Yamada se acercó a ellos con la mirada llena de maldad y una sonrisa despiadada en el rostro.
- ¿Por qué ha dicho eso? - Lis miró de uno al otro
Ren se paró frente al recién llegado y alzando la voz le aclaró.
- Aún estoy en investigaciones. Pero, aunque mi padre ordenó que buscaran a Amarilis ha negado su participación en el asesinato de su padre.
- Por supuesto - dijo con una sonrisa el hombre mayor - es una lástima que fuera culpable ¿no? Vi a Zhao Lao huir del incidente hace dos días. Debes tener cuidado al enviar a tu gente.
- Aunque yo no envié a nadie. Dudo que Zhao Lao tenga que ver. Sin embargo, hablaré con él.
- Claro - Yamada sonreía, pero esta no llegaba a sus ojos - Amarilis ¿Vienes?
- Ella irá con ustedes después- le dijo Ren.
- Mmm ya veo - miró a Lis por última vez – solo ten cuidado, estaremos esperando para que vuelvas con tu clan - y dándose la vuelta se alejó.
- ¿Qué mosca le picó? – se preguntó Amarilis.
- Debe estar desesperado porque no puede controlarte – le dijo Ren.
- Cada día me cae más pesado – agregó Lis – ¿ahora piensa que ocupará el lugar de mi padre? – mirando nuevamente a Ren, le preguntó - ¿Zhao Lao? ¿Es Laoshu? -le preguntó Lis.
- Sí, ¿Lo viste?
- Me ayudó ese día. No hablamos mucho más porque los demás aparecieron. Pero me ayudó -No le dijo más, porque en realidad había percibido la preocupación de Zhao Lao y aunque estaba espiándolo había algo que le decía que él no había sido el culpable. - Debes tener cuidado con tu padre. No sé si es capaz de asesinar u ordenar matar a alguien. Sin embargo, es un hecho que alguien me quiere muerta.
- Lo sé -Respiró hondo – hablaré nuevamente con él. - cogiendo su mano le dijo - ¿Vamos?
Amarilis no le preguntó a dónde, simplemente dejó que la sacara y se la llevara lejos. Era momento de estar solos.
La llevó a conocer los distintos lugares turísticos. Primero a Todaiji y 1uego a comer algo tradicional como platos marinos y fritos. Parecían una pareja de turistas normal. El japonés de Ren no era muy bueno, aunque se dejaba entender. Amarilis le ayudó. Caminaron por un parque de cerezos. Las hojas caían dejando los pétalos en sus cabellos. Caminaron agarrados de la mano y disfrutaron del día juntos. Terminaron cenando en un bonito local en el centro de Nara. Amarilis se sintió culpable de estarla pasando muy bien, cuando sus abuelos habían resultado muertos hacía poco.
Sin embargo, era algo que necesitaban, ambos, un tiempo a solas. Haciendo cosas normales como pasear y salir a comer.
Cansados regresaron al Hotel dónde Amarilis se estaba quedando. Después del incidente, se alejó un poco de las casas propiedad del clan del dragón.
- Estoy muy cansado - dijo Ren estirándose sobre la cama.
Amarilis lo vio, tan guapo. Parecía tan normal tenerlo ahí.
- Descansa un rato. Iré a darme un baño -sin que le dijera más se metió al baño. Abrió la ducha y cuando el agua cayó sobre su cabeza. Lo sintió a su lado.
Empezó enjabonándole la espalda y agregando besos a su cuello. Cuando ella volteó, se perdió en sus ojos. Aunque ya sabía lo que pasaría, no quiso evitarlo. Le parecía tan natural estar juntos. Tocarse y amarse.
….....
Los rayos del sol acariciaban su rostro a través de las hojas del cerezo. Un ligero viento alzaba sus cabellos y dejaba caer las flores del árbol sobre su cabello. En sus brazos sintió que algo se movía y descubrir las mantas que cargaba vio el rostro pequeño y rosado de un bebé. Un bebé con el cabello color n***o y los ojos tan dorados. Unos ojos similares a Ren. Tocó su rostro suave y este la miró sonriendo. Empezó cantarle y ante su llanto lo amamantó. Entonces, llegó Ren sonriendo. No, no era Ren. A quien estaba viendo era a Hu y no era ella la que estaba allí, sino, Long. Distinguió sus ropas de otra época. Ren se sentó a su lado y los abrazó. El amor y la alegría llenaba el sueño de Amarilis. De pronto, escuchó el llanto del bebe y bajó la mirada buscándolo en sus brazos, ya no lo tenía, las mantas estaban vacías. Giró a buscar a Hu y ya no estaba. Empezó a llorar y al llevarse las manos al rostro para secar sus lágrimas, vio sus manos llenas de sangre y cuando un grito se escapó de sus labios, se despertó.
- Tranquila, tranquila - escuchó la voz tranquilizadora y preocupada de Ren.
Estaban en el hotel. Envueltos en las sábanas. Ren la tenía abrazada. Se dio cuenta que le dolía la garganta como si realmente hubiese gritado.
- Solo es una pesadilla -cogió su rostro entre sus manos y la miró a los ojos - ¿Estás bien?
- Sí... - no le contó del sueño -estoy mejor.
- Ha pasado muchas cosas en tan pocos días. Debes estar exhausta mentalmente.
La abrazó y así se quedaron dormidos. Bueno, Amarilis no durmió. El resto de la noche se la pasó repasando sus sueños y tocándose el vientre ¿Podría ser posible? Y anhelo que su sueño fuera verdad. Sin embargo, aquello, lo supo, como en la visión que acababa de tener, sería la preocupación y el miedo más terrible. Pues, ni ella estaba segura de que viviría. Un bebé sería una bendición, pero también sería su talón de Aquiles.
Temprano, Ren desayunó con ella y pasaron algunos momentos conversando, hasta que tuvo que irse. Cuando eso ocurrió, Amarilis volvió al hospital. Los demás la vieron llegar, pero nadie preguntó sobre la presencia de Ren. Solo Ame y Dong Min le hacían bromas sobre gatos. Karin se mostró molesta todo el rato y Zhang Liu solo los escuchaba.