En otra parte de la ciudad Santiago se había quitado el saco quedándose en chaleco, arremangó su camisa, aflojó su corbata y se dispuso a supervisar las obras en el piso de Viole, mientras ella estaba maravillada con todo el equipo que Gil le había conseguido. Tenía pantallas para el diseño digital, máquinas de última generación para la confección, impresora para imprimir sus propios estampados, maniquíes de diferentes tallas y un amplio muestrario de telas, ella recorría cada cosa sin evitar tocarlas mientras sonreía ilusionada, estaba tan ensimismada que no se había dado cuenta de que un par de esferas azules no perdían detalle de sus movimientos. –¿Está conforme con el nuevo equipo? –¿Conforme?, estoy encantada, asombrada, maravillada, aunque tengo que reconocer que tendré que aprend

