un lado, fingiendo desentendimiento. Niego sin poder ocultar mi sonrisa y él vuelve a besarme. Me gusta cómo lo hace, pero lo separo al recordar dónde estamos. —Vámonos ya, no me gusta atraer la atención —avanzo hacia su vehículo y él abre la puerta para mí. —¿No te gusta que te vean conmigo? ¿Así será esta relación? —Dramático. No tarda en montarse en el asiento del piloto, dejando mi bolso detrás, y encendiendo el llamativo vehículo. —¿Y dónde vamos? —pregunto poniéndome el cinturón. —Es una sorpresa. Me hundo en el cómodo asiento y en el camino toma mi mano, enlazando sus dedos con los míos. Miro hacia la ventana, ocultando la sonrisa que provocan las mariposas en mi vientre. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Amos me lleva a una librería sofisticada en el centro. El interior es acogedor, con luces cálidas y cómodos sofás, envuelto en el aroma a libros nuevos y madera. Es el Paraíso. —¿Por qué estamos aquí? —pregunto mientras leo los títulos en algunos de los lomos. Se encoge de hombros. —Pensé que te hacían falta unos libros nuevos. —No tengo mi dinero aún, gasté todo en la universidad. Su ceño se frunce como si lo hubiera insultado. —No hablé de dinero. Pongo mis manos en mi cadera y niego. —Si estás pensando que… Me interrumpe, dejando un beso sobre mi boca. —No es por egocéntrico, pero tengo tanto dinero que lo único que me impide comprarte la librería entera es que no vas a aceptarlo —lo dice tan serio que casi le creo. —No estoy acostumbrada a no pagar por lo mío. —Son un regalo, Everly. Escoge los que quieras, llevaré algunos también —dice pasando por mi lado, dando por terminada la conversación. Suspiro y observo a mi alrededor, los estantes rebosantes de una innumerable cantidad de libros distintos. Bueno, ya qué. Me parece un gesto realmente tierno y detallista el que haya pensando en obsequiarme libros. Camino a su lado mientras ojeo el interior de algunos libros clásicos y termino llevándome tres. Cuando se los muestra me mira con el ceño fruncido pero lo ignoro, aunque sé que tiene dinero, me da pena tomar más. Él termina con una pila de seis libros más, además de los míos, paga por todo y luego los carga para salir. —¿Tienes hambre? —me pregunta mientras conduce por las calles de Londres. —Un poco. —Conozco una cafetería que podría gustarte. —¿Por qué no vamos a la mansión? —Porque no me gusta estar ahí —no me esperaba esa respuesta. —Pero tú nunca sales. —Porque tú estás ahí, ¿por qué iría a otro sitio? Sus palabras se quedan grabadas en mi mente. —Nunca pensé… que te gustara tanto. —Creo que ni siquiera es sano lo mucho que me gustas, Everly —responde serio, dándome una mirada—. Si debía pasar un minuto más observandote de lejos acercándote a cualquier otro, hubiera terminado enloqueciendo. Todas las veces que lo había atrapado mirándome, me preguntaba en qué debía estar pensando. Nunca imaginé que tendría esa clase de interés por mí. El señor Bernard tenía razón. Nos detenemos en un semáforo. Amos juega distraído con mis dedos, viéndose pensativo. —¿Por qué conmigo era diferente? —¿A qué te refieres? —Te acercabas y le hablabas a todos los demás, les sonreías con facilidad, pero conmigo siempre mantenías distancia. —Porque me intimidabas, Amos —respondo sincera—. Debes admitir que tienes una presencia algo inquietante, me ponías nerviosa. Tú tampoco me hablabas, ni te acercabas a mí. No sé, no creí que te agradara. —Pero te atraía. Sus palabras me hacen reír. —Siempre te gusté un poco, incluso más de lo que alguna vez pudo haberte gustado Aaron. Mi ceño se frunce. —Aaron nunca… ¿Acaso estabas celoso de tu hermano? —Everly, estaba celoso de cada persona que pudiera estar cerca de tí. Su confesión me acelera los latidos y termino acercándome a besarlo, él no tarda en hundir sus dedos en mi cabello para profundizar el gesto. —He esperado mucho por esto. —¿Por qué? —Por tí. Sus palabras causan un estallido de euforia en mi interior. El semáforo cambia de color y nos vemos obligados a alejarnos, pero él toma mi mano y deja un beso sobre el dorso mientras acelera por las calles de Londres.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR