Finalmente quedó en bóxer, no liberó su erección de una vez, porque seguía pensando en no asustarla, sin embargo, sí avanzó hacia ella la cubrió con su cuerpo y la besó tan profundamente que Viole abrió sus piernas para rodear sus muslos con ellas. Sentir su hombría contra su vientre fue demasiado, se expresaba y actuaba ansiosa, deseando saciar la sed de Santiago que repentinamente sentía invadir cada fibra de su ser. –No es justo, yo estoy aquí totalmente expuesta sin ninguna prenda de ropa. –Y… ¿tú quieres que yo esté igual? –preguntó con la voz enrarecida por la excitación, obteniendo un asentimiento apresurado de ella. Santiago se quitó la prenda por la que protestaba Viole, ella lo miró y abrió la boca con asombro, pero al mismo tiempo sus ojos demostraron un brillo de deseo que

