Laoshu había desaparecido, ella agredecía que así hubiera sido. Porque la confesión de sus sentimientos la hacía sentir incomoda. El primero en llegar hasta ella fue Yamada.
- Lo lamento -dijo -llegamos tarde
- Vean a Zhang Liu -fue lo único que le dijo - necesita atención médica.
Amarilis vio las siguientes horas y los siguientes dos días pasar como sumidos en una niebla. Asistió al funeral y entierro de sus abuelos y después ocupó un lugar en la habitación de hospital de Zhang Liu. Su estado era estable. Sin embargo, sus heridas demoraron en curar.
Aún recordaba que horas antes, Yamada había llamado a una reunión de emergencia, quería saber los detalles del ataque. Le explicó lo que pasó y la presencia de los soldados de metal. Pero no lo podían creer, pues no quedó rastro de ellos. A Lis le preocupaba poco si le creían o no. Karin estalló en acusaciones hacia el clan del tigre. Pero, aun así, Amarilis no dijo nada. En esos momentos dudaba de todos. Después, se dirigió al hospital con Ame, Karin y Dong Min a visitar a Zhang Liu, donde se mantuvieron en silencio, sumidos en sus pensamientos, ninguno conversó y hasta que un movimiento en la cama les llamó la atención.
- Agua - se escuchó decir con un tono casi imperceptible.
Todos corrieron a ver al herido. Zhang Liu estaba despierto. Ame y Dong Min saltaron de alegría. Karin salió corriendo a buscar al doctor y Lis pudo ver algunas lágrimas en sus ojos antes de salir. Intentaron que bebiera un poco. Cuando el doctor lo revisó y comprobó su buen estado los dejó solos.
- Amigo, sí que nos diste un buen susto -le dijo Dong Min.
- ¿Cómo te sientes? -le preguntó Ame.
- Como si un camión me hubiera pasado por encima. – se rieron juntos - ¿Y los soldados de metal?
- ¿No recuerdas nada? -le preguntó Karin
Zhang Liu se dio cuenta que algo malo pasaba pero no preguntó se dedicó a explicar lo que Amarilis ya les había contado.
- Recuerdo que eran varios traté de defenderme, pero mis ataques no les hacían efecto. Recuerdo que Lis se transformó en Dragón y de ahí me desmayé.
¿Es decir que no había visto la fase celestial de Amarilis? Tal vez era mejor así. Sería como un arma secrete para Lis.
- Lis logró vencerlos a todos -le dijo Dong Min – pero.,. – todos volvieron las miradas tristes a Lis.
- Y ¿los abuelos? ¿Están bien? – preguntó Zhang Liu
Todos se quedaron en silencio. Zhang Liu entendió lo que había ocurrido
- ¡Oh! lo lamento, Lis -le dijo
- No te preocupes, es una lástima, pero ya nada se puede hacer nada – le dijo Amarilis agarrando su mano - Solo averiguar quién es el culpable de todo esto.
- ¿Quién más? Solo los de la hermandad del tigre Harían algo así.
Empezó a despotricar contra la hermandad del tigre y lo que les haría si tuviera a sus integrantes frente a él.
- No sabía de la existencia de soldados de metal - dijo Ame, intentando cambiar el tema.
- Pueden ser, dado que cualquier material es manejable y puede ser poseído. Solo nos habíamos quedado en los soldados terracota por costumbre. Parece que alguien está experimentando mucho.
- La empresa Wang es líder en el campo metalúrgico en Asia - Agregó Karin.
- Sí, es verdad -dijo alguien desde la puerta -pero nosotros no fuimos -Ren se encontraba en la entrada.
Karin se transformó en la fase celestial. Un gran perro - lobo - hombre con ojos negros se lanzó a Ren y cayó sobre el hombre que se encontrba en la puerta. Sin embargo, cuando el enorme animal se levantó no había nadie en ese lugar bajo sus garras, el lugar estaba vacío.
Un tranquilo, Ren se encontraba parado a lado de la cama de Zhang Liu. Vindo su condición.
