XIV SE dispusieron campamentos para el pueblo en los espléndidos jardines del César, que antes habían pertenecido a Domicio y Agripina; y en el Campo de Marte, en los jardines de Pompeyo, Salustio y Mecenas. Los pórticos, juegos de pelota, las espléndidas casas de campo y los edificios destinados a las fieras fueron ocupados. Los pavos reales, flamencos, cisnes, avestruces, gacelas, antílopes africanos y ciervos, que constituían el principal adorno de estos jardines, perecieron bajo el cuchillo de la plebe. Al mismo tiempo comenzaron a llegar provisiones de Ostia en cantidad tan abundante, que se habría podido atravesar el Tíber de una orilla a otra por medio de los buques y botes allí anclados como sobre un puente. El trigo se vendía al precio increíblemente bajo de tres sestercios y s

