Sasha dejó de ir a clases y con vehemencia dejó de cuidarse, sintió que haber hecho que Alice estuviera en aquella situación no era más que un recordatorio de que él, sin lugar a dudas, debió ser adoptado por último.
Las llamadas perdidas llenaban su buzón, no recibía cartas por eso se sorprendió cuando vino una en el cartero.
—¿Una carta?
El hombre pasó de él y siguió con la correspondencia.
Él comenzó a sentir un cosquilleo, primero sudor y luego su corazón en la garganta. Sabía que la carta era de Alice, definitivamente.
''No te preocupes, di otra descripción del atacante'' leyó indiscriminadamente primero y su corazón volvió a la tranquilidad. ''No te escribo porque te agradeciera, creo que también tengo una parte de culpa de todo ésto cuando te mostré mis heridas, pero yo lo he perdonado, todos los días me necesita y sino me lastima, como es el caso casi siempre, las cosas no son tan malas. Estaré bien así que te escribo por última vez, así que no te preocupes, cuidaré bien de tus zapatos'' Sasha se llevó la carta al pecho y suspiró lentamente.
Ya no tenía caso, había dejado a Alice para siempre, o ella lo había hecho, pero la cuestión es que ya no tenía caso alejarse o graduarse sin saber nada de ella, así que se obsesionó tanto con ella que buscaba toda oportunidad de verla, aunque no le hablara, bastaba con verla de lejos. El monstruo no dejaba de golpearla, pero otras veces pasaba gran tiempo sin ningún rasguño. Tenía que hablar con ella, así que decidió ir a la iglesia que sabía que ella asistía.
Entró y la vio, carraspeó la garganta hasta que ella se dio media vuelta.
—¿Sasha?
Él la vio voltearse a mirarlo con el rostro más adulto, pero con la misma calidez que siempre le había transmitido, con las mismas ganas de protegerla de todo el mundo.
—Ha pasado algún tiempo...
—No te he visto en el pueblo—espetó ella.
—Porque así lo quise, pero siempre estuve allí, vigilándote.
—¿Porque?—inquirió ella.
—Porque he estado esperando, Alice.
—Sabes que hay cosas malas en mí.
—¿Que puede andar mal?
—No puedo tener hijos.
—¿Y como lo sabes?
Ella miró cabizbaja.
—¿Buscó hacerte un hijo? ¿Él? ¿Enserio?
—Yo sé que es un ser humano horrible.
—¿Y porque accediste a tener hijos con ese monstruo?
Ella rió con ironía.
—Como si tuviera otra opción. Para él no solo soy su hija, soy su amante, su esposa, la persona con la que se desquita del mundo. Y yo lo cuido todos los días, todos estos años y era el único a quien tenía.
—¿El único? ¿Es tu ex acaso?
—Tú desapareciste...
—Sabes que lo hice porque casi te arrastro conmigo la última vez.
—Lo sé, pero no volviste por mí.
—Alice, ¿siempre esperarás por mí para salvarte?
Ella miró hacia un punto ciego y se llamó al silencio.
—Te busqué, Sasha. Enserio te creí cuando dijiste que escapáramos juntos.
—¿Que? Pensé que no te alejarías de él...
—Sabes que es problemático...
—No Alice, no es problemático, debías denunciarlo.
—¿Ahora yo tengo la culpa?
Él negó con la cabeza mientras se acercaba a abrazarla.
—Ya no importa.
—Sabes que sí—murmuró ella.
—Pudimos haber tenido un futuro juntos.
—Nunca es tarde para eso—respondió ella levantando la mirada para verlo—.No tengo control de mí cuando estoy cerca de ti.
—¿Y porque ahora? ¿Quieres hijos?
—Él ya no está, Sasha.
—¿Que? ¿Cómo que no está?
—Murió, de un paro cardíaco.
Sasha cerró los puños con fuerza.
—Ni siquiera sufrió.
—Sí, lo hizo. ¿O crees que quedarse como una planta no lo hacía sufrir por dentro?
—Pero te tenía a ti...
—Nunca me tuvo, y lo sabes. No porque me obligase en el pasado significa que pudo tenerme. Escupo su tumba por eso, pero sé que solo es mi corazón herido, aquello que no pudo u******r es que mi corazón siempre le ha pertenecido a alguien y siempre será así.
Él se acercó y la besó.
—Siempre te amé, Sasha—murmuró ella entre lágrimas.
—Yo también siempre lo he hecho...
—¿No es tarde para nosotros?
—Tú dime si es tarde para eso—dijo besándola una vez más.
—Una vida contigo es todo lo que deseo—suspiró ella.
Ella sonreía mientras se besaban y allí continuó, besándose en la iglesia que apenas un año después era testigo de su casamiento en secreto.
Vivieron un tiempo en el pueblo, pero luego hicieron su hogar en el pueblo vecino buscando mejores oportunidades y que nadie los conociera, intentando dejar el pasado atrás, como si pudiera suceder dejar los malos recuerdos en una ciudad. Pero pronto las cosas salieron bien, él comenzó con un trabajo administrativo y ella se encargaba de esperarlo, todo estuvo bien hasta que ella se descompensaba de seguido.
Buscaron un doctor que les dijera lo obvio, Alice estaba embarazada.
—Creí que no podría tener hijos nunca...
—Nosotros podemos lograr lo que sea, Alice.
Ella asistió a una iglesia lejana entonces, para agradecer por el embarazo.
Todos los días eran felices para ambos, se encontraban en un gran viaje, la vida había dejado de doler y por poco las heridas del corazón y esos recuerdos dejaron de doler, casi que eran opacados por los buenos recuerdos, Sasha era todo un caballero, siempre le traía mujeres a su mujer, pero entonces un día volvió y no encontró a Alice en casa. Así que fue a la iglesia donde ella pasaba rezando y allí todo tuvo lugar.
El pasado, la oscuridad y lo horrible que puede ser el mundo se volvió uno solo, un recordatorio de que Sasha y Alice nunca tendrían su final feliz, y la vio entonces, desangrada, inconsciente, corrió hacía ella, pero todo lo que pidió no se le cumplió y desde entonces estuvo enojado con Dios tanto tiempo que se mudó a la ciudad adjunta, para escapar de los recuerdos de Alice. Aquellos le atormentaban todos los días, había perdido a su amada pero tenía algo que nadie podría quitarle y a quienes le aseguraría que jamás sufrirían; sus gemelas. Alice había tenido gemelas, y así fue como él prometió cuidarlas hasta que supiera que realmente cada una habría de encontrar su lugar en el mundo.