Santiago ya no podía soportar más la cercanía de Viole sin besarla, sus instintos estaban a flor de piel, siguió a su arrebato y la tomó en sus brazos, nada más importaba, comenzó a besarla y tal como esperaba, su inexperiencia era demasiado evidente, pero de pronto, ella abrió su boca y comenzó a responderle de una forma que lo impactó. Rompió el beso y la miró confundido, frunció el ceño con muchas preguntas en su cabeza: “¿Lo había engañado?, ¿sí había sido besada antes?, ¿por qué de pronto parecía una experta?, además…, algo en ese beso le recordó a Macarena, ¡Dios!, no debería estar deseando a otra mujer, yo sigo amando a mi esposa.” –Perdón, debo irme –atinó a decir y se dirigió rápidamente a la puerta, dejándola con la respiración entrecortada. Viole tardó unos segundos en reacci

