En este momento, me encuentro en el departamento con Dante y Leo, disfrutando de una tarde tranquila. La película en la pantalla se reproduce sin interrupciones mientras estoy acurrucada en el sofá, y el aroma a palomitas recién hechas llena el aire. He hecho una tanda generosa de palomitas, que ahora están repartidas entre nosotros. Leo, en un gesto cariñoso, me ha sentado en sus piernas, y siento la calidez de su cuerpo contra el mío. —Sabes, Dante, Ana Ju necesita muchos besos —dice Leo con una sonrisa, y me da un tierno beso en la mejilla. Dante, animado por el comentario, sube a mis piernas y empieza a darme suaves besos en la mejilla, imitando a Leo. Me río con ganas, disfrutando del cariño de ambos. —No es necesario —digo entre risas, intentando protegerme de la lluvia de besos.

