Sor Cristina la hizo sentarse en el sofá y se colocó a su lado, la tomó de las manos y mirándola a los ojos, le dijo: –Bien mi niña, soy toda oídos. –No sé por dónde empezar. –¿Es un tema del corazón? –Mami, si así fuera no creo que lo hablaría contigo, ¿qué vas a saber tú? Juan Antonio, las interrumpió para despedirse y decirles que podían llamarlo cualquier cosa, le agradecieron y salió del apartamento. Al estar solas, sor Cristina retomó la palabra. –¿Así que piensas que no puedo discutir temas del corazón? ¿Tú crees que yo nací con el hábito? Entonces empiezo yo… A los catorce años conocí en una feria de mi pueblo natal a un joven muy guapo, eso fue amor a primera vista. Lamentablemente mi madre se escandalizó y trató de manejarlo por su cuenta sin que mi padre se enterara de mi

