El día de la boda real había llegado. Familia Real, había emitido a voces, que el heredero al trono al fin se casaba. Con una mujer ansiada por conocer; la hija del duque Eugene; duquesa de Jägerndorf. Alexandra de Liechtenstein, madre del heredero al trono; y reina del país, se había encargado de embellecer el lugar. No todos los días uno de sus hijos contraía nupcias; y muchísimo menos la hacía abuela a edad tan temprana. Aún se consideraba una mujer joven. La reina, desfiló entre los salones, observando que todo estuviese listo. A la altura de la realeza, la iglesia donde desde años se han celebrado los matrimonios reales de casa real. Habían decidido invitar tan solo a cincuenta personas, las más selectivas. Para mayor seguridad del heredero y su próxima esposa. Además que, casa r

