Capítulo 7

2372 Palabras
••• DANTE ••• ─ Creo que este sitio me agrada. ─ Levanto el tono de mi voz para que Emma me escuche por encima de la música con el volumen máximo, al percatarme que nuevamente, mi sinceridad brotó de la nada. ─ Quiero decir... No está mal. ─ Zayn's es el mejor bar latino en toda Nueva York. ─ Emma sonríe, demostrando que está contenta de estar aquí. ─ Y tenemos suerte. Es noche de TBT. Noche de clásicos. Oh, sí. No recordaba que hoy era jueves, por lo que la "noche de clásicos" es bastante obvia. Durante el trayecto en taxi, Emma me había explicado que el Bar pertenecía a uno de sus mejores amigos llamado Zayn Ortega. Explicó brevemente que su amigo empezó su negocio hace unos tres años y que al principio, nada le salía bien. Después de luchar bastante por mantener su local de pie, al fin comenzó a dar frutos y hoy, es uno de los bares más frecuentados de El Bronx. Y Emma no exageraba al decir que el sitio estaría lleno. Apenas y logramos pasar por entre las personas para llegar a la barra. ─ ¡Zayn! ─ La pelirroja que sujetaba mi mano para "no perdernos en la multitud", exclama eufórica, soltandome y corriendo hacia el otro lado de la barra. Se arroja a los brazos de uno de los barmans que la levanta del suelo como si no pesara nada. El sujeto parece el triple más grande que ella, haciéndola lucir como una niñita pequeña a su lado. Sería un eufemismo ridículo llegar a compararlo con Dwayne Johnson. ─ ¡Dante, ven! ─ Me acerco rápidamente a ese par. ─ Te presento a Zayn, dueño del bar y mi mejor amigo. Zayn, él es Dante, un nuevo amigo. Al estar a escasos centímetros del hombre, descubro que tiene una expresión amable y una mirada cálida, muy amistosa, a decir verdad. Zayn es un hombre cargado de músculos enormes, bien definidos, de piel morena un poco bronceada y con expresivos y alegres ojos color miel. Su cabello liso castaño, casi n***o, le debe llegar hasta el hombro, si no estuviera bien peinado y recogido en una coleta baja. ¿He mencionado que con ese look se parece a Steven Seagal? ─ Señor Ortega... Su bar es exquisito. ─ Suelto el elogio con un apretón de manos que él corresponde con el mismo fulgor. ─ Dime sólo Zayn. Amigos de Emma, son amigos míos también. ─ Su voz es demasiado gruesa y si no fuera por la amable sonrisa en su rostro, me atrevería a decir que es bien capaz de infundir miedo. ─ Y... Gracias por lo del bar. Es mi mayor logro y espero que continúe creciendo. ─ No dudo que así será. ─ Por favor, diviértanse y beban toda la cerveza que quieran. Va por cuenta de la casa. ─ Expone Zayn, guiñandole un ojo a Emma. ─ No es común ver a esta niña frecuentando mi local. Así que quiero que lo disfruten, de modo que deseen volver prontamente. ─ A ver, a ver... ¿Qué niña? ─ Emma le da un golpe en el brazo que ni cosquillas le ha de causar a Zayn, arrancándole al mismo una sonora carcajada. ─ Ve y diviértete. ─ Le dice el castaño, poniéndole a Emma un enorme chop de cerveza espumante en sus pequeñas manos. Sus ojos brillan de felicidad al darle el primer sorbo. ─ ¡Tienes que probarlo, Dante! ─ Exclama, acercando el chop a mis labios y obligándome, literalmente, a beber el líquido espumante. El gran trago que bebo, en primera instancia, no me agrada. Y quitándole el chop de las manos, me armo de coraje y bebo otros tres demorados tragos, aplacando la sed que ni sabía estaba sintiendo. ─ Debo admitir... ─ Expreso, limpiando el bigote de espuma que quedó sobre mi labio superior. ─ que esto realmente está muy bueno. ─ Esto se va a poner divertido. ─ Zayn dice, risueño. Creo que dice algo más, que no llego a oír porque Emma ya está arrastrándome a la pista de danza. ─ ¡Me encanta la que suena ahora! ─ Me sonríe muy alegre, contagiándome en el acto. Está sonando en volumen extremo la canción "Mujeres In The Club" de Wisin y Yandel con 50 Cent. Y en cuanto las primeras letras resuenan "Mujeres en el club, decididas a bajar el estrés y la tensión...", el grito eufórico de muchas mujeres me dice que es la favorita del género femenino. Emma sostiene mis manos y las posiciona en sus caderas con firmeza, luego de dar media vuelta y pegar su espalda a mi pecho. "Estaba loco por caerle. Deseoso por llegarle. Sentir toda tu textura, cintura, dulzura que a mi me tortura, ya va." Emma menea su cuerpo entero, sensual y provocativa, mientras mis manos, firmes en sus caderas, siguen sus movimientos que envían un cardenal de fuego que derrite