Quintero y Velásquez junto con otros compañeros del comando, se encargan de quemar los cuerpos de los guerrilleros.
—La camioneta es blindada, y por lo que veo están reabastecidos de gasolina, quizás también de gas, gasoil u otro elemento, ya sabemos que tienen rehenes, no sé si en este apocalipsis de mierda la tratas de blancas sea una forma de pago, ya sabemos a lo que conlleva eso, esclavitud en todas sus formas. Lo más importante sigue siendo el líder de estos malditos guerrilleros, a Sandoval le dijeron que son unos ochenta, si tienen personas bajo amenaza, eso quiere decir que están fuertemente armados —dice Salazar.
— ¿Cuál es el plan? —pregunta un soldado.
—El plan ahora es capturar al líder, matar a los guerrilleros y rescatar a esas personas, debemos de actuar de inmediato porque dentro del bosque había un campamento que fue atacado por unos contagiados, posiblemente otro tipo de contagiados que han mutado para adaptarse al entorno, de ellos nos encargaremos luego.
Todo el equipo entra en la camioneta, el campamento se encuentra en la pequeña ciudad, dentro de lo que era un parque nacional protegido por el estado. Un campo abierto, hay civiles trabajando bajo las miradas asesinas de los terroristas, hombres construyendo, niños haciendo tareas de adultos y las mujeres cocinando en leña y lavando, Salazar tiene razón, secuestran personas para esclavizarlas ¿Por qué es importante el líder de los guerrilleros? Eso Jimena lo sabrá muy pronto, otra duda que no deja en paz a la chica, son los guerrilleros ¿Qué hacen aquí? ¿Cuál es su función? ¿En la frontera no estarían mejor? Quizás la dictadura los tenía como arma por si llegase una invasión, Jimena se asquea al pensar eso, al pensar en la dictadura, sus títeres, los militares de alto rango que preferían satisfacer sus fantasías mundanas, Jimena recuerda el caso que se destapó muchos años antes del día D, altos mandos militares en el estado Apure involucrados en una red de prostitución infantil, explotación s****l y trata de blancas, los mismos que estaban encargados de luchar contra eso, los amigos leales del hombre que destruyó todo un país ‹‹Quizás Dios exista realmente, porque pagó por lo que hizo›› piensa Jimena. Cantantes, empresarios y militares como el General en jefe Jesús Rafael Suarez Chourio y el coronel Ramón Alonso Carrizales Rengifo, quienes eran del infame grupo del 4F, su vivienda donde estaba alojado el general Suárez Chourio, ubicada en la calle Boca de Guerra, municipio Biruaca, diagonal al motel El Bosque, servía como centro de control. Atraparon a varios, pero solo los peones, los peces gordos, como los cantantes de música folklórica, los militares, los ganaderos y empresarios quedaron impugne, incluso uno de esos hijos de puta ejerció en la política como diputado de la ilegitima asamblea nacional de la nación. Jimena ahora podéis matarlos a todos, esos revolucionarios de mierda.
El equipo se encuentra a una distancia larga del campamento, dos guerrilleros en la entrada principal. Salazar opta por infiltrarse por otra zona para no llamar la atención de todos. Esto será un enfrentamiento de combate cercano ‹‹como en la cota en Petare cuando nos daban permiso de limpiar›› dice uno de los miembros del equipo donde se encuentra Jimena. Todos van por otro camino, hasta encontrarse con un espacio que se encuentra solo, terreno fácil para ingresar al menos de unos quince metros, no hay guerrilleros, no hay civiles.
El escuadrón guiado por Salazar caminando por un rio, el agua les llega hasta la cintura, a Jimena un poco más arriba hasta el diafragma, a unos metros más adelante el escuadrón se encuentra con un paisaje terrorífico, un hombre con sotana aferrado a una biblia, y seis civiles más, se encuentran arrodillados frente a un pelotón listo para ejecutarlos, Salazar decide no intervenir ‹‹De nuevo›› piensa Jimena, un guerrillero con un uniforme de color n***o al igual que su boina, se acerca al hombre que reza aferrado a su biblia, este se la quita de sus brazo y la lanza a unos metros del hombre con sotana, los ejecutan no como todo el escuadrón esperaba, con un tiro de gracia y listo, no fue así, los guerrilleros vacían sus municiones en las victimas que yacen en el suelo sin vida.
—Tenemos que esperar, no podemos actuar en este momento —. Dice Salazar.
