El último día de nuestra estadía en París. Desperté rodeada de flores. Me pareció extraño, no encontrar a Xavier por ninguna parte. Mas sin embargo, unos deliciosos croissants llamaron mi atención. Incluida una nota al lado de ellos que leí mientras engullía un trozo de mi tarta predilecta. Estoy buscando pareja de baile ¿Sabe de alguien a quién le apetezca pasarlo bien? – ¿Qué dices, preciosa? – Xavier, hace acto de presencia –. Tú, los niños y yo. Me sonrojo. Los últimos días Xavier se ha portado extraordinario. Minucioso en cada detalle que nos ponga en peligro. Se acerca y, hace algo que he temido que haga desde hace unos días. Toca mi vientre, es un toque suave, como si temiera hacerme daño. Pide permisos con sus ojos para levantar mi camisa de pijama. – Está creciendo. – bis

