Solo nosotros tres

1925 Palabras

Ana Julia Desperté sintiéndome adormecida. Ya era de noche. Una enfermera me ayudó a vestirme con calma, entregándome un par de pastillas antes de salir. No dijo mucho, pero se aseguró de que todo estuviera en orden antes de que Leo llegara por mí. Lo vi recoger el medicamento que el médico le entregó, con instrucciones claras de cómo debía tomarlo y seguir una dieta. Mientras salíamos de la clínica, él no pronunció una sola palabra. Durante el trayecto en su coche, el silencio era espeso, incómodo. Yo esperaba a Dante, pero él nunca apareció. Mi mente no paraba de correr en círculos, preguntándome qué había hecho mal, cómo había llegado hasta este punto. Al llegar a su departamento, me enfrenté a su mirada inquisitiva, su juicio silencioso que no tardaría en explotar. — Dante hoy dorm

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