todo en mi interior, acelerando mi respiración cuando empieza a descender hasta abajo, sin despegarse de mi cuerpo en ningún momento y meneando de un lado a otro su delicioso cuerpo. "Deseoso por tenerle, acércate. Mujeres en el club. Decididas a bajar el estrés y la tensión..." Vuelve a repetir sus movimientos sensuales, subiendo lentamente. Obviamente, sigo el ritmo de sus caderas, tratando de seguirle el paso. Es difícil cuando no se está acostumbrado a bailar y tu cuerpo parece más un robot tratando de moverse. Pero a pesar de estar fuera de forma, me defiendo bien. Emma se vuelve a mí, aún moviendo su cuerpo pegado al mío y despertando una tensión s****l en mi interior, dejándome absurdamente duro como piedra. Su mano sube y se posiciona en mi nuca, acercándome a su rostro peligrosamente. ¿Va a besarme acaso? Pero para mi desgracia, se desvía de mis labios a escasos centímetros y acerca su boca a mi oído. ─ Observa el porqué el Zayn's es uno de los mejores bares en El Bronx. ─ Susurra, mordiendo lentamente el lóbulo de mi oreja, enviando escalofríos de placer por todo mi cuerpo y haciendo que mis dedos se hinquen con más presión en sus caderas. Entonces, abren espacio en medio de la pista y justo en la parte que 50 Cent canta, unos cinco tipos saltan al espacio circular y bailan, coordinados en una coreografía de hip hop perfecta. Termina la parte del hip hop y las voces de Wisin y Yandel resuenan nuevamente, atrayendo al espacio a varias mujeres que se acercan a los muchachos con movimientos sexys y coordinados. Emma no tarda en seguirles el paso y muerdo mi labio inferior viéndola bailar de una manera que sólo una profesional podría. Aunque... Ahora entiendo mejor el porqué de esas piernas grandes, tonificadas y bien marcadas. Emma es una bailarina tremenda, no termina de sorprenderme y... Debo admitirlo: Cada pedacito que voy conociendo de ella, hace que irremediablemente me guste un poco más. La preciosa pelirroja me llama con el dedo índice y sin dudarlo, me acerco a ella. Envuelve sus brazos en mi cuello y continuamos bailando las últimas notas de una de las clásicas de reggaetón. Al cabo de unos segundos, exhaustos y sudados, corremos en dirección a la barra en busca de otro chop de cerveza bien helada. ─ Cada vez me sorprendes más. ─ Le confieso a Emma, que sonríe pareciendo satisfecha. ─ Bailas muy bien. ─ Gracias, tú también me sorprendes. ─ Dice, corriendo sus ojos por todo mi cuerpo. Un estremecimiento sacude mi cuerpo por esa mirada que brilla con algo que no logro identificar. ─ No estuviste nada mal. Creí que ni siquiera lograrías seguirme el paso. ─ Me subestimas. ─ Le guiño un ojo, haciéndola sonreír de una manera encantadora. Zayn nos sirve un chop bien cargado para cada uno y sonríe, mirándonos alternativamente. Entonces, un brillo desafiante se posa en sus iris y mira a Emma, sonriendo abiertamente. ─ ¿Por qué no muestras lo que realmente sabes hacer? ─ La voz de Zayn suena retadora. Emma enarca una ceja inquisidora. ─ Muestra que esa pista es tuya... Y que siempre lo será. ─ No lo sé... ─ ¿Tienes miedo, niña? ─ Desafía Zayn, sonriendo con sorna. Emma toma su chop y bebe todo el contenido de una sola vez, juntando coraje. ─ Sólo una música. ─ Advierte Emma, yendo en dirección a la pista. Zayn suelta una sonora carcajada, satisfecho por lo que ha logrado. Con dos dedos entre sus labios, suelta un silbido haciendo que el DJ detenga la música. Se escuchan las quejas de los presentes, y un silencio envuelve el lugar cuando Emma abre espacio, hasta que una luz se enciende sobre ella. La pelirroja vuelve sus ojos hacia el DJ y dice: ─ Lexa. ─ Y apuntándole con un dedo, agrega. ─ Sapequinha. Más una sorpresa en la noche. Emma pronuncia el portugués con dominio. Sé que sólo pronunció dos palabras, pero no me sorprendería que dominara con exactitud el idioma. Mientras las primeras notas de la música resuenan en el espacio de Zayn's Bar, Emma extiende los brazos a la altura de los hombros y, con los dedos, llama a alguien. De la multitud salen dos chicas, tanto por la izquierda como la derecha, casi vestidas del mismo modo que Emma... La única diferencia es que las demás tienen el cabello recogido y usan camisetas cortas que cubren apenas sus bustos. Las cuatro jóvenes se acercan a Emma con enormes sonrisas. Una música brasileña, es lo que logro identificar. Una mujer canta en portugués, mientras los movimientos coordinados de Emma capturan