Cuando los guerrilleros se van el hombre con sotana se arrastra hasta donde se encuentra su biblia, al alcanzarla, el escuadrón observa como este hombre lleva aquel libro a su pecho para morir al fin. Salazar de pronto camina hacia la orilla del rio, se sienta cerrando sus ojos con los brazos cruzados, su respiración se agita, de inmediato Quintero llega a su lado, tratando de calmarlo, Jimena no entiende nada de lo que está sucediendo.
La quema de la iglesia.
Salazar se encuentra divagando, ha perdido su tropa, perdió a tres hombres enfrentándose contra un escuadrón de los navyl seal, hasta que interrumpieron los contagiados del tipo dos, de esos que te destrozan por completo. Es de noche, camina en un lugar que no es su hogar, lo mandaron al centro del país para apoyar a los militares, pero todo se fue a la mierda. Ha pasado una semana, Salazar ha adelgazado en extremo, está perdido, no ha encontrado a alguien más que él, ni siquiera los marine ‹‹Gringos de mierda›› piensa para sí. Sediento, con hambre y mucho calor, Salazar se sienta en un envase que ha encontrado en la carretera, piensa en nada, hasta que se le ocurre la idea de acabar con su vida, a pesar que aún tiene a mano su MP-4 no tiene municiones, solo su cuchillo y una bala en su Beretta, desenfunda su pistola llevando el cañón a su sien, respira profundo, una decisión de valientes para acabar con su vida, lo ha perdido todo, su escuadrón, su familia, su trabajo, su patria, lo ha perdido todo, decide quitarse la vida con la única bala que le queda, una decisión para valientes, es irónico, pero es así, respira profundo y ala cuenta de tres jala el gatillo, uno, dos… ‹‹ ¡Espere! ›› Lo interrumpe un hombre, Salazar abre sus ojos y mira al hombre con acento llanero ‹‹Nosotros y nuestros diferentes acentos›› piensa vagamente Salazar, el hombre es de piel morena, el cabello de rulos le llega a los hombros, una bermuda, una camisa hawaiana y junto con él una biblia, Salazar lo apunta con su arma pero el hombre no se detiene, Salazar no ha distinguido si es una alucinación o es real, un hombre común y corriente o un contagiado, pero ya no tiene fuerzas y deja caer el arma. El hombre llega a su lado.
—Aquí estoy —dice el hombre casi susurrando—.Le ayudaré, no se preocupe, eso sí, no debemos hacer tanto ruido hay hombres malos, muchos hombres malos.
—Y contagiados —dice Salazar.
—Me preocupan más los vivos — aquel hombre esboza una sonrisa amable.
—Quiero que sepa que he asesinado a mucha gente —Salazar tose—. No confió en nadie, y creo que alguien religioso como usted no le agrade un hombre como yo. Déjeme aquí a morir, se puede ir.
— ¿Por qué cree usted que no será de mi agrado? Ese uniforme lo conozco, pertenece a las fuerzas especiales —el religioso ayuda a Salazar a levantarse.
—Soy un asesino a sangre fría, he matado a personas inocentes, créame que no era mi intensión, pero lo he hecho. Déjeme morir ya estoy condenado.
—No diga eso, Dios no ha condenado a nadie a pesar de toda esta locura.
—Déjeme morir, usted no lo entiende ya estoy condenado.
—No lo haré, no quiero que Dios me pegunte por usted —responde el religioso.
—Está poniendo en peligro su vida —le reclama Salazar.
—No le tengo miedo a la muerte, quizás en la forma pero no le temo morir. Morir en estos momentos seria para mi ganancia—responde despreocupado el religioso.
—Déjeme aquí, corra por su vida, ya no importo, usted es el que importa, yo no.
—A parte que me interesa su alma, no sé si me entiende, también me es de interés sus habilidades, señor, esto es ganar y ganar. Si quiere morir aquí, moriremos los dos.
Los dos hombres llegan al refugio, es una iglesia. Al entrar los recibe Federico.
— ¡Dios mío! ¿Pastor se encuentra bien? —pregunta Federico amaneradamente. }
Salazar deja de preocuparse al conocer esa noche a Federico en el refugio, el pastor lo acuesta en una mesa para que Federico junto con dos mujeres se encarguen del hombre herido, se dan cuenta que Salazar atraviesa un cuadro de deshidratación, tiene heridas profundas a causa de disparos y cortadas, alguna de las cuales tienen pus, realmente Salazar está al borde de la muerte. El pastor empieza a orar mientras que Salazar es atendido, la iglesia es grande, espaciosa, con muchos salones, un pequeño anfiteatro que se utilizaba para actividades de jóvenes cristianos y reuniones de ministros.
