¿Celos?

1190 Palabras
Hola, mis queridas, ¿recuerdan dónde nos quedamos? ¿No? Bueno, le refrescaré la memoria. Nos quedamos en un momento que pareciera ser el causante de los celos de una mujer que está confundida con sus sentimientos. Ayer volvió a hacer el amor con su esposo y rato después corrió como alma que lleva el diablo hacia su celular para tomar la llamada de su amante. Y hoy… más bien, en estos momentos, a ella le encantaría poder borrarle la sonrisa de satisfacción que tiene la joven que flirtea con su marido. Definitivamente, la vida amorosa de Luciana, la describiría como una montaña rusa. … —Sí, claro, vamos a sentarnos. Se le escucha decir a Tomasso en tono despreocupado. El hombre no percibe la batalla entre su futura socia y esposa, así que, como todo un caballero, le hala la silla para que tome asiento. Guillermo, vuelve a hacer lo mismo por Luciana, y también hace la misma acción, ignorando la situación entre las damas. Luciana juraría que si no fuese por los años de estudios que la convirtieron en una mujer refinada y sofisticada, no dudaría un segundo en quitarle las extensiones de pelo que tiene por seguro que utiliza la joven. Su reacción es un poco extraña y no tiene justificación. Guillermo, ni siquiera le está prestando la atención que a Patricia le gustaría tener de él. El único interés del hombre es llegar a un acuerdo Tomasso. Es una situación interesante y yo tengo mi teoría. Pero bueno, no es momento para conspirar… —Lamento programar una reunión en domingo, pero creí que lo mejor era conocer las montañas en un día de poca acción. No estoy acostumbrado a invertir en lugares tan pasivos como estos. Ustedes me entienden, ¿no? Tomasso vuelve a hablar, intentando tomar el control de la reunión, cosa que Guillermo no dejará que pase. —No debes disculparte, querido amigo. Fue una excelente idea - comenta Guillermo con la intención de halagar al hombre y obtener el control. —Así podrás ver las maravillas que hay en estas tierras, las mimas que pudimos ver mi esposa y yo, y que tenemos por seguro que nuestros clientes también lo harán. ¿No es así, cariño? - el ingeniero voltea a ver a su esposa para obtener el apoyo de siempre; sin embargo, Luciana parece estar en medio de una guerra de miradas con Patricia. Él frunce el ceño y en tono bajo le dice: —¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan distraídas? Solo cuando Guillermo le hace la pregunta es cuando la mujer vuelve en sí. Luciana mira a los dos caballeros que la observan con curiosidad, carraspea su garganta y dice: —No pasa nada, mejor empecemos. Ella trata de retomar la compostura antes de que su instinto de mujer alfa la haga cometer una locura. El estratega hombre, aún confundido por el comportamiento de su esposa, continúa con la reunión y, como era de esperarse, toma el control. Por su parte, Tomasso le presta toda su atención a cada detalle que la pareja le explica con respecto al proyecto. Lo que el hombre de mediana edad no tiene en su radar, es que su guapa esposa, la joven que jura que le será fiel, le está lanzando miradas lascivas a Guillermo, el cual ni por enterado está. Aunque Luciana quisiera, no pudo evitar que su lado primitivo la lleva a sostener las manos de su marido como si quisiera marcar territorio, mientras mira a la modelo con mirada victoriosa. Guillermo ve la mano de Luciana junto a la de él. Extrañado, levanta la vista para verla, luego voltea a ver hacia dónde está la mirada de ella y lo comprende todo. Su esposa, la mujer que, según él, ya no lo ama, lo está celando. Sin poder evitarlo, su ego se infla y con discreción le dice: —No tienes que celarme, yo siempre seré el hombre de una sola mujer. Sorprendida, ella voltea a verlo, quedando impactada con la sonrisa seductora de Guillermo. A la pobre mujer solo le queda tragar saliva y esperar que no se note su bochorno. Estos momentos son unos de esos que en psicología lo llaman «doble vínculo». Es cuando la misma persona te manda dos mensajes diferentes que logran confundir tus sentimientos y… bueno, ustedes captaron la idea. Sigamos… —Mira, querida, ellos llevan veinte años de casados y aún se ven como si estuviesen de luna de miel. Tomasso hace el comentario tomando la mano de la joven para darle un beso en el torso. Patricia finge una sonrisa de estar encantada por escuchar las palabras de su esposo. La única razón por la que terminó aceptando casarse con él después de un año de relación, es por todos los beneficios que podrá obtener del matrimonio. A la modelo no le importa la barrera de la edad, no obstante, la física sí, y esto es más notorio cuando tienes al lado a un hombre como Guillermo. Un hombre de piel canela, cuerpo tonificado y casi seis pies de altura. ¿Quién no quisiera uno de eso? Entiendo, a la Patricia. ¿Dónde nos quedamos?… —De hecho, son veinticuatro años de casado, pronto serán veinticinco. Revela Guillermo, tomando la mano de Luciana, para darle un beso en la palma. Ella se pierde en las palabras que ha pronunciado su esposo. El tono fue como si estuviera orgulloso de vivir un cuarto de siglo junto a ella. Parece tan fácil decir veinticinco años; sin embargo, para los dos no lo ha sido. Ella le regala una radiante sonrisa, recordando lo más hermoso que trajo su matrimonio: sus hijas. —Veinticuatro años y tres hijas. Como pasa el tiempo, hoy eres una joven que quiere comerse el mundo y mañana una esposa que ya se comió el mundo junto a su esposo, ¿no es magnífico, señora Santoro? Cuestiona Luciana, volviendo a tener el control de sus emociones, al menos en ese momento. La joven reacciona de manera sorpresiva. A pesar de su actitud de confrontamiento, a la modelo le faltan muchas cosas por vivir y recorrer, así que no está ni cerca de saber qué es sentirse realizada. Sus acciones se basan en el dinero y querer pertenecer a un mundo en el cual no nació. —Bueno, si supongo - es lo único que le sale decir. Por lo que queda de la reunión, los tres empresarios centran sus energías en lo que en realidad importa: el gran hotel de las montañas. Por su parte, Patricia ya no volvió a intentar coquetear con Guillermo. Al hombre le atraen las mujeres inteligentes, dotadas con grandes cualidades para cumplir sus objetivos, así como lo es Luciana y de paso Britany. Oh, oh, ¿acaso descubrieron lo mismo que yo? ¿Qué tanto creen que se podría parecer la paisajista a la arquitecta? Luego descubriremos eso… Una vez terminadas las negociaciones, las dos parejas se despiden, cada uno sintiéndose victoriosos por los resultados logrados. Claro, con la excepción de una persona, que no logrará engañar a su esposo, una vez más, por hoy.
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