e hipnotizan mis ojos de manera inmediata. La pelirroja mueve las caderas al compás de la música, meneando en un movimiento circular y las demás le siguen el paso. La mano izquierda se posa sobre su hombro derecho y, del mismo lado, su mano libre sostiene su cintura. Emma va descendiendo lentamente hasta quedar sentada sobre sus talones, inclinando su torso hacia un lado y colocando una rodilla pegada al suelo, sus manos imitan como si sostuviera una AK, justo cuando el sonido de un arma resuena en la música. Remueve y menea sus caderas sin levantarse de su sitio, volviendo su torso hacia el frente. Mini sentadillas siguen en la coreografía, combinando con movimientos sensuales de su busto, que lanza hacia el frente y las encoge nuevamente. Abre y cierra sus piernas repetidas veces, alternando los movimientos anteriores y de golpe, siento la boca seca. Emma luce demasiado sensual y exquisita bailando de aquella manera que está enloqueciendo a los hombres en el bar. Estos sueltan silbidos, piropos y algunas palabras obscenas a las chicas mientras bailan en una coordinación impecable. Pero hay algo que está encendiendo mi cuerpo como un típico volcán en erupción: Emma mantiene sus bellísimos ojos pegados en mí. Y eso, me desestabiliza, me descoloca de una manera difícil de explicar. Una mano en el suelo, la cabeza agachada y sus cabellos cayendo en ondas, Emma estira la pierna y levanta su perfecto y delineado trasero en lo alto. Jadeo por esa posición en la que se encuentra y paso la lengua lentamente entre mis labios, resecos de pronto. En un movimiento, Emma lanza la cabeza hacia atrás y se reincorpora, agitando los brazos al ritmo de la música y da media vuelta, dándome la espalda. Se vuelve ligeramente hacia mí, apenas para guiñarme un ojo seductoramente, y vuelve a su posición. Coloca las manos al frente y menea las caderas, moviendo hacia arriba y hacia abajo, sus glúteos sacudiendo sensualmente. Sus manos vuelven a posarse en sus rodillas, que quedan levemente flexionadas y sus caderas se agitan de un lado a otro, un lado bajando, el otro subiendo y viceversa. Sus brazos ahora se extienden a sus lados, a la altura de sus hombros, y sus caderas vuelven a moverse, agitando y rebotando su sexy trasero. Todos los movimientos anteriores se repiten nuevamente, cada vez más sensuales. No logro apartar la mirada de esa pelirroja que, desde que empezó a contonearse, adueñándose de la pista, no ha apartado sus ojos brillantes de mi. Tal vez sea ridículo esto que estoy pensando, pero siento que está bailando única y exclusivamente para mí. La música llega a su fin y, con una sonrisa encantadora y dulce, Emma corre hacia mí y, lo que más me sorprende, es la manera eufórica en la que se lanza a mis brazos. Ella está feliz, y esa felicidad llega a contagiarme hasta los huesos. Me sorprendo sonriendo como un estúpido al contagiarme de su alegría. Emma se despega de mí, aún sonriendo y captura mi mirada con esos ojos verdes (que se acercan a un tono azulado hoy), haciendo que mi corazón se tambalee y comience a agitarse en mi pecho. Un escalofrío me recorre desde la espina dorsal y se expande por toda mi anatomía. La mirada tan intensa que esta hermosa pelirroja me obsequia, me deja con una tremenda confusión, puesto que no sé si es por el efecto de la euforia reciente o por el alcohol que hemos ingerido. Un carraspeo ronco interrumpe nuestro momento y deshace nuestra pequeña burbuja. Emma pestañea frenéticamente, volviendo a la realidad. Zayn le extiende un vaso con agua y ella lo acepta feliz, bebiéndose todo el contenido. ─ Necesito ir al baño. ─ Dice en voz alta para que pueda oírla. El bar volvió a su temática "noche de clásicos" y la música retumba a más no poder con "Noche de entierro" de Los Benjamins. Emma se pierde en dirección al baño y la sigo con la mirada, cuando de pronto, cuando ella atraviesa el pasillo donde indica "Damas", un sujeto mira a todos lados y, fugazmente, se interna en el pasillo que no lleva precisamente al baño de caballeros. Un escalofrío de alerta me toma desprevenido y, cuando me doy cuenta, ya estoy acercándome hacia los sanitarios a zancadas largas, pesadas y rápidas. En cuanto cruzo el umbral del baño femenino, Emma sale de uno de los cubículos y es rápidamente abordada por el sujeto sospechoso, que la acorrala contra la pared, haciendo que su espalda choque violentamente.
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