Han pasado Semanas, Salazar se ha recuperado completamente, caminando por el tejado de la iglesia se encuentra con Federico, charlan un buen rato, los dos se atraen mutuamente, pero como dice Federico con un tono amanerado ‹‹Hay que respetar el lugar donde nos encontramos, mi “ciela”›› Federico había sido rescatado por el pastor cuando éste se encontraba rodeado de contagiados, al muchacho le costó entender la razón por el cual el pastor le salvó la vida ‹‹ ¡Pero soy homosexual!›› le exclamaría Federico al pastor cuando lo conoció ‹‹ ¿Y eso qué? Jesús sanó al siervo del centurión romano, atendió a una prostituta que le lavó sus pies con lágrimas y perfume, secándolo con su propio cabello, tome mi mano porque así como Dios me ama a usted también lo ama›› Federico se emociona cada vez que cuenta la historia, antes del día D, el muchacho a pesar de ser un buen médico, tenía problemas de alcohol, y a pesar de su condición s****l ‹‹esos lobbies de mierda no me representan›› decía Federico, cosa que Salazar también pensaba, los dos eran catalogados como “Homosexuales que son homófobos” ‹‹una cosa absurda›› decía Salazar.
Han pasado días, la comunidad dentro de la iglesia ha crecido de apoco, sin electricidad pero se las han arreglado, los contagiados no son el problema, el problema son los carroñeros que han intentado asaltar la iglesia, pero Salazar se los ha impedido, a pesar de tener más de mil muertos cargando en su espalda, una relación con Federico, que para consumar su amorío tienen otro lugar, para Salazar es importante respetar el lugar donde se encuentra, y sobre todo a la persona que ha salvado su vida, además que tiene un cierto cariño hacia la fe cristiana.
Una noche cuando Salazar caminaba por el tejado de la iglesia se percata de una banda criminal, son muchos para él.
De pronto se despierta agitado, con un vendaje en su dorso, y tres más repartidos en sus brazos, lo habían herido de gravedad, sabía que se había desmayado ¿Pero por qué lo salvaron de nuevo? Salazar se encontraba escondido dentro una especie de garita donde se encontraban el sistema eléctrico de la iglesia y su alrededor, siente calor como si estuviese dentro de un horno, a mirar hacia afuera se da cuenta que la iglesia ha sido incendiada, hay muchas personas sin vida tiradas en el suelo, no sabe dónde se encuentra Federico. A continuación al pasar media hora desde que despertó observa como llevan al pastor herido hacia un lado de la iglesia, quiere intervenir para salvarle la vida, pero no tiene armas, y tampoco fuerzas para luchar. Arrodillan al pastor, lo obligan a renunciar su fe, pero este se niega, los delincuentes se ríen, lo escupen, lo golpean, maldicen el nombre de Dios delante del pastor, pero éste se niega a ceder ante los delincuentes abrazando su biblia que siempre ha cargado encima, debajo de un diluvio, truenos y relámpagos jamás soltaba el libro ‹‹inquebrantable›› piensa Salazar que no puede hacer nada por su amigo, hasta que llega el momento de su asesinato, toman un machete lleno de óxido y sin filo, y proceden a decapitarlo, el pastor grita de dolor, incluso cuando ya van por la mita, el pastor grita ahogado en su propia sangre hasta morir decapitado sin negar su fe.
El líder de los delincuentes camina buscando sobrevivientes, hasta que se da cuenta de la pequeña garita de sistema eléctrico de la iglesia, Salazar no le queda más nada que solo orar, cuando el líder está a punto de abrir la pequeña garita, un hombre lo llama desesperado, diciéndole que ha escuchado de un lugar donde en los Andes una pequeña ciudad, donde los contagiados no pueden estar ya que supuestamente el virus no soporta el ambiente de bajas temperaturas, allí lo espera un tipo apodado “el mono” líder de las F.A.R.C. El delincuente ignora la garita y se pone en marcha para irse a la ciudad de los palacios. Salazar juraría esa noche en nombre de Dios cobrar venganza.
Este es el presente y el tiempo de cumplir ha llegado.