- Veo que estás mejor - No prestó atención a los gruñidos de Karin -Necesitamos hablar -le dijo a Amarilis.
- Será mejor que te vayas -le escupió Karin de nuevo en su forma humana.
- Será mejor que no armes un lío estamos en un lugar público.
Hay humanos por todos lados.
- Vamos -le dijo Amarilis a Ren y ambos salieron y se alejaron por el pasillo. No hablaron hasta salir al jardín del hospital
- Apenas averigüé por qué no me contestabas las llamadas vine hacia aquí. No podía dejar de pensar que algo malo estaba pasando. Por un momento horrible pensé...
Amarilis lo abrazó. A pesar de las dudas de Karin, ella no podía sentir más que cariño por Ren. Su atracción por él era fuerte. Deseaba con todo su corazón que no tuviera que ver con nada de lo ocurrido. Ren le correspondió y además buscó sus labios para besarla y sentirla más cerca si fuera posible.
- Tus abuelos…lo lamento – le dijo Ren después de un tiempo de silencio.
- Gracias. Estaba tan absorta en todo que no tenía cabeza para nada más -le dijo
- Lo sé, nos es fácil ¿Qué pasó exactamente?
Ella le contó lo de la visita a sus abuelos y el ataque de los soldados de metal y como le había costado destrucirlos hasta que logró su transformación celestial.
- Bueno, eres realmente fuerte...
- No fue solo eso - le explicó la reacción de la piedra de jade.
- sé que si no lo hubiera tenido posiblemente no hubiera logrado vencerlos.
- Su poder es enorme, pero, sabes que solo funciona con nosotros ¿no?
- Sí, ya me lo dijo Long en una visión.
- Igualmente, Hu, me lo dijo. Los demás no lo saben, pero las piedras no responderán a ellos. Lo he comprobado, hice que Mi Hyun usara el mío, pero no hubo gran cambio. Entonces entendí que lo de la visión es verdad. Los que desean las piedras no saben de esto y luchan por un poder que nunca será de ellos.
- Pero, ¿Quiénes son?...
- No sé más pueden ser. Es mejor guardarse algunas cosas. Hasta que descubramos. Aunque, tengo mis sospechas.
- ¿Yamada? ...- Lo vio sonreír -yo también lo creo. Me pareció extraño que apareciera justo cuando pasó todo. La mayoría sabía que estaba en Nara.
- Creo que fue una prueba - como Lis no comprendió, le aclaró -de comprobar tus poderes.
- Entiendo…
No le dijo sobre la aparición de Laoshu ni de su ayuda. Ren no sabía que su padre estaba vigilándola. Y mucho menos que Laoshu le había confesado su amor. ¿Qué tan verdadero eran sus sentimientos? Con Ren era distinto, compartían visiones y sentía que la complementaba, pero con Laoshu no sintió nada.
- ¿Qué tanto confías en los demás? ¿En aquellos que te rodean?
Ren la miró detenidamente -En algunos mucho menos que en otros. Los soldados de terracota, así como los de metal tienen vida gracias a la magia de los Doce. Que se hayan presentado, significa que uno de nosotros, por lo menos, está involucrado. Marco la posibilidad de que el ataque viniera de la hermandad del tigre. Pero, de ambos lados hay en quienes desconfío.
Él nuevamente la abrazó y ella se envolvió de su calor queriendo que nunca desapareciera.
- ¿Cuánto tiempo estarás aquí? - deseando que se quedara siempre a su lado. Aunque no se lo dijo. Ren se había dado cuenta que era correspondido.
- No mucho pero sí hasta mañana -le sonrío -no es suficiente tiempo, pero más adelante tendremos que ponemos de acuerdo. No deseo estar de un país a otro. Aunque por ti iría al fin del mundo.
Estaba a punto de besarla cuando lqas palabras dichas con una voz ronca los detuvo.
- Me dijeron que estabas aquí - Yamada había llegado - es obvio que ya se conocen – dirigiéndose a Ren, agregó - Le has dicho ¿qué tu padre es posiblemente el asesino del suyo?